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Cadena perpetua para un caníbal

Un tribunal alemán condenó a cadena perpetua al “Caníbal de Roteburgo”, un alemán acusado de descuartizar a un hombre y luego comérselo para satisfacer sus deseos sexuales.

Armin Meiwes, el llamado "caníbal de Roteburgo", fue condenado hoy a cadena perpetua por asesinar, descuartizar y comerse a otro hombre para satisfacer las fantasías sexuales de ambos.
La Audiencia Territorial de Francfort, Alemania, consideró probado que Meiwes mató por motivos sexuales el 10 de marzo de 2001 al berlinés Bernd Jürgen Brandes, al que conoció a través de un "chat" en Internet, y que se comió algunas partes de su cuerpo.
La fiscalía alemana había pedido cadena perpetua por asesinato pues consideró que el antropófago supone un peligro para la sociedad porque los expertos que le han examinado han llegado a la conclusión de que sufre una fuerte perturbación mental y que no puede ser curado por medio de terapia.
Además el sanguinario alemán no mostró ningún signo de arrepentimiento y después de que ocurrieran los hechos buscó nuevas víctimas para tener "carne fresca" con la que satisfacer sus apetitos sexuales.
La defensa, en cambio, sostenía que Meiwes debería haber sido condenado por homicidio y no por asesinato, tal y como pretende la fiscalía.
Se trata del segundo juicio que se celebra contra Meiwes, después de que el Tribunal Federal Supremo (BGH) ordenara repetir el proceso al considerar que algunas pruebas no habían sido convenientemente evaluadas en el proceso anterior.
Banquete con carne humana
Meiwes fue condenado en enero de 2004 a ocho años y medio de prisión por homicidio por la Audiencia Provincial de Kassel, tras confesar haber matado a Brandes, de 43 años, quien viajó desde Berlín a la pequeña localidad de Roteburgo (oeste alemán) para dejarse matar y ser devorado por el caníbal.
El antropófago alemán cortó primero el pene a su víctima y lo pasó por la sartén para comérselo juntos, tal y como le pidió Brandes.
Cuando éste agonizaba lo remató a cuchilladas, luego lo destripó, lo descuartizó y enterró algunos trozos en el jardín, mientras otros los congeló y se los comió en días posteriores.
Meiwes no puede ser juzgado por canibalismo, ya que esta práctica no está tipificada como delito en Alemania.