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Los ahuizotes: Una fiesta de terror

* Una enorme procesión de gente baila al ritmo de chicheros y cohetes. Va gritando, asustando y burlándose de los desprevenidos, algunos, los más atrevidos, entran a las casas para asustar a los pequeñines

Tania Trejos

Gritos, aullidos, risas, chicheros y un profundo sentimiento de nicaraguanidad fue lo que se vivió la noche del viernes en la capital del folclore: Masaya. Niños, jóvenes, adultos y ancianos fueron parte de los ahuizotes, una de las fiestas más pintorescas de nuestro país.
“Hace 29 años se comenzó esta tradición en Masaya, yo junto a otros siete muchachos nos disfrazamos con máscaras artesanales y cotonas blancas o negras para asustar a la gente en las principales calles de Monimbó”, nos afirmó Reyneris Suazo, una de las pioneras de estas fiestas.
Los ahuizotes, nombre de origen náhuatl, significa espantos cerca del agua, y están formados por un enorme grupo de personas que se disfrazan con máscaras de terror y cotonas; usan accesorios como cadenas, candiles, tarros viejos, calaveras, coyundas; todo para llamar la atención de la gente y aterrorizar a los niños.
Esta enorme procesión de gente va bailando al ritmo de chicheros y cohetes. Va gritando, asustando y burlándose de los desprevenidos, algunos, los más atrevidos, entran a las casas para asustar a los pequeñines.
Todo este jolgorio inicia a partir de las 8:00 de la noche, su punto de reunión es la plaza de Magdalena, ubicada en Monimbó. Llegan de todas partes de Masaya, a ver quién lleva el vestuario más original y terrorífico.
Suazo comenta que cuando ya se reunió una buena cantidad de ahuizotes inician el recorrido por las calles de Monimbó, luego se trasladan a las principales calles de Masaya, donde muchos espectadores esperan su llegada. “Es un mar de gente, no hay cálculo exacto de cuántas personas llegan, pero te aseguro que son 10 cuadras de ahuizotes los que recorren las calles”, destacó Suazo.
Los disfraces que más se destacan son la quirina, la llorona, el padre sin cabeza, la bruja, los diablos rojos, monjas, la mokuana, cadejos y personajes que muchos crean; todos los vestuarios basados en nuestras leyendas.
Tradición monimboseña
Reyneris Suazo nos explicó que los ahuizotes era una tradición 100% monimboseña, sin embargo en 1998, después del paso del huracán Mitch, decidieron recorrer las calles de la ciudad de Masaya, ya que después de la tragedia había que hacer algo bonito para alegrar un poco a la gente y se decidió hacer el recorrido que realizaba el Torovenado del pueblo. La fiesta de los ahuizotes finaliza como a la 1:00 de la mañana, la gente queda satisfecha y espera para el próximo año que se unan más personas con el propósito de no dejar influenciarnos por otras culturas. ¡Vivan los ahuizotes, jodido!
Ahuizotes jurídicos
Pero no solo los ahuizotes de Monimbó espantan en las calles de Masaya, también hay un grupo de disfrazados que inicia más temprano: los ahuizotes jurídicos. Este grupo está conformado, en su mayoría, por abogados de esta ciudad, con el propósito de hacer más grande esta fiesta.
Los ahuizotes jurídicos inician su fiesta a partir de las 5:00 de la tarde y finalizan a las 8:00 de la noche, para unirse a los de Monimbó.
“No hay rivalidad, yo fui parte de los muchachos que empezaron esta tradición en Monimbó hace 29 años, lo que pasa es que un grupo de profesionales nos unimos para hacer más grande la fiesta”, afirmó Juan Ramón García, abogado y organizador.
Estos ahuizotes tienen 25 años de existencia y también se disfrazan con máscaras de espanto y cotonas, su recorrido es más corto, pero eso sí, la música, la algarabía y los gritos no faltan.