Variedades

Lujosos caprichos


San Francisco / EFE -Con piscinas climatizadas, “suites” individuales, masajes, aeróbic o comida “gourmet”, cada vez más perreras en Estados Unidos rodean a las mascotas de un lujo y unas atenciones que ya quisieran para sí muchos humanos.
En realidad, la denominación de perrera y su carga de connotaciones negativas no podría estar más lejos de la filosofía que mueve a estos complejos de lujo donde los huéspedes pueden tomar baños de hidromasaje, perseguir pelotas de tenis a su
antojo, tomar clases de aeróbic o cenar “filet mignon”.
Distinguido hotel para perros
Por eso no es de extrañar que, como señala Jean Beuning, propietaria de Top Dog Country Club, hotel de lujo para perros en Minesota (EU), las mascotas no quieran marcharse de estos paraísos caninos.
En lugar del hacinamiento y la suciedad propios de las perreras tradicionales, los huéspedes del Top Dog Country Club tienen a su disposición juegos organizados, caminatas, piscina o masajes.
Al final de esta agotadora jornada les esperan unas galletitas recién salidas del horno. A continuación, la melosa voz de Frank Sinatra para irse a dormir y, en ocasiones, cuentos leídos por la dueña del lugar.
El centro dispone, entre otras comodidades, de una gran sala interior con suelo caldeado y una cocina completa en la que, según indica la página de Internet (www.topdogcountryclub.com) “el aroma de las galletas de manzana con canela impregna el ambiente”.
Filet mignon para la cena
En Mazzu’s Canine, en Filadelfia, los perros ni siquiera duermen en habitaciones, sino en chalés, villas o suites que llegan a costar entre 155 y 185 dólares, dependiendo del tamaño de la habitación.El precio incluye “suite canina personalizada, cama de plataforma, juguetes, televisión y DVD, dos paseos al día, comidas, agua mineral, instalaciones con temperatura controlada, servicio de limpieza diario y atención las 24 horas”, según la página web www.mazzus.com.
Y, por 25 dólares diarios adicionales, Mazzu ofrece un “filet mignon” para la cena.
Otros complejos de lujo organizan fiestas de cumpleaños para los canes y menús especiales para fechas señaladas como “Thanksgiving”, cuando organizan barbacoas de pavo, el plato típico de la fiesta de Acción de Gracias.
Se trata de un negocio que va viento en popa, dado que muchos estadounidenses cada vez escatiman menos en conceder a sus mascotas bienes y servicios de los que está privado la mayor parte del mundo humano.
Según la Asociación de Fabricantes de Productos para las Mascotas de EU, los estadounidenses gastarán 38,400 millones de dólares en sus mascotas este año, lo que supone un incremento del 5,8 por ciento con respecto al 2005.
Al margen de los hoteles, los perros más mimados cuentan con seguros médicos, ropa de marca, comida ecológica o incluso su propia estación de radio por Internet (DogCatRadio.com).
Vigilancia total
En un mundo que resultará algo disparatado a quienes no conviven con un ser de cuatro patas, los perros disponen de sus propias esquelas en periódicos como el “San Francisco Chronicle”, donde sus dueños expresan el dolor por la pérdida; servicios de retratos fotográficos especializados; sofisticados tratamientos médicos o sus propias revistas.
“Mucha gente está llevando el tipo de servicios disponibles para los niños al mundo animal”, señala Claudia Kawczynska, editora de “Bark” (“ladrido”), una revista con una circulación de 100 mil ejemplares calificada como el “The New Yorker” del mundo animal.
Ni siquiera eso: Online Doggy (www.onlinedoggy.com), un servicio que ofrece cámaras web para que los dueños observen lo que hacen sus mascotas en todo momento a través de Internet, se pasó al mundo animal tras fracasar en el humano.
La guinda la pone el Cozy Inn Pet Resort, cuya misión es “crear un ambiente sensible, saludable, seguro, amoroso para nuestros huéspedes; cuidar de ellos de forma completa: mental, emocional, médica, espiritual y físicamente”, asegura en su página web (www.cozyinnpetresort.com).
Con clases de aeróbic para mascotas con sobrepeso, o un diseño inspirado en el feng shui, el arte chino que busca incrementar la armonía alterando el entorno, la extravagancia de este “lugar de vacaciones” llega ya a lo rocambolesco.
Y, desde luego, hace pensar en la cantidad de humanos que se apuntarían a esta vida de perro.