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Hermoso acto en monumento a Darío

*** Reinauguración tras dos ańos de remodelación

— JOAQUIN TORREZ A. —

El monumento al glorioso poeta Rubén Darío, fue reinaugurado;
ayer en presencia de numerosas personalidades de la vida;
política, intelectual y social del país, además del presidente;
de la República, Arnoldo Alemán, quien en su discurso llamó a;
Darío "el gran bardo de la poesía nicaragüense". ;


De haber escuchado esta frase, una especie de lluvia sobre;
mojado y en el acto al poeta que revolucionó el idioma, el;
mismo Darío se habría ido de espaldas, como también lo habría;
hecho tras escuchar decir a la alcaldesa de Managua, Leda;
Sánchez, que con el huracán "Mitch", "hubieron" miles de;
nicaragüenses muertos.;


Pero aún con todos esos errores, el monumento a Darío, tallado;
en mármol importado desde Italia, y ubicado frente a la;
antigua Catedral de Managua, fue reinaugurado tras casi dos;
ańos de trabajo. La remodelación de esta obra tuvo un costo de;
80 mil dólares, dinero que fue facilitado por la Compańía;
Petrolera Texaco.;


COSTO LA DEVELIZACION;


La actividad, de muy buen gusto por cierto, casi fue empańada;
por el manto azul que recubría la escultura, que se resistió a;
ser corrido. La estatua fue develizada un par de minutos;
después, hasta que los cadetes del Ejército Nacional hicieron;
un esfuerzo extra para que los presentes pudieran admirar el;
trabajo hecho por el recién fallecido escultor Giorgio;
Pasquallini.;


Los discursos, todos dirigidos a conservar la esperanza en los;
tiempos post "Mitch", fueron pronunciados por el cardenal;
Miguel Obando y Bravo, por el gerente de la Texaco, René;
García, la Alcaldesa de Managua y por el presidente Alemán. ;


Durante el acto fue declamado, por el actor Salvador Espinoza,;
el poema de Darío "La Marcha Triunfal", y la banda musical del;
Ejército, que por cierto estuvo a la altura de sus diplomas,;
ejecutó el "Himno a Rubén Darío".;


El monumento, en el que se representan temas que inspiraban a;
Darío, como el mítico Eros, el Dios del Amor, musas tocando;
sus liras y trompetas, góndolas y cisnes "de encorvado;
cuello", fue construido en septiembre de 1933, por el escultor;
ítalo-nicaragüense, Mario Favilli.;


Posteriormente, las lluvias, el sol, y más de algún vándalo,;
contribuyeron para su deterioro. Fue hasta enero de 1997, que;
la Texaco, gracias a un convenio con la Alcaldía capitalina,;
inició su restauración.;


Para agradecer ese cultural gesto, en una ceremonia especial;
realizada en el Palacio Nacional, diversas instituciones;
darianas de las muchas que existen en América, colmaron de;
diplomas e impusieron la Orden Centenario Azul Rubén Darío, en;
su grado de Gran Cruz, al gerente de la Texaco, René García, y;
al funcionario de esa compańía, René González.;


La Texaco por su parte entregó al vice canciller del país,;
Carlos Gurdián, quien la recibió en representación del;
presidente Alemán, una medalla de oro, grabada con el;
restaurado monumento a Darío. A Gurdián le entregaron también,;
una placa tallada con el rostro de Darío, hecha por artesanos;
chilenos.