Variedades

¿Eres exitoso en las relaciones sociales?

El éxito o fracaso en las relaciones sociales depende de cada uno de nosotros

La psicología se ha encargado de estudiar en los últimos años ampliamente los factores que intervienen en las relaciones sociales, y ha llegado a la conclusión de que el éxito de las mismas se debe a “habilidades sociales”, y que éstas, como todas las habilidades, pueden ser aprendidas.
Es creencia muy común que la simpatía y el atractivo social de algunas personas es innato. Sin embargo, está demostrado que es algo que se adquiere a través de la experiencia diaria que nos van modelando hasta hacernos expertos en estas habilidades.
En nuestra vida somos influidos, queramos o no, por los efectos de las relaciones sociales, ya sea en nuestro lugar de trabajo, de estudios, nuestros ratos de ocio, en la relación de pareja o dentro de nuestra propia familia.
Una interacción placentera en cualquiera de estos ámbitos nos hace sentirnos felices, desarrollando nuestras tareas con mayor eficacia.
De hecho, las dificultades en las relaciones con los demás pueden llevar al fracaso en el trabajo, los estudios, la pareja o en la familia, y resultar a corto y largo plazo en una mala calidad de vida.

Un ejemplo:
Unas buenas habilidades sociales nos van a ser de utilidad en multitud de ocasiones:
¿Cómo conseguimos integrarnos en un grupo nuevo de amigos?
¿Cómo establecer una relación adecuada con nuestros padres y adultos en general?
¿Cómo establecer una relación adecuada con nuestros hijos adolescentes?
¿Cómo decir NO sin que la relación se sienta perjudicada?
¿Cómo actuar correctamente ante una entrevista de trabajo?
En este sentido un estudioso del tema dice: "La conducta socialmente habilidosa es ese conjunto de conductas emitidas por un individuo en un contexto interpersonal que expresa los sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de ese individuo de un modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás, y que generalmente resuelve los problemas inmediatos de la situación mientras minimiza la probabilidad de futuros problemas”.
De aquí podemos sacar varias ideas de gran interés para la vida diaria:
1.- Contexto interpersonal:
Hay que examinar el contexto, con quién, cuándo, cómo se emiten las respuestas habilidosas. El éxito en este sentido nos ubica como personas bien portadas o adecuadas en diferentes contextos.
2.- Respetando las conductas de los demás:
Tan habilidoso es expresar un cumplido cómo aceptarlo de la forma adecuada. La forma como reaccionamos a las conductas de los demás tiene siempre sus consecuencias.
3.- Resuelve y minimiza problemas:
Las habilidades sociales están orientadas a un objetivo. Estos objetivos pueden ser de varios tipos:
a) Objetivos materiales (Ej. conseguir que nos suban el sueldo).
b) Objetivos de mantener o mejorar la relación (Ej. no tener un conflicto con el jefe).
c) Objetivo de mantener la autoestima (Ej. no sentirnos inferiores si no nos lo conceden ni criticarnos por ello).

¿Por qué la gente no es habilidosa socialmente?
Aunque es en la infancia donde aprendemos en mayor medida a relacionarnos con los demás, es un proceso continuo durante toda la vida.
Las razones por las que una persona puede no ser habilidosa socialmente se pueden agrupar en dos categorías:
a) La persona nunca las ha aprendido porque no ha tenido un modelo adecuado o no hubo un aprendizaje directo.
Pongamos el ejemplo de alguien que se crió en una casa muy rígida donde la única opinión válida fue la del padre.
Posiblemente nunca aprendió a expresar su opinión ante un tema concreto y sienta ahora mayor temor a hacerlo.
Otro ejemplo es el de una persona que estudió en un internado femenino durante toda su infancia y adolescencia, y ahora al hacerse mayor tiene dificultad al comunicarse con el sexo opuesto, ya que nunca tuvo oportunidad de practicar esta habilidad.
b) Estas habilidades existen, pero hay factores que inhiben o interfieren con las conductas.
Un ejemplo de esto podrían ser pensamientos negativos (Ej. No me van a conceder el aumento de sueldo) que interfieren con la ejecución, puesto que generan ansiedad o nerviosismo.
En nuestra sociedad es común el llamado "miedo a hablar en público", que no es sino un déficit en la ejecución de una conducta debido a los pensamientos negativos que interfieren (Ej. Van a notar que estoy nervioso).

¿Cómo podemos ser más habilidosos?
Las habilidades sociales, como cualquier otra competencia humana, pueden mejorarse a través de un aprendizaje adecuado.
Estos comentarios no pretenden un entrenamiento exhaustivo, el cual necesita la práctica de unos ejercicios y la guía de un profesional.
Sin embargo, vamos a intentar dar una serie de indicaciones sobre lo que es y lo que no es una conducta socialmente habilidosa, para que usted pueda descubrir qué es lo que falla en sus relaciones sociales.
Expondremos en este espacio un análisis de algunos de los elementos que componen las conductas habilidosas para que usted pueda explorar esos mismos comportamientos en la vida diaria:

La mirada
Podemos definir una mirada como el mirar a una persona a los ojos o a la zona superior de la cara (zona que rodea los ojos).
No es ningún secreto que las miradas son un canal de información paralelo al lenguaje hablado, y hay que saber utilizarlas para que los dos canales estén sincronizados.
Si miramos a nuestro interlocutor conseguiremos mayor respuesta que si estamos mirando hacia otro lado, esto es un indicativo de que seguimos la conversación y de que nos interesa. Sin embargo, hay que tener en cuenta que un exceso de contacto ocular puede resultar molesto a nuestro interlocutor.

La distancia interpersonal
Según el análisis que hace Edward T. Hall existen distintas zonas:
a) Distancia íntima (0-50 cm.): En esta persona se sitúan las personas amadas y familiares.
b) Distancia personal (50-125 cm.): Es el espacio personal de cada uno, una especie de esfera protectora que nos gusta mantener entre nosotros y el resto de los individuos.
c) Distancia social (1,25-3,5 m): Distancia que se usa para trabajar en equipo o en relaciones sociales ocasionales.
d) Distancia pública (Más de 3,5 m): Distancia que nos gusta mantener con los desconocidos (P. Ej. Al caminar por la calle).
Hay situaciones en las que no se respetan estas distancias o la persona se sitúa en una distancia que no le corresponde, entonces nos sentimos incómodos.

La postura
La postura es la posición que adoptan los miembros (brazos y piernas) de una persona con respecto a cuerpo, lo cual influye en la disposición que tiene éste en el espacio.
La postura de nuestro cuerpo es algo que nuestro interlocutor percibe a simple vista y que con lleva un mensaje.
Son muchos los aspectos posturales que se han asociado con un mensaje.
Según cómo estamos sentados damos información inconsciente a nuestro interlocutor.
Si el cuerpo está en el borde de la silla, esto indica apuro o ansiedad; si nos acomodamos elegantemente, expresa relajación, confianza en sí mismo; si tenemos la pierna cruzada, expresa que nos sentimos cómodos y tranquilos; si nos movemos, zapateamos o tamborileamos con los dedos y miramos hacia todos lados, son muestras de inseguridad, temor o hastío.
Espero que esta información sea de utilidad y haber llamado tu atención sobre este importante tema, lo expuesto son sólo algunos elementos que no debes olvidar a partir de ahora, si quieres tener éxito en las relaciones sociales.