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Tras el motor de plasma

Este novedoso motor de plasma, que promete revolucionar la tecnología espacial con viajes más rápidos y a menor costo, es desarrollado en Costa Rica por la empresa estadounidense Ad Astra Rocket Company

EFE / Reportajes
El Cohete de Impulso Específico Variable de Plasma Magnético (Vasimir, por sus siglas en inglés) es el sueño que ha perseguido el hombre desde 1979, ya que el plasma, el cuarto estado de la materia, es una fuente de energía más barata y de mayor potencia que los combustibles tradicionales. El científico costarricense Franklin Chang, antiguo astronauta de la NASA, que lideró en esa agencia las investigaciones y experimentos destinados a crear el revolucionario motor, desarrolla el proyecto en Costa Rica.
Este novedoso motor de plasma, que promete revolucionar la tecnología espacial con viajes más rápidos y a menor costo, es desarrollado por la empresa estadounidense Ad Astra Rocket Company, pero ahora tendrá el sello costarricense, con la apertura de una filial de la compañía en el pequeño país centroamericano.
Debido al bajo presupuesto con el que contaba la NASA en 2005, se propició una negociación entre Chang y la entidad estadounidense, la cual finalmente le cedió los derechos de propiedad intelectual para que el físico costarricense continuara el proyecto de forma privada.
Es así como en junio de 2005, Chang, que fue el primer astronauta latinoamericano en la NASA, consigue capital privado para fundar Ad Astra Rocket Company en el centro espacial Johnson en Houston, y además nace su interés por llevar un "pedazo" de la empresa a su querida tierra natal.
La primera prueba
El pasado 15 de julio se inauguró Ad Astra Rocket Company Costa Rica, en la cual trabajan únicamente científicos costarricenses, quienes desarrollan nuevas tecnologías para el cohete y harán la primera prueba del motor el próximo año.
Para crear y calentar el plasma, el Vasimir utilizará el gas noble Argón, energía eléctrica producida por rayos solares que serán captados por paneles especiales, así como magnetos que sirven como superconductores eléctricos y antenas de radiofrecuencia.
Cuando el plasma se calienta puede alcanzar una temperatura de hasta 1 mil grados centígrados, por lo que los "disparos" o explosiones de esta energía serán "enjaulados" en un campo magnético y conducidos a través de una tubería especial.
Según explicó Franklin Chang, Presidente de Ad Astra, los cohetes de plasma permitirán reducir los costos en viajes espaciales y misiones, como mantener en órbita la Estación Espacial Internacional (ISS por sus siglas en inglés).
El científico, que en este proyecto cuenta con el respaldo y asesoría de figuras de la talla de Samuel Ting, premio Nobel de Física 1976, y Roald Sagdeev, ex director del Programa Espacial de Rusia, aseguró que, actualmente, impulsar con cohetes químicos la ISS para mantenerla en el espacio cuesta 140 millones de dólares por año, mientras que utilizando cohetes de plasma sólo se requerirán 2.4 millones de dólares anuales.
El primer prototipo del Vasimir, el VX-200, estará listo a finales de 2007 y no efectuará ningún vuelo, sino que será probado en una cámara al vacío, la cual simula las condiciones del espacio y se construye en Ad Astra Costa Rica, el laboratorio ubicado en Liberia, Guanacaste (Pacífico norte).
Remolcadores hacia los hoteles de la luna
Luego de la prueba en la cámara al vacío se construirán dos cohetes: en el año 2010 el VF-201, que posiblemente será utilizado para empujar la ISS, y en el 2011 el VF-202, que, en principio, sería un "back up" o respaldo del primero.
El VF-2010 no será lanzado en los tradicionales transbordadores, sino que se utilizará una forma más comercial, posiblemente una lanzadera rusa, indicó Chang.
La principal diferencia entre el Casimir y el cohete que construye otra empresa llamado "Hall Thruster", es que para crear el plasma éste último utiliza el gas noble Xenón, el cual es menos abundante y más caro.
Pero el sueño de Chang va más allá. En el 2015 pretende que los cohetes de plasma hagan una labor de remolcadores de carga hacia los hoteles y estaciones espaciales que para esa época, según él, estarían construidos en la luna.
Ad Astra en Costa Rica
El motor no será la única tecnología que se desarrollará en el laboratorio costarricense, pues se tiene planeado utilizar el plasma para la desintegración de desechos tóxicos, así como para aplicaciones en la industria médica y agrícola.
El laboratorio en Costa Rica está bajo la dirección del ingeniero Ronald Chang, hermano de Franklin; el director científico, Jorge Andrés Díaz; el director de ingeniería Jorge Oguilve, así como por otros científicos y estudiantes costarricenses.
Para llevar a cabo las investigaciones y experimentos los científicos locales contarán con asesoría y colaboración de expertos extranjeros, entre ellos ingenieros y astronautas de la NASA, físicos en plasma y el premio Nobel de Física 1976, el estadounidense Samuel Ting. La inversión de Ad Astra en Costa Rica alcanza un millón de dólares y su laboratorio costarricense está instalado en terrenos de la universidad privada Escuela de Agronomía de la Región del Trópico Húmedo (EARTH).