Variedades

“El folclore no se perderá”


Doren Roa

Diversos grupos de danza existen en nuestro país. Unos con nombres provenientes del náhuatl y otros bautizados con el nombre de alguna belleza natural de nuestro país, así como la gracia del profesor instructor y director de dicha agrupación. Además de tener representaciones distintas, sus pasos, movimientos y tiempos no concuerdan gracias al modo que tienen de enseñar esa danza sagrada que representa nuestras costumbres, llamada folclore ¿Se están perdiendo las raíces del mismo? Ahondemos en este tema.
El Ministerio de Educación tiene unos planes de estudios respecto del folclore que están completamente errados según la folcloróloga Irene López, quien tuvo en sus manos dicho material, y “por eso le mandé una carta al Ministro, haciéndole saber punto por punto lo equivocado que estaba en las cosas más importantes históricamente”, asegura.
“Lógicamente ellos entrenarán basados en este documento que está mal y los profesores que dan clases de folclore están totalmente perdidos, porque en su mayoría son personas que aprendieron a bailar, pero una cosa es ser bailarín y otra es ser docente. Si en eso encontraron un modo de subsistencia está bien, pero que se capaciten porque entonces empezamos a irrespetar el folclor, a pisotear nuestras raíces y hacer lo que nos da la gana, inventar cosas, vulgarizarlo”, detalló preocupada la especialista.
Irene mostró otra inquietud, de esas que te quitan el sueño. “Y es que ahorita los profesores están inventando pasos que ven en la televisión y creen que es así que se baila, entonces empiezan a enseñarlo erradamente y se va perdiendo toda nuestra identidad”. Dijo que les propone capacitaciones y para ello se pone a la orden, para ayudarles a hacer los planes de estudios, entre otras cosas.

Méritos que se deben reconocer
Roberto Sánchez Ramírez, Historiador, conversó con nosotros y se extendió un poco en esta temática. “En primer lugar quiero reconocer los méritos de Irene López, sin duda es una de nuestras maestras de la danza tradicional nicaragüense”, señaló y agregó que ella tiene mucha razón cuando critica, no solamente el vestuario sino los diferentes movimientos que se hacen durante la danza, me refiero a aquellos que han distorsionado nuestras tradiciones y lo han convertido en trajes carnavalescos”.
“Un ejemplo positivo es Masaya donde se conservan los trajes, la misma música, los mismos gestos y sin embargo es la población donde más encuentra uno nuestra verdadera expresión artística”, señaló Sánchez Ramírez. “Nadie en este país es capaz de montar lo que hacen los masayas en el mes de noviembre, sobre todo los bailes que requieren de una gran imaginación, que cambian de vestuario, pero que mantienen la danza tradicional en su mayor pureza”, subrayó.
“También”, considera el historiador, “hay que darles margen a aquellos otros maestros que sin irrespetar el vestuario y la danza la han enriquecido en el sentido que, tenemos nuevos elementos en los que inciden la luz, el sonido, el escenario”.
Citó en la entrevista, con su taza de café en mano, y haciendo chiste pícaro de algunos temas fuera de éste, a dos maestros tales como Alejandro Cuadra, q.e.p.d, Director del Macehualt, Ronald Abud Vivas, además a doña María Haydée Palacios y doña Blanca Guardado. “Podemos mencionar a maestros jóvenes como Francisco González”, añadió el historiador de cabello blanco.
Y con el fin de conservar esa tradición, López impartirá un curso de profesionalización y formación danzaria en el Popol Vuh, Centro Cultural del Folclore y la Danza. En el mismo serán impartidas asignaturas metodológicas como las técnicas en la danza folclórica, expresión corporal, ritmo, tiempo, coordinación y captación.
En la parte teórica, López enseñará historia de la formación de la danza folclórica latinoamericana y sus influencias en nuestra danza, así como la danza, la vestimenta y los elementos que la adornan. Forman parte del plan las materias prácticas como la danza de marimba, pasos, estilos, ritmo y aires, también las danzas del norte, el Güegüense, danzas típicas regionales, lenguaje corporal. El curso inicia el próximo 12 de febrero hasta el 16 de octubre, luego vendrá el trabajo monográfico a entregar. La edad mínima para el curso es de 15 años y la escolaridad al menos hasta tercer año de secundaria.

Testimonios vivos de la danza
La licenciada Norma Rodríguez, quien actualmente es directora del Colegio Girasol e imparte la clase de folclore en dicho centro; Amy Stubbs profesora de danza folclórica y la joven instructora Irene Martínez, hija de Irene López, conversamos con ellas para que nos dieran su testimonio danzario. Son alumnas graduadas de Popol Vuh e hicieron el curso hace unos cuantos años.
Stubbs, con tres años siendo instructora de danza, nos contó que pertenece a la compañía de danza ‘Irene López’ desde hace 15 años, “pero una cosa es aprender a bailar: seguís los pasos y ya, pero al ingresar al curso de instructor descubrí los motivos del porqué se baila de esa manera, descubrí la razón de los pasos, la altura determinada de la falda, el porqué de la vestimenta que llevamos”, explicó. “No es así por así, siento que a la hora de danzar sabiendo de los porqué y los cómo del folclor, hay más pasión”, agregó.
Tomó la palabra Rodríguez, quien está de acuerdo con Stubbs en varios datos. “Cuando empecé en el colegio y con la clase de danza, notamos que era una necesidad. Yo soy apasionada de nuestras costumbres, de lo nuestro y me preguntaba dónde podría encontrar el modo de enseñar a los niños desde preescolar para que vayan conociendo nuestras raíces…”, manifestó.
Por otro lado, Rodríguez confesó que hace un tiempo trabajó con extranjeros quienes “sabían más de nuestro país que yo misma que nací en él. Decidí por eso buscar información y a su vez entrar a las clases. Me sorprendí, me enamoré más, el folclor es rico y me ha dado buenos resultados con los niños porque se han entusiasmado y hasta han hecho sus presentaciones”, menciona.
Asegura la instructora que la práctica de nuestro folclore les ayuda a los pequeños en la concentración, en grafía, coordinación, en lateralidad (preferencia por un lado de su cuerpo, el ejemplo más popular es la zurdera). También la práctica ayuda a reducir la hiperactividad, ellos ponen más atención, hay una riqueza increíble en cuanto al proceso de enseñanza integral”, señala.
Irene Martínez, hija de nuestra folcloróloga nicaragüense, asegura conocer de este arte desde que tiene cuatro años y cuando ingresó al curso “me motivó mucho, pues ahora que bailamos sabemos el porqué de todos los ritmos y los tiempos, el significado de los movimientos de la falda”, manifestó la joven, quien asegura que trabajó con niños pequeños.
Dijo López enseguida que “no creo que las raíces del folclore se pierdan, porque el movimiento de la danza es muy fuerte y hay bastantes corrientes, pues así como hay un montón de gente que anda deformándolo, también hay gente que estamos protestando porque las cosas no se deben hacer de esa manera. Mantenemos lo más posible, vivo el folclore, mientras existan las fiestas patronales y la gente que conserva la tradición, el folclore no se perderá”.
Según calificaciones de Sánchez Ramírez, “algo muy importante en Irene es que ha hecho escuela y gracias a su labor no se han desvirtuado tanto nuestras tradiciones. Creo que es la más tradicionalista y eso tiene mucho valor. Y un consejo a quien vaya a preparar instructores: busque el apoyo del INC y el MECD, porque en las escuelas cualquiera improvisa como profesor de danza y eso sí está haciendo mucho daño. No podemos caer en la complacencia de montar espectáculos para turistas”, finalizó.

TOME NOTA:
Si está usted interesado en aprender a bailar y enseñar cómo de verdad se debe hacer, puede llamar a Irene López a los teléfonos 22771716 ó 22525830, o bien dirigirse al Popol Vuh “Centro Cultural del Folclore y la Danza”, ubicado de Palí Altamira, 1c abajo y 20 varas al lago, casa número 355.