Variedades

De todo un poco en la pantalla


Porque lo digo yo
Daphne Wilder (Diane Keaton) es una madre cuyo amor no conoce límites ni fronteras. Ha criado, como madre soltera, a tres chicas estupendas. La patosa pero adorable Milly (Mandy Moore), la sensata psicóloga Maggie (Lauren Graham) y la sensual e irreverente Mae (Piper Perabo). Con el fin de evitar que la más joven, Milly, cometa los mismos errores sentimentales en los que ella cayó, Daphne decide emparejarla con el hombre perfecto. Sin contarle nada a Milly, pone un anuncio en una página de contactos en Internet para encontrarlo.

Luces del más allá
Abe, su mujer y su hijo están en un restaurante cuando de repente entra un hombre y mata a sus seres queridos ante su mirada.
Tras la muerte de los suyos, Abe intenta suicidarse, pero es devuelto a la vida por los médicos, aunque técnicamente estaba muerto. A partir de ese día, Abe ve y oye cosas extrañas en televisores, pantallas y transistores. Costigan, su médico, cree que se trata de EPV (Electronic voice phenomenon), un medio a través del cual los muertos se comunican con los vivos. Abe, además, ve una extraña aura en algunas personas. Pronto descubre que esta aura es precursora de la muerte de aquellos que la poseen. Decide salvar a quien vea con el aura, sin saber que ello trae terribles consecuencias.

Ríos de color púrpura 2
Para Niemans (Jean Reno) el hombre que encontraron emparedado en un monasterio de Lorena no es una víctima cualquiera. Las marcas esotéricas grabadas a su alrededor y el extraño rito de su sacrificio hacen pensar en algo muy distinto.
Paralelamente, en la zona se van multiplicando los asesinatos. En todos los casos unos misteriosos monjes dotados de una fuerza sobrenatural eliminan de manera espectacular a una serie de desconocidos y luego desaparecen sin dejar rastro.
¿Quiénes son estos ángeles del Apocalipsis que van sembrando el terror? ¿Qué relación tienen con las profecías de las Sagradas Escrituras? Niemans y Reda (Benoît Magimel) no entienden nada, hasta que se dan cuenta de que todas las víctimas tienen el mismo nombre y la misma profesión que los apóstoles.

Mi nuevo jefe
A sus 51 años, Dan tiene una buena vida. Es Director de Publicidad en la revista del año Sports America, tiene una personalidad cálida y honesta, va a ser padre por segunda vez y su hija acaba de ser aceptada en la prestigiosa universidad de NY.
Todo perfecto, hasta que entra en su vida Carter Duryea, su nuevo jefe de 26 años, al fusionarse su empresa con la multinacional Globecom. Este inexperto en publicidad, separado después de seis meses de matrimonio, con nadie con quien compartir su vida, salvo su mascota, tendrá que aprender todo lo que pueda de Dan.