Variedades

Los cinéfilos cambian la butaca por el sofá

* La calidad “regular” de las películas producidas el año pasado en EU pudo haber incidido en la reducción de los ingresos de taquilla de la industria

Nueva York / EFE
La caída en 2005 de los ingresos por taquilla en los cines de EU es señal de que el público ha cambiado el hábito de ver las películas en la pantalla grande por la economía de alquilarlas y la comodidad de disfrutarlas en el sofá de su casa.
La asistencia a las salas de cine en EU bajó un seis por ciento en 2005 por tercer año consecutivo, debido a la creciente accesibilidad del vídeo digital, aunque también a la menor calidad de las producciones de Hollywood, según analistas del sector.
Para John Fithian, Presidente de la Asociación Nacional de Propietarios de Salas de Cine, la calidad “regular” de las películas producidas el año pasado en EU pudo haber incidido en la reducción de los ingresos de taquilla de la industria.
A ese factor se suman las nuevas tecnologías, que cambian las fórmulas de entretenimiento, como los servicios de televisión por cable de “pago por visión” y los que permiten grabar programación obviando los anuncios comerciales.
Están, además, los cinéfilos que tienen el lujo de una pequeña sala de cine en su casa --con una pantalla de televisión de gran formato, alta definición y sonido estéreo--, y los que bajan filmes para ver en el ordenador, los iPods y los teléfonos móviles.
Varios canales de televisión, como CBS, NBC y Starz, ya ofrecen el servicio de descarga de películas de Internet por una suscripción mensual de 9,99 dólares, lo que cuesta una entrada de cine.
DVD o internet
Y mientras unos prefieren servicios de alquiler de DVD como Netflix --que por 19,50 dólares mensuales entrega por correo un número ilimitado de títulos-- otros se suscriben a la tecnología de descarga de películas de páginas web como BitTorrent.com.
Según Edward Jay Epstein, autor de “The Big Picture: The New Logic of Money and Power in Hollywood”, las ventas de DVD suponen actualmente la principal entrada de ingresos para la industria del cine de EU.
“En 1948, los ingresos de los estudios de cine provenían netamente de la taquilla. En 2005, sin embargo, la taquilla sólo representó un quince por ciento de esos ingresos, y las ventas de DVD el 85 por ciento restante”, aseguró.
A su juicio, Hollywood ha entrado en una “espiral” al acortar el lanzamiento de los DVD a entre cinco y seis meses después del estreno de la película en las salas de cine.
Como Hollywood y los teatros se reparten equitativamente la taquilla, cuanto más pronto se lanza el DVD, más perjudicados se ven los ingresos de las salas.
Al mismo tiempo, un número cada vez mayor de cinéfilos huye de las salas debido al precio de las entradas, el ruido que hacen los otros espectadores y el largo preámbulo de anuncios publicitarios.
Para una familia que vive en Nueva York, ir al cine es todo un desembolso, ya que al sumar el precio de cada entrada --unos nueve dólares--, las golosinas, bebidas y el estacionamiento, la salida de ocio puede llegar a costar hasta 25 dólares por persona.
Con todo, algunos espectadores y críticos mantienen que la bajada de la taquilla se debe, más que a nada, a la pobre calidad de las películas.
“Al final, lo que cuenta es la calidad. Hollywood confía demasiado en su propio mito. Si el contenido no es atractivo, la gente no va a ir más al cine”, dice Bradley Silver, director de Operaciones de la firma consultora de medios Brandimensions.
Crisis creativa
La decreciente calidad de Hollywood tiene que ver con una crisis creativa, que se refleja tanto en secuelas --segundas y terceras partes de éxitos de taquilla-- continuos “remakes” (nuevas versiones) de viejas películas, y los derivados de programas de televisión de éxito, al estilo de “Hechizada” o “Los Duques de Hazard”.
Así, no sorprende que 2006 traiga consigo las secuelas “X-Men 3” y “Misión Imposible 3”, así como la adaptación cinematográfica del “best-seller” mundial “El código Da Vinci”, del escritor Dan Brown, títulos que pondrán de nuevo a prueba los gustos y hábitos del público, con resultado impredecible.