Variedades

Mazda CX-7 2.3 DiSi

En carretera sorprende su facilidad para atacar las zonas de curvas más cerradas

Madrid / EFE
El segmento de los todocamino está de moda, y eso se refleja en la importancia que le dan todas las marcas al entrar en él, entre ellas Mazda, que presenta su declaración de intereses con un vehículo de clara línea deportiva con corazón de atleta
El CX-7, denominación dada por la firma japonesa a su vehículo, muestra una afinada línea aerodinámica, con un estilo claramente definido de suaves curvas y superficie acristalada, destacando la inclinación de 66 grados de su parabrisas delantero, dentro de una concepción eminentemente de diseño deportivo, con proporcionadas formas.
Su forma
La parte delantera es la típica de esta marca, con una parrilla frontal pequeña, con unos abultados laterales donde juegan su papel los grupos ópticos remarcando el concepto de deportividad.
La zona trasera es quizás donde más se haya aportado en esa idea de presentar un crossover muy al gusto deportivo de Mazda, con la instalación de un spoiler de techo, los faros redondos con tecnología “led” y la doble salida del tubo de escape.
El interior es muy amplio, con las dos plazas delanteras generosas para que puedan ser utilizadas por ocupantes de buena estatura, y a su alcance están todos los elementos necesarios de confort, seguridad y entretenimiento.
Está bien acabado, con buena calidad de los plásticos del salpicadero, y cuero en los asientos, cómodos y envolventes.
En la consola central del salpicadero se ubican los controles de audio y el climatizador, sin olvidar la colocación en el volante de los elementos que permiten al conductor operar el sistema de sonido y la velocidad de crucero, sin separar sus manos de la dirección.
El motor
Quizás lo que más sorprenda es la prestación de su motor, un gasolina, DiSi Turbo, que no es otro que el ya conocido de las versiones deportivas de la marca japonesa, el MPS, muy ajustado a este todo camino, con 2.3 litros de cilindrada.
Sus cuatro cilindros alimentados a través del turbo, son capaces de llegar a los 260 caballos de potencia, a 5 mil 500 revoluciones por minuto, comenzando a dar prueba de su gran corazón a partir de las 2 mil 500 vueltas, que no decae por muy dura que sea la cuesta que subir.
Su caja manual, de seis velocidades, es un tanto dura, aunque responde con prontitud a las exigencias del conductor, quien prácticamente tan sólo tiene que preocuparse de marcar desde un principio la velocidad de marca, porque el coche hace todo lo demás.
En la carretera
La transmisión es total y permanente, no lleva reductora, y se ajusta de forma automática en función del agarre del CX, actuando en una carretera normal como de tracción delantera, y reparte esta carga a las traseras cuando detecta un fallo en la adherencia, bien por tratarse de una pista de arena, o por barro o deslizamiento a través de agua.
El CX se muestra como un automóvil más nacido para el asfalto que para actuar fuera de éste, ya que la configuración de sus suspensiones, su altura del suelo, y sus neumáticos de carretera, le convierten en un turismo deportivo con ciertas carencias a la hora de salir hacia el campo.
En carretera sorprende su facilidad para atacar las zonas de curvas más cerradas. Otro cantar es cuando se abandona el asfalto. Permite divertirse sobre superficies sencillas, ir de excursión por pistas forestales no muy exigentes, pero no está preparado para afrontar obstáculos serios.
La seguridad está garantizada tanto en su aspecto activo como pasivo, pues cuenta con ayudas eléctricas a la conducción, tales como ABS, EBD, además del control de tracción TCS y el de estabilidad DSC. Incluye airbag frontales, laterales y de cortinilla, y el sistema de la firma japonesa de deformación de la carrocería en caso de colisión frontal, salvaguardando el habitáculo.
El vehículo con motor de gasolina ya está en el mercado internacional y la futura versión diesel llegará al mercado a finales de 2008.