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El Estrés Postraumático

Una fiebre persistente se convirtió en una odisea para un niño de año y medio, quien se enfrentó a severos exámenes médicos que tendrían secuelas en su psiquis

La piñata de Panchito transcurrió de lo más alegre; los payasos fueron la atracción de los niños. Uno de los números más emocionantes fue cuando el payaso se columpiaba montado en una gran pelota, por momentos parecía que caía al piso, lo que provocaba los alaridos de los niños y adultos; pero lo que impactó más fue un hombre moreno y bastante delgado bailando un rock muy estrepitoso.
De pronto se dirigió hacia donde estaban haciendo el asado y pidió una astilla en llamas. Luego se fue al centro del patio, del bolsillo posterior de su pantalón extrajo una botella metálica y tomó del líquido que contenía. Después se arrimó la astilla cerca de su cara, al improviso salió una gran llamarada de fuego de su boca. Los niños y los adultos quedaron estupefactos por unos segundos; luego todos aplaudieron alegremente. Nadie se imaginaba lo que le esperaba a Panchito.
Después de la piñata
Al día siguiente de su piñata Panchito tenía un año y un día. Se levantó muy temprano. Su mamá lo notó un poco cansado y pálido; desayunó muy poco y luego se fue a la cama. A eso de las once, como su mamá lo notaba un poco raro, decidió tomarle la temperatura. El termómetro le marcó 38.5 grados centígrados. Desde ese momento la fiebre no le cedería. Preocupados los padres, visitaron un pediatra, éste les envió una serie de exámenes.
Luego les dijo que estuvieran tranquilos, que se trataba de una infección viral. Panchito continuó con fiebre. A la semana sus padres visitaron a otro médico, quien les dijo que no encontraba nada en el niño; pero éste continuaba deteriorándose, bajaba de peso y no comía. Durante un mes y medio visitaron a los mejores pediatras del país, quienes realizaron gran cantidad de exámenes al niño y dieron diferentes diagnósticos.
Así habían comenzado los traumas de Panchito. Uno de los mayores lo vivió el día de su hospitalización: al llegar a la emergencia del hospital los médicos lo recibieron haciéndole una punción lumbar (procedimiento para extraerle líquido de la columna); el niño lloraba de forma lastimosa, estaba horrorizado de ver a toda aquella gente encima de él. Después de todo este procedimiento lo mandaron a su sala.
A estas alturas, unos 15 días de hospitalización, Panchito comenzaba a presentar miedo cuando miraba a las enfermeras, lloraba continuamente, se mostraba inquieto durante el sueño y estaba un poco agresivo.
Como los médicos no encontraban la causa de la enfermedad de Panchito, llamaron a sus padres y les dijeron que era posible que se tratara de un problema de “termo regulación” y que por eso persistía la fiebre. Ese mismo día una de las doctoras, por instinto o por casualidad, le envió un ecocardiograma. El resultado fue un diagnóstico de endocarditis bacteriana (infección bacteriana que ataca el endocardio del corazón y produce unos crecimientos llamados vegetaciones en las válvulas).
Los padres de Panchito fueron llamados nuevamente, y se les explicó que era una enfermedad muy grave y que el niño podía morir.
Después del diagnóstico se aumentaron los cuidados sobre el niño, se le cambiaron los antibióticos, pero al mismo tiempo se le aumentaron los traumas. Había que cambiarle más frecuentemente la vena por donde le pasaban los líquidos y le metieron sondas por la nariz. A todo esto hay que agregarle los efectos colaterales de los medicamentos.
A pesar de todo lo que pasó Panchito, salvó su vida. Los médicos hicieron lo que tenían que hacer; pero no lo hicieron de la forma adecuada. Se les olvidó que trataban con un ser de una año, que podía sufrir graves secuelas psíquicas si los procedimientos no se hacían lo menos traumático posible.
Secuelas
Panchito salió del hospital con dificultad para caminar, hablaba monosílabos, se daba a entender por gestos, se notaba muy triste, por las noches se despertaba gritando, cuando algún desconocido se le acercaba comenzaba a llorar y se notaba atemorizado, no le gustaba recibir afecto y en muchas ocasiones mordió a su mamá, además, había perdido el interés por sus juguetes.
Panchito había sufrido un Trastorno por Estrés Postraumático (PTSD por sus siglas en inglés), una perturbación debilitante que a menudo se presenta después de algún suceso aterrador. Hace que la persona que ha sobrevivido a ese suceso tenga pensamientos y recuerdos persistentes y aterradores de esa terrible experiencia. En los niños se transforma en un trastorno crónico.
¿Cuál es la causa del Trastorno por Estrés Postraumático?
* Algo que ocurrió en la vida de la persona. Para Panchito fue todo lo que vivió durante su hospitalización. Para otro niño puede ser un accidente, un incendio, etc.
* Algo que sucedió en la vida de una persona cercana.
* Algo que la persona o el niño presenció.
El riesgo de que un niño desarrolle Estrés Postraumático a menudo se ve afectado por la proximidad y la relación del niño con el trauma, la seriedad del trauma, la duración del sucedo traumático, la recurrencia del suceso traumático, la capacidad de recuperación del niño, las habilidades que tenga para sobrellevarlos y los recursos de apoyo que el niño disponga de la familia y la comunidad.
Síntomas
Los niños y los adolescentes que padecen PTSD sufren una angustia emocional, mental y física extrema cuando se ven expuestos a situaciones que les recuerdan el suceso traumático. Algunos vuelven a vivir el trauma repetidas veces en forma de pesadillas y recuerdos perturbadores cuando están despiertos, y pueden experimentar todos o algunos de los siguientes síntomas:
* Alteraciones del sueño.
* Depresión.
* Sensación de inquietud, de “estar en guardia”.
* Facilidad para sobresaltarse.
* Pérdida de interés en cosas que solía disfrutar.
* Dificultad para demostrar cariño.
* Irritabilidad, mayor agresividad que antes del suceso.
* Imágenes recurrentes del suceso traumático.
* Problemas en la escuela, dificultad para concentrarse.
* Síntomas físicos.
El PTSD puede producirse a cualquier edad, incluso en la infancia, la duración del trastorno varía. Algunas personas se recuperan en el curso de seis meses; otros lo padecen por más tiempo.
Los padres que saben que sus hijos han vivido un evento traumático o que advierten que sus niños o hijos adolescentes tienen síntomas de Estrés Postraumático pueden ayudar a sus hijos llevándolos urgentemente al psiquiatra. El tratamiento temprano puede disminuir los problemas futuros.
Panchito en la actualidad tiene 6 años, aún tiene muchas dificultades para dormir, en la escuela tiene dificultades para prestar atención, le teme a las personas vestidas de blanco, ciertos lugares y situaciones le despiertan temor. Aún no ha superado completamente su Trastorno de Estrés Postraumático.
Pueden causar Trastorno de Estrés Postraumático en niños y adolescentes:
* Accidentes graves.
* Catástrofes naturales: inundaciones, terremotos, epidemias.
* Catástrofes provocadas por el hombre: guerras.
* Ataques personales violentos: asaltos, violaciones, tortura, secuestro.
* Maltrato físico.
* Ataque sexual.
* Acoso sexual.
* Maltrato emocional.
* Abandono.
Dr. Javier Martínez Dearreaza. Neurólogo-Psiquiatra.
Clínica San Francisco, de Camas Luna Montoya 90 varas arriba.
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