Variedades

Síncope

Es la pérdida transitoria de la conciencia; por lo general se acompaña de caída y recuperación espontánea, completa y rápida

La familia Rosales acostumbra para las festividades de Navidad invitar a algunos amigos a almorzar. Transcurría el año 2004 y en esa oportunidad esperaban con impaciencia a un viejo amigo, el presbítero Miller, persona muy dinámica y vivaz que por esa época tenía unos 64 años.
Antes del almuerzo se tomaron los aperitivos de rigor, y a eso de la una de la tarde todos estaban sentados a la mesa; había pavo, arroz, ensalada, quesos, frutas y vino. La conversación transcurría muy animada cuando de improviso el padre Miller dejó de hablar, se puso un poco pálido, su cabeza se vino sobre el plato de comida y sus brazos dieron la apariencia de haber perdido toda la fuerza. Pocos segundos después recuperó la conciencia, pero ya tenía a todos los conocidos a su alrededor; unos le preguntaban qué le había sucedido, otros le tomaban el pulso, algunos querían desabotonarle la camisa y otros lo miraban con estupor.
El padre Miller se repuso inmediatamente, trató de tranquilizar a todos los presentes, incluso trató de seguir comiendo; pero todos habían quedado con una sensación de inquietud que se manifestaba en las miradas que le echaban al padre y los comentarios a baja voz que entre ellos se hacían. La recomendación unánime de los presentes fue: “Debe visitar urgentemente a un médico”.
Al médico
Al día siguiente, muy temprano por la mañana, el padre Miller
--acompañado por su hermana-- fue a visitar al médico, quien, después de escuchar el relato de lo sucedido, procedió al interrogatorio y a examinarlo.
Durante el interrogatorio que le efectuó el médico al padre Miller quiso cerciorarse con exactitud del cuadro clínico. Él tenía que diferenciarlo del vértigo, el coma, el ataque de caída, los mareos, la muerte cardiaca y las convulsiones. Para estar seguro le interrogó si se había sentido mareado, y si ese mareo lo sentía como si todo le giraba alrededor y si no había perdido la conciencia (estos síntomas se refieren al vértigo). El padre Miller le dijo no haber sentido nada de esto, por lo que descartó un episodio de vértigo.
Si hubiese sido un coma, el padre habría perdido la conciencia y no la hubiese recuperado espontáneamente. El ataque por caída se caracteriza por una caída súbita sin pérdida de conocimiento ni pródromos, con recuperación inmediata.
Después de practicarle algunos exámenes de rigor, el médico se sentó unos minutos a reflexionar y después le dijo: “Padre, usted sufrió un síncope, que es una pérdida transitoria de la conciencia, por lo general se acompaña de caída y recuperación espontánea, completa y rápida”. Acto seguido le envió una serie de exámenes para investigar las causas del síncope, que puede ser mediado por reflejos, cardíaco, ortostático y cerebrovascular.
Aproximadamente el 3% de las consultas y el 6% de las hospitalizaciones son debidas a síncope, mientras que del 20 al 50% de los adultos han experimentado uno o más episodios durante sus vidas. Más del 75% de las personas mayores de 70 años experimentará al menos un episodio sincopal, el 20%, dos episodios, y un subgrupo pequeño, tres o más episodios.
Entre el 13 y 31% de los pacientes, la causa del síncope queda sin diagnosticar, aun después de su evaluación. El síncope por causas mediadas por reflejos se da entre el 36 y el 62%, es el más frecuente. El síncope por causa cardiaca se da entre el 10 y el 3%, el de causa ortostática, entre el 2 y el 24%, y el cerebrovascular es de aproximadamente 1%.
Clasificación
El médico dirigió primero la investigación a las causas mediadas por reflejos, ya que son las más frecuentes. El síncope mediado por reflejo posee tres variantes: vasovagal, el del seno carotídeo y el situacional.
T El síncope vasovagal puede ser causado por estrés emocional, trauma, dolor, por mirar sangre, posición prolongada de pie. Antes del síncope la persona se siente sudorosa, malestar en el epigastrio, fatiga extrema, debilidad, bostezos, náuseas, mareos, luego se presenta la pérdida de conciencia, que puede durar desde segundos a varios minutos. La fase posterior puede durar varias horas y en casos raros días, y la persona puede estar confusa, desorientada, con náuseas, mareos y sentirse muy enferma.
T El síncope del seno carotídeo: la pérdida de conocimiento la sufre la persona al girar la cabeza, después de afeitarse o usar un cuello ajustado. Se presenta en particular en personas ancianas.
T El síncope posicional se da en personas sanas durante los cambios de posición, por una inhibición simpática y un aumento del parasimpático, lo que provoca hipotensión, bradicardia y síncope.
Entre los exámenes clínicos que le recomendaron al padre Miller estuvo la interconsulta con un psiquiatra; como se asustó un poco, el médico le explicó que él trabajaba en equipo y que consideraba valiosa la visita de este especialista para determinar si existía alguna situación estresante que hubiera dado origen al síncope. La evaluación psiquiátrica no reveló ninguna patología.
Mientras se le efectuaban las investigaciones, al padre Miller se le practicó un examen neurológico, no se le encontró ningún signo de padecimiento neurológico, por lo que se le descartó el síncope cerebrovascular.
Se le tomó en días diferentes y en posiciones diferentes la presión arterial y siempre se encontró dentro de los límites normales.
Cuando se da un síncope por causas ortostáticas, hay una caída de la presión arterial y taquicardia dentro de los tres minutos de estar la persona de pie. Tampoco dijo estar tomando antihipertensivos, antidepresivos o diuréticos, por lo que se descartó este tipo de síncope.
Bueno, ya no quedaban más opciones que remitirlo al cardiólogo para ver si tenía algún padecimiento cardiaco.
El pobre padre Miller la pasó mal por algunos días más; creo que poco a poco los médicos le fueron creando un estrés muy severo. No es nada fácil andar de médico en médico y de examen en examen, uno va pensando siempre lo peor.
Un martes por la tarde tenía cita con el cardiólogo. Al salir del consultorio el padre venía radiante, todo su estrés había desaparecido, la magia de las palabras había dado su efecto en el cerebro de Miller. El médico le había dicho: “Padre, no encontramos nada en su corazón, no sabemos por qué le dio ese síncope. Sé que ha vivido unos días muy difíciles, todos los demás exámenes están bien; ahora olvidémonos de las enfermedades y viva la vida lo mejor que pueda”.
Las personas con algún padecimiento psicológico son las que padecen con más frecuencia síncope, suelen tener trastornos de ansiedad o de pánico, depresión. También sufren de síncope las personas alcohólicas.
El síncope del padre Miller entra entre el 13 y 31% de las personas que después de una exhaustiva investigación no se encuentra la causa del síncope.
ENFERMEDAD ACTIVIDAD INMEDIATA POSIBLE DIAGNÓSTICO
SÍNCOPE MICCIÓN
DEFECACIÓN
DOLOR AL PONERSE DE PIE MECANISMO REFLEJO
SÍNCOPE EJERCICIO
PALPITACIONES CAUSA CARDÍACA
SÍNCOPE GIRAR LA CABEZA
AFEITARSE
USAR CUELLO APRETADO REFLEJO DEL SENO
CAROTÍDEO
SÍNCOPE AGLOMERACIONES
MUCHO CALOR
MIEDO
DOLOR SÚBITO
VISIÓN DE SANGRE VASOVAGAL

SÍNCOPE ANTIHIPERTENSIVOS
ANTIANGINOSOS
DIURÉTICOS HIPOTENSIÓN
OSTOSTÁTICA
CARDIOVASCULAR
ANTIDEPRESIVOS HIPOTENSIÓN
ORTOSTÀTICA
MEDIADO POR REFLEJOS
ANTIARRÌTMICOS ARRITMIA

Dr. Javier Martínez Dearreaza, neurólogo-psiquiatra.
Clínica San Francisco, de Camas Luna Montoya 90 varas arriba.
Telfs. 222-2494/877-1894.