Variedades

El Niño de Oro

Bismarck Martínez, a sus 10 años, con una voz excepcional que deja huella a su paso, cantará en el concierto benéfico que ofrecerá Tony Meléndez

María Teresa Pérez

Le dicen el “Niño de Oro”, pero el ‘título’ no lo debe al fútbol, menos al boxeo. Es su portentosa voz que se eleva con el firme propósito de alabar a Dios en una muestra de agradecimiento al nuevo episodio de su vida.
Bismarck Antonio Martínez Bucardo tiene apenas 10 años de edad, proviene de Piedras Blancas, Cubalí, Municipio de Waslala, en Matagalpa. En sus recuerdos de infancia están aún frescos los momentos cuando el sol cubría y casi tostaba su cuerpo, inevitablemente, durante sus tareas diarias, para sobrevivir en la humildad. Entre sus manos un machete usurpaba el derecho a un juguete y la luz eléctrica era un lujo del cual no gozaba.
Pero ya eso es historia, pues hoy la vida le sonríe y el talento que considera un privilegio divino es el que lo ha convertido en una estrella infantil del género ranchero, con un futuro que promete mucho camino.
Dos discos grabados
Estar frente a él es como conversar con un hombre bien decidido, quien ha trazado muy bien sus metas en la vida. Se le escucha hablar con un acento guatemalteco, “pero soy nicaragüense, lo que pasa es que he viajado varias veces, cuando me ha tocado grabar los discos” y éstos ya suman dos: “Encuentro especial” y “Puro Nicaragüense”.
Los temas son autoría del cantautor guatemalteco Panta Jiménez, con quien lleva dos años haciendo duetos. Sus discos no han tenido mucho movimiento comercial porque son distribuidos únicamente durante sus presentaciones, pero ha sido muy provechoso, al punto que con sus ganancias logró comprar un techo digno para su familia.
Todo comenzó cantando
Pues fue cantando que conoció, hace dos años, a Jiménez, quien hoy es su representante. Asimismo le llegó la oportunidad de participar en el concurso “Mini Estrellas 2006”, en el programa “Margarita te voy a contar”, el cual ganó.
Por esto fue seleccionado para abrir los primeros 30 minutos del concierto benéfico que el 3 de junio ofrecerá el guitarrista Tony Meléndez, en el Estadio Nacional Dennis Martínez.
Para el “Niño de Oro” cantar es una forma de agradecer a quienes le ayudaron a cambiar su vida: a sus padres por haber confiado y dejarlo venir a Managua para prepararse mejor, a sus amigos que siempre lo animan y apoyan, al señor Jiménez y a su esposa, quienes prácticamente se han convertido en sus segundos padres, y, principalmente, a Dios.
“Sólo le canto a Dios, es verdaderamente importante para mí poder, a través de mi música, aportar un granito de arena para llevar almas a los pies de Cristo”, dijo con precisión.