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La ansiedad y un mal nocturno: "EL INSOMNIO"


— Lic. Ledia Gutiérrez Lanzas —

Los trastornos del sueńo son tan antiguos como la humanidad misma. La torturante imposibilidad de dormir afecta a seres humanos de todas las edades y condiciones. La forma de vida actual, con sus prisas, su ritmo trepidante y sus exigencias, hace que cada vez sea mayor el número de personas que sufren trastornos del sueńo.;


El insomnio siempre es síntoma de algo. Es un síntoma común entre las personas muy ansiosas o con tendencias depresivas. Los problemas económicos, la presencia de una enfermedad crónica, episodios de estrés recientes, o el consumo de bebidas alcohólicas, son otros factores asociados con el incremento del insomnio.;


Cuando una persona duerme menos de cinco horas diarias, durante veinte o más días, al menos dos meses consecutivos, puede decirse que padece insomnio crónico. Este tipo de insomnio es realmente grave y tiene evidentes repercusiones durante el día.;


La dificultad para iniciar o mantener el sueńo es por lo general sólo un síntoma de otra alteración o enfermedad más importante que en realidad es la causa del problema. Por ello, delante de una situación de insomnio crónico es esencial averiguar la causa que lo provoca.;


Los trastornos psicológicos, sobre todo la Depresión, y los trastornos de ansiedad, las enfermedades crónicas como asma, traumatismos craneales, jaquecas, migrańas, epilepsias y en general la mayoría de las enfermedades neurológicas son también causantes de insomnio.;


El motivo más habitual de este malestar es la acumulación progresiva de ansiedad durante el día, situación que produce el llamado insomnio psicológico.;
La presencia de ansiedad diurna somatizada, asociada a hábitos de sueńo erróneo, está en el origen del insomnio crónico psicofisiológico. Las personas que lo padecen se encuentran ante grandes dificultades a la hora de conciliar el sueńo, sufren frecuentes despertares nocturnos y sienten aprehensión al momento de acostarse, aversión a la cama y al día siguiente, se encuentran con una sensación de malestar general, la cabeza pesada y tensión, aunque normalmente no sientan cansancio de somnolencia diurna.;


El insomnio psicofisiológico proviene de la asociación de la tensión somatizada con hábitos de sueńos erróneos, los individuos que sufren este tipo de insomnios, reaccionan con agitación, aumento de la tensión muscular, dolores erráticos, etc.;


Es frecuente que estas personas sientan una fuerte tensión a dormirse pero que ésta sólo se manifieste en situaciones no habituales, como puede ser viendo televisión, viajando en automóvil o leyendo, en cambio cuando se acuestan con la intención de dormir empiezan a dar vueltas y más vueltas en la cama, sin conseguir la suficiente relajación necesaria para iniciar el sueńo.;


Para tratar el insomnio existen distintos métodos que van desde los consejos más simples acerca de las medidas higiénicas del sueńo y la forma de combatir el estrés, hasta los recursos farmacológicos (pastillas, inyecciones, etc.).;


Para muchos insomnes las Ťpastillas para dormirť son su tabla de salvación. El uso de hipnóticos durante largos períodos pueden obligar a la persona a recurrir a un aumento progresivo de la dosis, con lo que se alcanza un grado de insomnio superior al que se sufría inicialmente.;


Es primordial no sobrevalorar los síntomas que provoca el insomnio y no desmoralizarse ni obsesionarse con la falta de sueńo. Existen distintas técnicas encaminadas a reducir la ansiedad que ocasiona el propio insomnio.;
También se puede recurrir a los métodos de relajación, del masaje, ejercicios suaves, como nadar pausadamente, pasear en bicicleta, la costumbre de realizar caminatas diarias, a ritmo suave, tiene múltiples ventajas para el organismo, entre ellas: predispone a la relajación, y por lo tanto es una buena inductora del sueńo.;


Evitar tomar café, te, colas o cualquier estimulante del sistema nervioso central, y comer dos horas mínimo, antes de acostarse.;


Hay que establecer hábitos diarios para todas las actividades, trabajo, comidas, ejercicios, ocio, relajación y sueńo, y ajustarse lo más estrechamente posible a ellos.;


Es aconsejable Ťinterrumpir el estrésť durante el día, con pequeńas pausas de unos diez minutos para respirar profundamente, meditar, o realizar algún ejercicio de relajación.;


Tenemos poca costumbre por no decir nulas, de dedicar un tiempo para nosotros, si empezamos a hacer esto lo convertiremos en un buen hábito que sólo beneficios nos proporcionará, y ante todo disponernos a mejorar la actitud ante la vida.