Variedades

El desafío de ver cine latinoamericano en su propia tierra

Según datos de la ONU, de las 3.700 películas que se hacen por año en todo el mundo, sólo 400, que vienen de Estados Unidos, copan el 85% de las salas de exhibición.

De las más de 3.000 películas que se hacen por año en el mundo, sólo 400, procedentes de Estados unidos, copan el 85% de las salas, subrayaron el lunes exhibidores y distribuidores de América Latina reunidos al margen del Festival de San Sebastián para estudiar la creación de una red alternativa.
"Tenemos una problemática común, y es que en nuestras salas no se ve cine latinoamericano", afirmó el mexicano Iván Trujillo, responsable de la cinemateca de la prestigiosa Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), durante el encuentro al que asistieron una decena de exhibidores y distribuidores independientes de México, Colombia, Puerto Rico, Chile, Argentina y de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI).
"El objetivo es accionar conjuntamente para que el cine latinoamericano se vea en América Latina", afirmó Alberto García Ferrer, responsable del aérea de Comunicación y Cultura de la AECI, organismo que participa además en la coproducción de largometrajes de origen latinoamericano.
Según este responsable, uno de los mayores problemas para la distribución y exhibición de películas latinoamericanas -pero también africanas y magrebíes- es la "fragmentación" del sector en el cual "cada uno lucha por su lado".
Reducir el precio de la entrada cuando se trata de películas latinoamericanas, modalidad que ya puso en práctica, por ejemplo, una exhibidora peruana aplicando una "tarifa joven", fue uno de los ejemplos comentados por los participantes para explicar de qué formas habría que atraer a los espectadores y lograr la "construcción de una audiencia".
Elba Rodríguez, propietaria de una distribuidora independiente en Colombia, contó su experiencia de armar ciclos de ocho películas en 35 mm que se exhiben durante dos semanas en cines comerciales, y que arrancó en El Salvador.
En opinión de Cynthia Wiesner, exhibidora de Puerto Rico, para que estos proyectos sean exitosos, también "tiene que haber apoyo para publicidad", mientras que para el argentino Diego Corsini, impulsor de un fondo de ayuda para la cinematografía iberoamericana, tiene que haber "políticas de Estado" que instauren "cuotas de pantalla", como ocurre en Argentina.
El Festival de Cine de San Sebastián acaba de inaugurar un apartado titulado "Cine en Movimiento" para permitir que películas del Magreb puedan concluir su etapa de post-producción, así como lo hace con América Latina en "Cine en Construcción". Por esa razón propone convertir a España "en una bisagra" para difundir el cine magrebí y/o latinoamericano.
Un primer paso podría ser armar una red de exhibición de ciclos de cine en instituciones culturales de América Latina, contando también con el apoyo del Instituto Cervantes.
La otra tarea que tienen por delante es lograr intervenir en los circuitos comerciales, precisó el chileno Alex Doll, distribuidor en su país.
Un periodo de estabilidad y crecimiento de las economías latinoamericanas puede favorecer el desarrollo de las cinematografías locales y avanzar en el camino de las co-producciones entre países de América Latina, como demuestran dos cintas presentadas en la sección Horizontes Latinos en San Sebastián.
"La punta del diablo" de Marcelo Paván (Argentina, Venezuela y Uruguay) y "Meteoro" de Diego de la Texera (Brasil, Puerto Rico y Argentina) son dos ejemplos de lo que, según Corsini, "va a ser el futuro".
Aunque conscientes de que las grandes distribuidoras norteamericanas proponen paquetes con muchas cintas mediocres y alguna interesante, Doll opinó que "esto de que Hollywood nos aplasta, es porque nos dejamos aplastar", antes de recordar con esperanza que en 2004, siete de las 10 películas más taquilleras en Argentina fueron ni más ni menos que argentinas.