Variedades

Infidelidad

El adulterio ha sido definido como la acción que comete quien tiene relaciones sexuales con alguien que no es su cónyuge

El infiel, de acuerdo con las definiciones, es quien falta a sus compromisos (especialmente matrimoniales). Cabe entonces preguntarnos: ¿La infidelidad es una cuestión específicamente sexual?
En nuestro medio es muy común hablar de infidelidad, principalmente a las personas del sexo masculino, esto no quiere decir que la mujer no sea también infiel. La respuesta parece estar condicionada por el género; para una mujer lo más doloroso de la infidelidad es que su pareja se enamore de la otra persona, para los hombres la sola idea de un encuentro sexual, así sea ocasional, de su pareja con otro hombre los mortifica enormemente. Son pocas las mujeres que sufren al pensar que sus maridos pueden tener relaciones sexuales casuales con otras mujeres.

El adulterio
El adulterio se ha sido condenado prácticamente en todas las culturas occidentales, debido a la amenaza que plantea para la unidad familiar. Además se le condena de modo unánime en la teología judío-cristiana. Sin embargo, en la historia de la cultura, nunca ha sido castigado el coito extramarital de los hombres y ni siquiera se le ha controlado; mientras que las mujeres han sido sujetadas a un código de ética sexual mucho más rígido.
Estas diferencias en actitudes son primordialmente el resultado del hecho de que si las mujeres se implicaran en el coito extramarital éste amenazaría la estabilidad económica de toda la sociedad, se reflejaría sobre la masculinidad y el prestigio social de sus esposos y en el caso de embarazo plantearía la duda de la responsabilidad paterna.
En un estudio realizado sobre la motivación para el adulterio se encontró que las razones que más a menudo argumentaban para la infidelidad sexual son: deseo de variedad en la experiencia sexual, venganza, rebelión, una nueva satisfacción emocional, evolución inesperada de la amistad a la participación sexual con otra mujer, la tolerancia de la esposa y el factor de la edad.
El estudio citado sugiere que la infidelidad marital (sexual o emocional) no necesariamente está relacionada con relaciones maritales insatisfactorias o débiles, ni con inclinaciones o personalidades neuróticas.
Parece ser que en las relaciones extramaritales prolongadas la satisfacción sexual no es la principal motivación. Gran parte de estas relaciones perduran principalmente por motivos que quedan entre la satisfacción intelectual y la sexual.

¿Qué hacer ante la infidelidad?
El hecho de que las cifras de infidelidad admitidas sean altas suele ser usado como argumento por muchos adúlteros en defensa propia. Esto demostraría que es un acto natural que todos hacen.
Pero el argumento de los infieles no es un argumento válido, la infidelidad debe verse como algo que tiene raíces más profundas que la simple irrupción de un tercero.
Los motivos por los cuales no se abordan las causas de una crisis pueden ser varios: puede existir temor al conflicto, la dependencia del engañado respecto al infiel y, por lo tanto, temor a no saber vivir sin él, o el pensar que el ocultar los motivos de la crisis tiene un costo menor que el de perder los beneficios de la convivencia.
En todos los casos la autoestima de la persona engañada se vendrá al suelo, consciente o inconscientemente, esto le permitirá continuar adelante con la relación; pero los costos para su salud psíquica serán muy grandes.
La persona engañada por uno u otro motivo puede debatirse entre si debe abordar el problema o callar, el infiel también puede preguntarse que es lo mejor que debe hacer: contar o no contar su acción.
Entre las razones más comunes para callar suelen mencionarse la culpa, el temor a la reacción del otro, la intención de no dañar al engañado, el temor a que contar signifique no volver a tener otra aventura, la vergüenza, el considerar que se trata de un asunto extremadamente privado y que sólo le concierne a él o ella.
Entre los terapeutas familiares y de pareja no hay acuerdo sobre el qué hacer. Hay quienes piensan que contar la infidelidad es la única manera de afrontar la crisis personal y de la pareja. Otros sostienen que si la infidelidad no puso en discusión el amor, no hay que contar, lo que debe hacerse es trabajar para estabilizar la relación.
El que decide contar debe también estar decidido a afrontar los temas relativos a la crisis de pareja y trabajar para estabilizar la relación, teniendo en cuenta que pasarán por un período muy difícil, en el cual no recibirán elogios y mucho menos muestras de afecto.
Cuando una persona va a comunicar a su pareja la infidelidad debe saber escoger el momento, nunca confesar en medio de una discusión, no debe hacerlo como un acto de venganza, no debe buscar culpables, debe estar dispuesto a aceptar preguntas y que el tema relativo a la infidelidad se aborde en varias ocasiones y en diferentes momentos.
Una vez que se ha hecho la confesión la pregunta que uno se hace es ¿toda infidelidad conduce a la separación?, según unas encuestas realizadas en países occidentales un 35% de las parejas sobrevive a un adulterio, pero el 65% se separa. De los que deciden continuar y trabajar en la estabilización, un 98 % lo logra.
El primer paso a dar es admitir que no se necesitan tres, sino dos para formar una familia, el siguiente paso es reconocer que algo en la pareja ha dejado de funcionar, que la intimidad ofrece grietas, que había excesivas carencias en la comunicación.
Cuando dos personas renuevan su energía amorosa a través de proyectos comunes, de la atención de las mutuas necesidades y expectativas, cuando viven a plenitud en base a sus valores, cuando actúan como un equipo y mantienen su vínculo actualizado y reencantazo, los terceros difícilmente encuentran espacio para irrumpir, aunque lo intenten.
Lealtad y responsabilidad son valores que merecen honrarse, si se llega al convencimiento de que ya no se tiene la suficiente energía para mantener el vínculo afrontarlo es un acto de lealtad y de responsabilidad.

Las necesidades de la pareja:
Las de ella son: afecto (mimos, interés por sus temas, cuidado), conversación,
sinceridad y franqueza, contención financiera (sentir que, aunque ella tenga sus ingresos, él puede protegerla económicamente), compromiso familiar.(participación activa de él como padre y compromiso con la familia).
Las de él: satisfacción sexual, compañerismo recreativo (que sea su compañera en las actividades que a él la interesan: sociales, culturales, deportivas), esposa atractiva, apoyo doméstico (paz en el hogar y organización), admiración (que ella este orgullosa de él y se lo demuestre).

Dr. Javier Martínez Dearreaza.
Clínica San Francisco.
De camas Luna Montoya 90 varas arriba.
Contiguo a Lolo Morales.
Tel. 2222494. celular: 8771894.