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Biopower: rueda el futuro

Esta versión equipa un motor 2.0T que admite combustible alternativo en un proporción de 85% de etanol (compuesto a partir de maíz y caña de azúcar) y 15% de gasolina

EFE / Reportajes
Es un primer paso, y seguro que no es el definitivo en ese objetivo de los combustibles alternativos que todos los fabricantes sondean ya en serio para ahuyentar la imagen de agente contaminante de esta industria.
No parece tampoco casualidad que una marca sueca, aunque adscrita al Grupo General Motors, como Saab, sea pionera en este campo, pues su región de origen es hoy por hoy la más avanzada y concienciada frente al reto de los biocarburantes.
Aquí está el Saab 9-5 biopower, que admite como carburante el E85, un término con el que todos nos familiarizaremos a no mucho tardar.
Etanol y gasolina
Esta versión equipa un motor 2.0T que admite este combustible alternativo en un proporción de 85 por ciento de etanol (compuesto a partir de maíz y caña de azúcar) y 15 por ciento de gasolina. Pero la marca ya anticipa trabajos muy desarrollados para que la porción de etanol sea al cien por ciento. A las puertas, por tanto, del E100.
Saab tampoco se detiene en esta única versión biopower y acompaña al 2.0T otra versión de la misma berlina con motor de 2.3 litros. Y para seguir con la confianza puesta en el objetivo, la nueva gama del 9-3 incluirá motores aptos para el E85.
Aparte de esa intención básica de reducir emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, para alejar el riesgo del efecto invernadero, esta versión bipower se canaliza a través de un E85 con un octanaje de 104 RON, muy superior en calidad a la de 95 octanos, la más consumida.
Potencia optimizada
La mejora de calidad conlleva a unas prestaciones muy optimizadas, como es el incremento de la potencia de 150 a 180 CV, plenamente perceptibles en las reacciones del coche que responde con prontitud y desde la parte baja del cuentavueltas a los requerimientos del pedal de aceleración.
De este modo, es muy contundente en las recuperaciones y en las salidas paradas, siempre a partir de las 2,500 revoluciones, donde resta preciosas décimas de segundo a las respuestas del propulsor convencional.
El motor transmite al interior bastante finura, aunque aguzando el oído no se escapa un muy leve rumor diesel. Además, las operaciones introducidas y necesarias como las válvulas más resistentes y materiales compatibles en el circuito del carburante con el bioetanol, han generado, unas, también muy leves, vibraciones que para nada restan valor a un alto estándar de confort.
Sistema de gestión Trionic
Las dificultades propias de una tecnología naciente se vuelcan hacia el suministro. La red para vender este biocarburante está todavía en mantillas, pero Saab ha recurrido al ingenio de su sistema de gestión Trionic, que adapta automáticamente el cambio de carburante del bioetanol a la gasolina sin más complicaciones, si a la hora de repostar, es imposible hacerlo con el carburante ecológico.
A decir verdad, las prestaciones racionalmente deportivas que ofrece el E85 están varios puntos por encima de las de la gasolina de 95 octanos, sin menoscabar otros apartados del confort, cuya exigencia en una berlina alta como el 9-5 está en un alto nivel.
En el consumo, a plena carga de bioetanol, y en un recorrido mixto carretera-ciudad de unos 300 kilómetros agotó algo más de medio depósito, lo que situó el promedio en unos 12.5 litros a los cien kilómetros. En este apartado sí está un poco subido de tono.
Magnífica estructura
En cuanto al repaso dinámico del coche, es la magnífica estructura del modelo la que vuelve a responder a las mil maravillas. Esa visión de coche bajo, con el eje de gravedad muy centrado y unas suspensiones perfectamente regladas en dureza y recorridos, hacen que el placer de conducción sea de nota.
Por si fuera poco, su agarre al firme suma muchos grados de nobleza, y eso sin que falten los elementos de control que dan señal de su existencia en el momento adecuado.
La vida a bordo es la propia de una berlina de alto segmento en la que se cuidan los detalles más en sentido práctico que de lujo, dentro de la más pura filosofía automovilística escandinava. Cinco personas viajan bien amplias.
El conductor suma el plus de una posición muy bien estudiada desde el punto de vista de la ergonomía, aunque las visones laterales y frontales dejen algo que desear por la escasa superficie acristalada. El carácter viajero está en todo lo alto con un maletero capaz y accesible.
Hablar de economía en estos coches con una tecnología pionera y tanto por hacer suena a atrevimiento. Esta versión se coloca en precio en 37,400 euros, la más barata de las distintas opciones biopower en las carrocerías sedán y familiar del Saab 9-5, y está sólo mil euros por delante de la versión de motorización estándar.
No parece mucha la diferencia, por lo que las molestias evidentes en el acceso al carburante adecuado, sean su factor más disuasorio. Queda todavía un compás de espera, aunque el futuro ya rueda.