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Mickey Mouse y Los Increíbles se aúnan para luchar contra Shrek


Los Ángeles, EU/EFE -El ratón Mickey y Los Increíbles forman ya una misma familia que, con Disney como techo y Pixar como fuerza creativa, quieren recuperar el terreno perdido a poderosos rivales animados como "Shrek".
El acuerdo entre la compañía Walt Disney y Pixar para adquirir por 7.400 millones de dólares el estudio de animación por ordenador que dio al mundo éxitos como "Toy Story", es la clave de la alianza.
Para Disney, ésta es su oportunidad de regresar a la grandeza que durante años disfrutó en un medio que prácticamente creó hace ocho décadas, el de los dibujos animados.
Películas como "Snow White and the Seven Dwarfs" o "The Lion King", pasando por "Bambi" o "Aladdin" marcaron la infancia de numerosas generaciones, además de convertir el producto del papel y el lápiz en un arte, gracias a la imaginación de sus animadores.
Un arte con el que durante años los estudios Disney llenaron sus arcas, ya sea con la recaudación de taquilla de estos populares personajes o con su explotación en parques de atracciones y en cualquier otro objeto al que se le pudiese colocar orejas de ratón.
"La animación es y será el alma y el corazón de Disney", prometió el presidente de Walt Disney, Robert A. Iger, el pasado noviembre a sus inversores.
Sin embargo, durante la pasada década, el mercado en el que Disney acampó casi en exclusiva durante años, se resquebrajó bajo sus pies con la llegada de la animación por ordenador.
Los estudios, en su día pioneros, fueron ahora los últimos en apuntarse a un estilo en el que Pixar se estableció como líder, al lograr de seis estrenos, seis triunfos, que amasaron en la taquilla más de 3.200 millones de dólares desde 1995.
Disney tuvo que aprender a repartir el pastel
Los estudios DreamWorks hicieron del monstruo de "Sherk" alguien tan popular como Mickey Mouse, con una recaudación en los Estados Unidos de 267 millones de dólares, la primera parte, y 436 millones de dólares, la segunda, cifras que hasta ese momento tan sólo Disney o Pixar habían sido capaces de amasar con un filme animado.
La compra de Pixar puede devolver a Disney parte de la frescura y el talento perdido en estos años en los que los magnates de la animación despidieron o perdieron a gran parte de sus 2.000 animadores, hasta dejar tan sólo unos 700 artistas entre sus filas.
John Lasseter, el respetado director creativo de Pixar que ahora asumirá ese mismo cargo en el nuevo Disney, fue uno de ellos.
Lasseter, de 49 años, comenzó su pasión con Disney en el parque de atracciones de Disneylandia, donde trabajó en el "Jungle Cruise".
De ahí pasó a ser animador en películas como "The Fox and the Hound" y "Mickey's Christmas Carol", pero frustrado con la burocracia, se marchó de Disney y fue el motor que creó Pixar, primero bajo el amparo del realizador George Lucas y luego, como la empresa que adquirió el magnate de los ordenadores Steve Jobs.
"Durante más de 20 años (en Pixar) hemos creado nuestras películas de la forma en la que nos inspiraron Walt Disney y los grandes animadores de Disney", reconoció Lasseter tras la adquisición en un comunicado.
En Pixar, Lasseter recreó el ambiente de trabajo de los estudios Disney durante sus mejores películas, donde primaba la creatividad sobre los ejecutivos, en un estudio donde cada animador es libre de decorar su espacio a su antojo y pueden ir de un lado a otro en patinete.
Lasseter es el mejor ejemplo de esa libertad creativa
Perennemente vestido con camisas hawaianas llenas de dibujitos, el galardonado con un Oscar especial por sus logros en el campo de la animación prefiere mantener su residencia en Emeryville, en el norte de California, que en Hollywood.
Además, su despacho parece una juguetería, y en lugar de una limusina escogió un "Wienermobile" en forma de salchicha para ir a los Oscar.
"John es un artista", subrayó Chris Buck, Director de la película "Tarzán" y que trabajó con Lasseter.
Sin poner en duda sus logros en Pixar, la compra del estudio a manos de Disney también abre numerosos interrogantes.
"Me preocupa que tenga que acudir a demasiadas cosas", indicó el también animador Steve Segal, una de las numerosas voces preocupadas por la posibilidad de que la frescura de Pixar desaparezca entre la burocracia de Disney.