Variedades

¿Qué hacen los muertos en el más allá?


— Jorge Angel Livraga —

Un discípulo me ha hecho esta pregunta y se la contesté. Pero;
creo que no está de más que todos nuestros lectores sepan un;
poco más sobre el tema.;


Primeramente debemos desbrozar el camino de nuestro;
entendimiento, pues la educación materialista que todos hemos;
tenido en mayor o menor grado, nos impide, aun;
subconscientemente, abordar estos temas con la debida;
naturalidad.;


La cuestión de la muerte, ya no como elemento subjetivo que;
incita la investigación filosófica, sino como algo real, casi;
tangible, que se acerca inexorablemente a todo ser humano;
encarnado, ha sido, es y será algo que preocupa a quien medite;
sobre ello de manera auténtica, sin evasiones psicológicas. Ni;
la interna seguridad de nuestra inmortalidad alcanza para que;
veamos con indiferencia ese fenómeno natural que a todos nos;
afecta.;


Shakespeare pone en boca de Julio César la frase de que "el;
valiente muere una vez y el cobarde mil veces". No inventa, lo;
recoge de una tradición atribuida al gran guerrero, al hombre-;
gozne entre la República y el Imperio Romano. Y lo más;
importante es que es una gran verdad, pues quien no tiene;
valor moral muere varias veces por día, cada vez que se;
imagina la misteriosa Dama que un día golpeará a su puerta. El;
valiente o el sabio que están dedicados a un trabajo que;
rebasa su propia importancia individual y que, por instinto o;
por conocimiento saben, no se angustian más de lo;
estrictamente necesario. ;


No sólo lo que he leído u oído, sino lo que he vivido en;
experiencias difícilmente transferibles, me hacen afirmar que;
la muerte no existe como una detención de la vida, sino tan;
sólo como la pérdida del cuerpo físico y de sus fuentes de;
energía vital y psíquica. Nuestra Alma y los subcuerpos;
superiores de los cuerpos que componen lo que llamamos;
personalidad, al separarse del biorrobot que los manifestaba;
en el plano material, tienden naturalmente a la alegría de una;
libertad tantas veces ańorada.;


Así como cuando nacemos, un piadoso sueńo nos envuelve para;
mejor adaptarnos al nuevo entorno, otro sueńo nos acoge en el;
momento de la muerte, aunque es menos profundo, pues muchos;
elementos que constituyeron los motores de nuestra acción en;
esta "cara del mundo", van a perdurar hasta la próxima de la;
nueva reencarnación. Y según la cantidad de olvido que;
kármicamente necesitemos, pasarán incluso a nuestra próxima;
vida más o menos perceptibles. Si por muerte entendemos la;
desaparición de los elementos que nos han interesados en esta;
encarnación, ésta no se produce en el acto de desencarnar,;
sino en el de volver a encarnar.;


La muerte, entonces, no nos afecta tanto como vulgarmente;
creemos, pues seguimos siendo los mismos, con nuestras;
virtudes y nuestros defectos.;


De tal manera, lo que ahora somos, lo seguiremos siendo más;
allá de la pérdida de nuestros cuerpos físicos. ¿Y qué harán;
entonces los muertos?... Pues... más o menos lo que hacían en;
esta vida, pero liberados de las limitaciones de su parte;
animal. No es que cesen sus pasiones y oscuridades sino que la;
parte luminosa de su Alma se podrá manifestar para ellos con;
más facilidad y frecuencia.;


Sigue con nosotros, asisten a nuestros encuentros y;
actividades de manera activa y aman lo mismo que amaron. No;
"descansan" sino que "sueńan" en el plano o dimensión más;
brillante, menos conflictado y sin las servidumbres a que nos;
somete el cuerpo. Tienen otras, pero no son nuevas, ya que nos;
han acompańado en toda nuestra vida terrena.;


La "sensación" al estar desencarnados es de mayor "ligereza" y;
menor propensión a las preocupaciones. De alguna manera, y en;
mi esfuerzo por transmitir lo que se siente, os digo que es un;
estado parecido al que teníamos cuando éramos nińos o;
adolescentes con todos nuestros sueńos frescos. Algunos hemos;
logrado mantenerlos toda la vida física y otros no. Pero la;
piadosa muerte nos "iguala" en eso y, con mayor experiencia,;
es como si volviésemos a empezar.;


Cuando os digo que los muertos "siguen con nosotros", no;
quiero que esto se interprete en el sentido de que los;
encarnados tienen dependencias; en todo caso, tanto los vivos;
como los muertos somos interdependientes. Por una especie de;
"telepatía" nos hacen llevar sus deseos y sus temores, y;
nosotros hacemos lo mismo con ellos.;


Os confieso que os estoy dando una instrucción voluntariamente;
limitada, pues algunos aspectos se podrán entender mal, sobre;
todo en el caso de los lectores más jóvenes y con menos;
experiencia...y en el de los que, por una mala formación;
anterior, aún temen a los muertos y ni quieren pensar en;
ellos.;


Pero la verdad es que los "muertos" siguen existiendo, se;
comunican entre ellos y con nosotros. Los mejores pujan para;
que se siga trabajando en bien de la Humanidad, tejen;
proyectos que luego "se nos ocurren" a los encarnados y;
reciben de nosotros, también, nuestros recuerdos, proyectos y;
estados de ánimo. NO son nuestros Angeles Custodios...pero se;
les parecen en algunas facetas. Los que han muerto jóvenes de;
cuerpo, guardan gran energía y entusiasmo que vuelcan en los;
trabajos que estaban haciendo.;


Acompańan a los familiares y amigos solitarios, se inclinan;
sobre las mesas de trabajo, sugieren a sus damas los más;
nobles sentimientos o simplemente el color de la ropa que han;
de vestir cada día. Ellos no se sienten "muertos" y muchas;
veces se asombran de que no los percibamos...Aunque sus;
propias charlas, cantos y trabajos los mantienen sanamente;
ocupados.;


¿Qué hacen los muertos? Pues...simplemente viven la misma;
aventura que nosotros..y a veces se preguntarán: ¿Qué hacen;
los vivos? ĄAsí de simple!;


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Tomado de la revista cultural NUEVA ACROPOLIS.