Variedades

Los refritos del séptimo arte


— RAFAEL LARA —

Si comenzáramos a revisar la cantidad de películas presentadas en la década de los noventa, nos daríamos cuenta que una buena parte de ella son nuevas versiones de otras antiguas, a esto se le llama Ťremakeť (en inglés), Ťrehacerť (su traducción) o Ťnueva versiónť para ser más específicos.;


Las productoras fílmicas están tomando toda una buena cantidad de viejas historias del cine para adaptarlas a la visión de las nuevas generaciones, esto para Ťevitar la fatigať de las productoras con dramas que bien pueden ser más comerciales que sus antecesoras, simplemente digitalizándolas.;


Esto no es malo. El problema es que han impuesto un estilo poco artístico, plagado de efectos especiales, un simplismo desabrido y despreocupándose por la lógica de la trama y los diálogos, dejando como plato fuerte las imágenes computarizadas. Ello bajo la fórmula multigenérica de acción-comedia-romance-aventura como clave para abarcar lo más que se pueda a un público fragmentado en sexos y gustos.;


Tomando en cuenta que la mayoría de los ingresos de taquilla provienen del espectador adolescente, Hollywood considera que eso es lo preferido por el público juvenil poco exigente. Lo peor está en que no se equivocan. Sólo son necesarios actores que hagan Ťquímicať entre sí (como Leonardo DiCaprio y Kate Winslet), que se mire algo de romance, acción y efectos especiales para tener éxito rotundo entre el gran público;


SIN NOVEDAD EN EL CINE;


En el fondo no estamos viendo nada nuevo en el cine actual. Por lo menos, los que nacimos a finales de los sesenta o inicios de los setenta, crecimos viendo por televisión gran cantidad de películas de los cuarenta y cincuenta.;


Al paso del tiempo, los que redondeamos los treinta ańos, tenemos la experiencia de casi seis décadas de cine y fácilmente notamos la deficiencia e indiscutiblemente... Ąsomos los que sufrimos!.;


Vemos cómo en el trayecto del Ťrefritoť destruyen historias que definitivamente fueron mejores por la sugestividad, sin necesidad de tantos fuegos pirotécnicos y escenas explícitas.;


Hollywood, con ostentosa falta de originalidad, nos está reciclando una serie de películas antiguas que hoy usan los mismos títulos, u otros, como ŤEl Día de la Independenciať (La Guerra de los Mundos, 1953), ŤDr. Dolittleť (Dr. Dolittle, 1967), ŤLa Máscarať (La Máscara, 1961), ŤEl padre de la Noviať (El Padre de la Novia, 1950), ŤImpacto Profundoť (Cuando los Mundos Chocan 1951), ŤEl Chacalť (El Día del Chacal, 1973), ŤEl Mundo Perdidoť (El Mundo Perdido, 1925), ŤLos Imperdonablesť (Los Imperdonables, 1960), ŤCabo del Miedoť (Cabo del Miedo, 1962), ŤLa Maldiciónť (The Haunting, 1963), El Caso Thomas Crown (Socios en el Crimen, 1968) etc, etc, etc.;


De estas películas muy pocas son las que muestran superioridad a las versiones originales, lo que regularmente sólo sucede bajo la firma de directores reconocidos con visiones creativas y propuestas interesantes o, a veces, con la actuación de los pocos buenos actores contemporáneos.;


El resto de mediocridades son el fruto de directores nuevos que tienen un gran parecido con ŤMandrake, el magoť: así como aparecen, también desaparecen. ;


La excepciones son raras como Roland Emmerich (Soldado Universal, Stargate, ID4, Godzila) , uno de los destacados en las espectacularidades comerciales de los noventa.;


SPIELBERG, UN CASO APARTE;


Un caso aparte es Steven Spielberg, un director que se formó al lado de Brian De Palma, Martin Scorsese, George Lucas y Francis Ford Coppola.;


Spielberg, nacido de la escuela cinematográfica de los sesenta, inició en Hollywood en los setenta destacando sus características artísticas con la espectacularidad como maquinaria del atractivo comercial, elementos que le hacen sobresalir como buen realizador y lo llenan de dinero.;


Spielberg, como ícono ideal del cine, se convirtió en modelo de la moderna generación de directores aunque estos últimos se despreocuparon por la estética interpretativa y visión imaginativa, sustituyéndola por el énfasis a los efectos visuales.;


CINE COMPUTARIZADO SE VUELVE CORRIENTE;


Es de notar que esta etapa tecnológica del cine, que tanto impresionó al inicio, cada vez resulta más corriente junto a su espectacularidad porque nos estamos acostumbrando a ello.;


Considero que a eso se debió la poca impresión lograda por ŤEpisodio Iť en los espectadores. No se puede negar que los efectos especiales son muy buenos, pero éstos se están haciendo muy normales en el cine, a diferencia de hace veinte ańos con ŤLa Guerra de las Galaxiasť que fue una verdadera revolución técnica.;


Reciclajes como ŤLa Momiať, ŤEl Cocodriloť, ŤMatrixť, ŤGodzillať, ŤArmagedónť tuvieron un enorme despliegue de efectos computarizados, pero dentro de veinte ańos difícilmente alguien va a recordarlas como algo destacado en el cine.;


Así, entre imágenes digitalizadas y mayor violencia, se desenvuelven las Ťnuevasť cintas de estreno. Proyectos como ŤGalácticať, ŤLos Gladiadores del Futuroť, ŤEl Seńor de los Anillosť, ŤCaminé con un Zombieť y ŤEl planeta de los Simiosť son algunos títulos del futuro menú de los refritos venidos del pasado para el cine del 2000.;


EL DEBER ES HACER DINERO;


Desgraciadamente la búsqueda del lucro es una necesidad práctica de las grandes productoras, en vista de los altos costos de las nuevas realizaciones de Hollywood, pues el estudio de filmación está obligado a maximizar las ganancias en bien de sus accionistas.;


Hay quienes dicen: éste es el negocio del espectáculo, nadie dice que sea el ŤArteť del espectáculo. Aquí el deber de Hollywood es hacer dinero, no crear arte.;


Una lógica clara y deprimente que indiscutiblemente presenta al cine en su peor etapa artística. ;


La revolución fílmica tiene un paro cardíaco estético, por lo cual le han hecho un trasplante de corazón. Un corazón tecnológico... mecánico... lleno de plástico y alambres.;