Variedades

Mujeres: un blanco fácil para la depresión

Se sospecha que una variedad de factores exclusivos de la vida de la mujer --en sus distintas etapas-- juega un papel muy importante en el padecimiento de la depresión

Neurólogo – Psiquiatra.

Independientemente del país o la cultura, el trastorno depresivo tiene una prevalencia dos veces mayor en las mujeres que en los hombres.
Se desconocen las razones de estas diferencias, aunque las investigaciones han demostrado que la variación observada en los países occidentales no se debe tan sólo a una práctica diagnóstica socialmente sesgada.
Se sospecha que una variedad de factores únicos en la vida de la mujer juegan un papel muy importante en el padecimiento frecuente de la depresión. Las investigaciones recientes se centran en entender estos factores, que incluyen: factores reproductivos, hormonales, genéticos o biológicos; el maltrato y la opresión; factores interpersonales y ciertas características psicológicas y de personalidad. Aún así, las causas específicas de la depresión en la mujer no son claras, ya que muchas mujeres que han sido expuestas a estos factores no sufren depresión.

La mujer en la adolescencia
Antes de la adolescencia casi no hay diferencia en la aparición de la depresión entre niños y niñas. Pero al llegar a los 11 y 13 años cambia, hay un alza precipitada de la incidencia de la depresión en las niñas.
Al llegar los 15 años, las mujeres tienen una probabilidad dos veces mayor que los varones, de haber experimentado un cuadro depresivo severo. Esto ocurre en un momento durante la adolescencia en el que los roles y las expectativas cambian drásticamente.
Los factores de estrés durante la adolescencia incluyen: la formación de una identidad, la sexualidad en desarrollo, la separación del adolescente de los padres, y la toma de decisiones por primera vez.
A esto debemos sumarle los cambios físicos, intelectuales y hormonales. Estos factores estresantes son diferentes para los hombres. Muchos estudios demuestran que durante el bachillerato las niñas tienden a padecer más de depresión, trastornos de ansiedad, trastornos de la alimentación y trastornos de desajuste emocional.
A todos estos factores de cambios propios del adolescente debemos sumarle el ambiente donde vive, si la relación familiar es inestable y tiene unos padres con un matrimonio conflictivo; su situación personal se agrava y su tendencia a sufrir cuadros depresivos aumentará.
Es difícil que un adolescente recurra a sus padres y les plantee que se siente estresado o que está pasando por una situación en la que se encuentra triste. A los padres sólo les queda el observar y dialogar con sus hijos para darse cuenta cuándo pasan por una situación delicada.
En los adolescentes debido a la gran cantidad de cambios que experimentan a veces uno o dos días de manifestaciones depresivas so considerados normales; pero si se prolonga debe llamarnos la atención y hay que hablar inmediatamente con el adolescente y pedirle que busque ayuda profesional. Hay que recordar que los adolescentes son los que más intentos de suicidio registran, en esos “intentos” muchos pierden la vida, por lo que una intervención a tiempo del especialista puede ser de gran ayuda.

La mujer en la edad adulta
El estrés en general puede contribuir a la depresión en las personas que están predispuestas biológicamente a la enfermedad.
Algunos investigadores proponen la teoría de que la alta incidencia de depresión en la mujer no se debe a una mayor vulnerabilidad, sino a las situaciones de estrés que muchas mujeres enfrentan.
Estos factores de estrés incluyen las responsabilidades primordiales en el hogar y el trabajo. Ser madre y en la mayoría de los casos madre soltera, y tener bajo su responsabilidad el cuido de los niños y padres ancianos. A estos factores generales hay que sumarle los factores específicos de nuestro país que aumentan el grado de estrés: falta de dinero para cubrir las necesidades del hogar, soportar embriaguez y maltrato de los maridos, los prolongados apagones durante el día y la noche, la inseguridad, la falta de trabajo, etc. No se entiende todavía del todo de qué manera estos factores afectan específicamente a la mujer.
Tanto en las mujeres como en los hombres, la depresión es mayor en los separados y divorciados, y menor para los casados, pero para las mujeres en ambos casos. La calidad de un matrimonio puede contribuir significativamente a la depresión; se ha demostrado que la falta de relación de intimidad y confianza, en combinación con problemas maritales graves, están relacionados con la depresión en la mujer. De hecho, se demostró que la depresión se presenta más frecuentemente en las mujeres con matrimonios infelices.

Climaterio, menopausia y depresión
Los periodos de mayor riesgo para el desarrollo de una depresión en la mujer son durante la perimenopausia, esto es cuatro años antes de comenzar la menopausia.
El climaterio se considera como la fase de transición entre la etapa reproductiva y la no reproductiva de la mujer, la cual se presenta, aproximadamente, a partir de los 35 años. El climaterio se caracteriza por síntomas vasomotores (bochornos) y síntomas psicológicos (depresión), entre otros.
La depresión no es un factor de riesgo asociado a la menopausia, pero puede exacerbarse una depresión si ha habido historial previo.
La menopausia inducida, esto es, por remoción de los ovarios y el útero como resultado de una cirugía, aumenta notablemente el riesgo de sufrir una depresión, debido a que los niveles hormonales cambian drásticamente.
Los trastornos de la mente causan muchas dificultades en el ámbito familiar, social y laboral, estos trastornos no se deben a debilidad o incapacidad de las personas; lo que sucede es que el cerebro es un órgano de nuestro cuerpo y puede enfermarse en cualquier momento. Si usted, un miembro de su familia o un amigo llegasen a tener un problema mental lo más aconsejable es visitar al especialista.
La Clínica San francisco, un ONG y el Dr. Martínez han elaborado un plan de asistencia que funcionará todos los días jueves, para las personas de escasos recursos, favor póngase en contacto con la clínica para mayor información.

Depresión y sexualidad femenina
Esto incluye el ciclo menstrual, el embarazo, la infertilidad, la menopausia y, a veces, la decisión de no tener hijos. Estos acontecimientos causan fluctuaciones en el estado de ánimo y en algunas mujeres incluyen la depresión. Las investigaciones han confirmado que las hormonas afectan las sustancias químicas del cerebro que controlan las emociones y los estados de ánimo.
Muchas mujeres experimentan ciertos cambios físicos y de comportamiento asociados con las distintas fases del ciclo menstrual. En algunas mujeres, estos cambios son severos, ocurren regularmente, e incluyen estados de depresión, irritabilidad y otros cambios emocionales y físicos. Estos cambios, conocidos como síndrome premenstrual o trastorno disfórico premenstrual, típicamente comienzan luego de la ovulación y gradualmente se intensifican hasta que comienza la menstruación.
Las fluctuaciones en el estado de ánimo durante el puerperio pueden variar desde “bajas” pasajeras del estado de ánimo --que ocurren inmediatamente después del parto-- hasta episodios de depresión grave que se transforman en depresiones severas, discapacitantes y psicóticas.
Hay estudios que sugieren que las mujeres que experimentan depresión grave luego del parto a menudo han tenido episodios previos de depresión, aunque éstos pueden no haber sido diagnosticados y la paciente no haber recibido tratamiento.
El embarazo, principalmente si es deseado, raramente es un factor que contribuye a la depresión. Las mujeres que tienen problemas de infertilidad pueden experimentar extrema ansiedad y tristeza. La etapa de ser madre puede ser una de alto riesgo de padecer depresión por el estrés y las exigencias que conlleva.

Depresiones postparto
Después del parto la mujer sufre una serie de cambios físicos y emocionales, muchas pueden experimentar depresión. Existen tres tipos de depresión:
Los baby blues: Son padecidos por muchas mujeres en los días inmediatos después del parto. Pueden tener cambios súbitos en el estado de ánimo, como sentirse feliz y de repente muy triste. Tal vez llore sin razón y se sienta impaciente, irritable, inquieta, ansiosa, sola y triste. Los baby blues pueden durar sólo unas horas o hasta una o dos semanas.
Depresión postparto: puede suceder unos días o incluso meses después del parto. Puede ocurrir después del nacimiento de cualquier hijo, no sólo del primero. Una mujer puede tener los mismos síntomas de los baby blues, tristeza, desesperanza, irritabilidad y ansiedad; pero los siente en forma mucho más intensa. La mujer pierde fuerzas, no puede hacer las cosas que hacía diariamente, ésta es la señal que nos indica que la paciente necesita ser atendida con urgencia. Si no se trata su condición tiende a empeorar.
Psicosis Postparto: es una enfermedad mental muy seria que puede afectar a las nuevas madres. Aparece dentro de los tres meses después del parto. Las mujeres pierden el contacto con la realidad y tienen alucinaciones e ilusiones. Las mujeres que sufren este problema necesitan tratamiento de inmediato y ser internadas en un hospital.