Variedades

Audi S5 4.2 FSI Quattro

Si su exterior es inconfundiblemente Audi, en el interior también se respira la atmósfera de la marca de los anillos

Madrid / EFE
Audi parece decidida a explotar hasta sus últimas consecuencias el acierto en el diseño que le ha reportado una privilegiada posición en el mercado del automóvil, en competencia directa con las marcas más selectas, y el indicativo de esa orientación es su nueva serie Cinco.
Y la máxima expresión de esta nueva gama es la versión bautizada con la letra S, sinónimo de las altas prestaciones en Audi, como también lo es la consonante R. Una versión RS se sumará a la S más adelante, acercándose a los 500 CV de potencia.

Evolución estética
El S5 puede ser considerado el músculo esbelto y elegante de Audi, porque se trata del último diseño en la marca de Ingolstadt, y punto de inicio de la evolución estética que tendrá continuidad en la nueva generación A4, a punto de incorporarse al mercado.
En el S5 se unen el músculo deportivo, representado por el aspecto y dimensiones de las llantas, básicamente, y la esbeltez dibujada por las sinuosas líneas del jefe de diseño de la marca, Walter de Silva.
La mano de este diseñador es visible en la silueta. Dos líneas de carácter, inferior y superior, recuerdan a la que Walter de Silva puso a la familias León, Altea y Toledo, de SEAT. La armonía del conjunto es definida por una menor altura respecto a una berlina tradicional, una poderosa calandra que prácticamente invade todo el frontal que, sin embargo, es estilizado por los grupos de luces estrechos y alargados que hacen aún más evidente la gran anchura de carrocería de este S.
Es característico de este modelo, como en el extra deportivo R8, la iluminación de día. Una línea de diodos de luz fría forma en las ópticas delanteras el dibujo de las cejas de un búho. Es visible e inconfundible.

Interiores
Si el exterior es inconfundiblemente Audi, en el interior también se respira la atmósfera de la marca de los anillos. Todo está pensado para el conductor, al que envuelve con un diseño que recoge en el radio de acción del piloto todos los controles. Las formas del salpicadero son parecidas a las de un A6.
Los del sistema multimedia, navegación y climatización, es mejor que sean controlados por el acompañante, si lo hay, para evitar distracciones, porque su manejo requiere de cierta atención, a pesar de ser intuitivo. La posición de la pantalla de visualización es elevada y ello favorece atenuar la distracción.
Lo mejor del habitáculo es la ergonomía para las dos plazas delanteras, con una excelente y confortable posición de conducción.
El acceso a las plazas traseras es realmente incómodo y el espacio es pequeño para un adulto.

Ruido aerodinámico

La actividad dinámica del S5 descubre un importante defecto. El ruido aerodinámico es elevado, molesto, incluso, en el triángulo superior de las puertas (sin marco), en su unión al pilar central.
El ruido es tal que enmudece el ronco tronar del eficiente y afinado V8 que es, por cierto, un comodín en Audi, porque es utilizado en las familias A4, A6, A8, Q7 y R8, aunque con distintos ajustes para variar la potencia y las respuestas.
Los 354 caballos del ajuste para el S5 son de gran contundencia, aunque penalizados por una caja de cambios dura y poco precisa que ralentiza los saltos de marcha.
Las deficiencias en la suspensión, notables sólo en uso muy extremo, son compensadas con la tracción integral Quattro, un valor que le diferencia de sus competidores directos.
La tracción a las cuatro ruedas, con un reparto inicial 40/60 (delante/detrás) se encarga de neutralizar cualquier reacción violenta que pudiera ser propiciada por su elevado par (440 Newton por metro) y potencia. La transferencia de potencia al suelo está muy bien, y resulta porque las pérdidas de motricidad son inexistentes.
El S5 transmite sensaciones muy agradables cuando se rueda deprisa entre curvas. La dirección da órdenes muy nítidas al tren delantero, que se coloca con mucha rapidez en la trazada, y, sorprende, la velocidad con la que también obedece la parte trasera.
La gran elasticidad del motor y la reserva de potencia que se tiene en cada velocidad propician un gran ahorro de operaciones de cambio. Es tan progresivo, especialmente en fases cortas, que el corte de inyección es el que se encarga de anunciar los límites.
Este coupé es muy agradable de conducir, capaz de exhibir un fuerte carácter, pero muy dócil y de funcionamiento suave en los escenarios urbanos, en los que se desenvolverá a diario. Un deportivo para utilizar en cualquier momento sin someter al conductor al estrés de otros deportivos.