Variedades

¨Caso 315¨ vuelve a escena

* Salvador Espinoza este viernes y sábado en Sala JRG

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Con la representación número 500, vuelve a escena nada menos que la polémica obra ŤCASO 315ť, monólogo representado por el reconocido actor SALVADOR ESPINOZA, los días viernes 23 y sábado 24 en el local de la Sala de Teatro Justo Rufino Garay.;


Esta presentación se da como parte de la reapertura de dicha sala y será a las 7:30 de la noche.;


El interés al llevar a las tablas esta obra es mostrar a las nuevas generaciones, la experiencia de los jóvenes nicaragüenses al incorporarse a la guerra acaecida en la década de los 80, una guerra, que como todas las guerras, jamás debió haber sucedido.;


Se trata de una forma de manifestar el rechazo a nuevas formas de violencia y a la solidaridad con pueblos que actualmente puedan estar siendo afectados por el espectro de guerras que solamente dejan muerte, hambre, miseria en el planeta.;


SE ESTRENO EN 1989 ;


La obra, representada como ya se ha dicho, por el actor SALVADOR ESPINOZA y dirigida por el espańol Manuel Angel Egea, fue estrenada en la Sala Experimental del Teatro Nacional Rubén Darío, el 2 de septiembre de 1989, recorriendo además de diversos escenarios de Nicaragua, también México, Espańa, Cuba, Costa Rica, Colombia y otros países.;


Esta obra llegó a cosechar grandes éxitos por el enorme mensaje de paz y por la calidad actoral de Salvador.;


Tan así, que brindamos un resumen de las críticas de algunos diarios de países visitados que así lo confirman.;


CASO 315: UN TESTIMONIO DE GUERRA;


ŤYo lo único que quiero es que me quiten estos malos recuerdos de la cabeza y poder vivir en pazť;
En abril de 1987, el diario madrileńo ŤEl Paísť publica el testimonio de un muchacho nicaragüense, torturado y agredido por hombres de su misma edad y condición.;


Este testimonio, aparecido posteriormente en ŤEl Nuevo Diario Nicaragüenseť fue adaptado al teatro como monólogo por el dramaturgo espańol Carlos López García.;


El testimonio en el cual se basa López García, fue recogido por Julio Egea, quien después de un ańo de trabajo en la Casa Nacional de Apoyo a los Combatientes, conocen buen número de heridos de guerra, familias rotas por la violencia y campesinos incapacitados que jamás volverían a su labor. ;


El recuerdo de una historia que escucha de un joven se convierte en pesadilla y cala en su memoria hasta robarle el sueńo.;


El CASO 315 es un pedazo de realidad de Nicaragua. En escena, solamente una cama de hospital, una hamaca y un poco más. Quien de veras importa en esta obra es el hombre, el protagonista que paga muy caro la propia historia que relata. Su personaje es un muchacho sencillo y alegre que vive una experiencia terrible. ;


Es una víctima más de la guerra y el producto de un enfrentamiento entre seres humanos, por lo que no en vano pide que le Ťquiten estos malos recuerdos de la cabeza y poder vivir en paz...ť.;


LA NACION DE COSTA RICA DE QUE HABLAN LOS ACTORES NICARAGUENSES;


Firmado por Jean Moulaert, en noviembre de 1989, en el Festival Internacional de Teatro ŤSan José por la Pazť, seńalaba en el diario La Nación:;


ŤTodo empezó hace cien mil ańos un domingo. Cuando los seńores de Neanderthal en Europa Central hubieran terminado su última caza de ciervos de la temporada para asegurarse el almuerzo, se subieron en andamios para dibujar en las paredes de sus cuevas el relato de sus hazańas, para su propio entretenimiento y para la educación de sus hijos.;


ŤEstos hicieron lo mismo en el interior de las pirámides de Egipto, y saliendo de la oscuridad, su nieto Esquilo el griego, dio luz verde para continuar la tarea al aire libre. Enseńar gozar, a amar o a pelear fueron las responsabilidades de los tataranietos de Shakespeare, Ibsen y Brech, entre otros. Cada cambio de la historia les obligó a contar y explicar lo que acababa de suceder, dónde, cuándo y cómo.;


ŤLes toca ahora a los actores nicaragüenses seguir en lo mismo y hablar. ¿De qué nos puede hablar un actor de Nicaragua? Salvador Espinoza de la Comedia Nacional, nos contó la historia del ŤCaso 315ť en el Teatro de La Aduana...;
ŤHugo, un muchacho combatiente del Ejército Popular Sandinista es apresado por la Ťcontrať y, golpeado, torturado, es obligado a cortar en pedazos a un compańero muerto, acomodar los restos en una mochila y cargarla en sus espaldas durante un interminable recorrido por la selva. Los pedazos se pudren, el olor se pega a los cabellos, a la ropa, a todo el cuerpo de Hugo, y cuando lo logran salvar sus Ťcompasť, termina en un hospital donde por meses, sufre de espantosas pesadillas que no logra sacarse de la cabeza.;


¿Atroz? ¿Tétrico? ¿Asqueroso? Por supuesto. ¿De qué quieren que hable un actor de Nicaragua sino de asquerosa guerra que sufre su país? Y si él no habla, quién lo hará? A él le toca. Por eso al igual que sus ancestros de Altamira, pinta y pinta, para que estas terribles cosas se conozcan y ojalá no vuelvan a suceder.;


El actor Salvador Espinoza logró evadir la congoja y la incredibilidad que este tipo de monólogos planos y sencillos pueden provocar en el espectador. ;


Superó mucho con tacto y sensibilidad los escollos de simplismo, de grandilocuencia y hasta de cursilería que se podrían haber presentado, y resultó plenamente convincente. Su digno saludo, cuando ya era él y no Hugo, confirmó que es todo un seńor de las tablasť.;


OTRAS EXPRESIONES ;


Ante el espacio, reducimos más lo que escribiera Esteban Trinidad, de Michoacán, México en EL GRUPO, una publicación del grupo activo Caccini.;


Trinidad seńalaba en el ańo 1992, entre otras cosas, lo siguiente: ŤEl teatro no es literatura para leer, sino se sirve de ella para llevarla a la Ťacciónť, para darle vida a través de la persona-intérprete. Y aquí radica lo que llamamos ACTUACION dentro del Arte Teatral.;


El actor Salvador Espinoza, descobijado de varios elementos que conforman el arte teatral, decoración, iluminación, efectos ambientales, musicalización, etc., encarna al HUGO del CASO 315, con una conciencia extraordinaria de la situación mental y física por la que pasó el personaje Julián Egea. Su Hugo interpretado proyectó cabalmente todo: asco, miedo, terror, piedad, valentía, odio, impotencia, debilidad, hambre, náuseas y en conjunto un desgarramiento existencial que provoca malestar y ansias de lanzar un grito largo de protesta al mundo entero reprochando, repudiando, condenando las asquerosas y crueles guerras, por todos y cada uno de los espectadores que se encuentran ante Hugo.;


ŤLa técnica interpretativa utilizada por Salvador Espinoza, muy depurada, dominada, para dar cabida a que el personaje penetrase y se proyectara con la voz y el cuerpo de Salvador a través de su sensibilidad altamente creadorať.;


MUY A PROPOSITO DE....;


Con lo anterior y observando los ritmos de violencia acelerados que se producen actualmente, que sin llegar a una guerra, producen víctimas en nuestro país, esta obra llama pues a la reflexión, al análisis. Dos oportunidades de ver el CASO 315, tan cuasi otra vez retornando. Local: Sala JRG, viernes y sábado.