Variedades

Cinco rarezas médicas

Las descargas eléctricas pueden ser un antídoto contra el veneno de serpiente. La gonorrea puede trasmitirse a través de muñecas inflables. Hurgarse la nariz es cosa de adolescentes. La música del ascensor previene el resfriado. Son algunas de las investigaciones científicas más extravagantes, que muestran que la medicina no sólo cura, sino que a veces hace reír

El cereal anti masturbación
Los médicos y el personal sanitario trabajan con todo su empeño para atajar la decrepitud de nuestro organismo o para reparar aquello que se rompe, se infecta o se descompone, y para lograrlo a veces efectúan proezas o investigaciones que merecen ser premiadas, aunque no con el Nobel, sino con una sonrisa irónica.
Por ejemplo, ¿sabía que un famoso cereal de desayuno lo inventó un cirujano estadounidense para prevenir la masturbación?
El médico londinense Ayan Panja, explica éstos y muchos otros aspectos curiosos en su libro “Miscelánea médica esencial”, publicada por la Real Sociedad de Medicina del Reino Unido.
En el siglo XVIII la masturbación era considerada una “enfermedad”, al punto que el médico estadounidense John Kellog inventó los copos de maíz y los publicitó como un alimento anti-masturbatorio, capaz de disminuir el deseo sexual. También recomendaba practicar la circuncisión sin anestesia para que el dolor aplacara las ansias onanistas.
Y ¿se ha preguntado por qué los médicos visten batas blancas?
Según el doctor Panja, “la bata blanca fue usada por primera vez por los médicos del siglo XIX que trabajan en los laboratorios. Antes, los sanatorios se asociaban a una muerte casi segura, pero gracias a los avances médicos, los pacientes comenzaron a sobrevivir sus internaciones hospitalarias. Entonces este atuendo, que sigue siendo popular para los doctores de todo el mundo, pasó a simbolizar la curación y la autoridad.
Éstas no son las únicas curiosidades de la Medicina, como señala el matemático estadounidense Marc Abrahams, autor del libro “Los premios IG Nobel: cuando la ciencia hace reír”, quien ha recopilado decenas de casos o investigaciones insólitas, absurdos, pero muy reales, que no sólo producen sorpresa, sino risa.
Voltios contra venenos
“La terapia a base de descargas eléctricas de alto voltaje para tratar el envenenamiento por mordedura de serpiente ha alcanzado una reciente popularidad en Estados Unidos. Presentamos un caso que documenta la peligrosidad e ineficacia de las descargas eléctricas aplicadas al rostro de un paciente, que presentaba un cuadro de envenenamiento por la mordedura de una serpiente de cascabel (crotalusvidris lutosus)”. Es un extracto del informe que publicaron los doctores Richard C. Dart y Richard A.Gustafson, en los Anales de Medicina de Energencia, de EU. El paciente fue un ex marine, tras ser mordido por su mascota, una serpiente de cascabel. A petición suya se le engancharon al labio unos alambres conectados a la bujía de su automóvil, y el motor del coche se mantuvo a 3 mil revoluciones por minuto durante cinco minutos.
Juguetes de transmisión sexual
El doctor Harald Moi y su auxiliar clínica, la enfermera Ellen Kleist, efectuaron un estudio en un sanatorio de Groenlandia, respecto de la transmisión de la gonorrea a través de una muñeca inflable. Según el trabajo, publicado en la revista “Medicina Genitorurinaria”, cuando un taciturno marino apareció en su consulta con síntomas de esta enfermedad de trasmisión sexual y ocultando cualquier pista que pudiera explicarla, Moi y Kleist descubrieron la existencia del juguete sexual y la importancia que tuvo en el contagio. El capitán había pasado tres meses en alta mar, pero los síntomas de gonorrea se había presentado al final del viaje. Al final “confesó” a los médicos, que una noche entró en el camarote de un tripulante, y sin su permiso había tomado prestada (y utilizado) su muñeca de plástico. El propietario se había contagiado la enfermedad de una muchacha de “carne y hueso” a la que había visitado antes de zarpar.
Un problema de narices
Los psiquiatras Chittaranjan Andrade y B.S. Srihari, de los servicios de salud mental de la India, han descubierto que hurgarse la nariz es cosa de adolescentes, hallazgo que han publicado en el “Diario de Psiquiatría Clínica”. En su informe señala que “Rinotilexomanía” es un término recientemente acuñado para describir la manía compulsiva de hurgarse la nariz, y que la “literatura médica ofrece pocos datos sobre esta conducta en la población en general”. Andrade y Srihari estudiaron la Rinotilexomanía en 200 adolescentes de cuatro escuelas públicas. Encontraron que la práctica totalidad de los participantes reconoció que se hurgaba la nariz una media de cuatro veces al día, y que la frecuencia diaria era veinte veces mayor en un 7,6 por ciento de los adolescentes. Además, descubrieron que existe la misma costumbre desagradable en todas las clases: ¡pero no las de los colegios, sino las sociales..!
El caso de los anticuerpos melodiosos
Los doctores Carl J. Charnetsky, Francis X. Brennan y James F. Harrison, de Estados Unidos, han descubierto que escuchar música de ascensor estimula la producción de una sustancia de las defensas orgánicas denominada inmunoglobina A ó IgA, lo cual ayuda a prevenir el resfriado común. Según los descubridores “este estudio indica, como mínimo, la posible existencia de un recurso novedoso e interesante para protegerse contra la aparición y el curso de varias enfermedades...”. Los expertos buscaron una actividad común y placentera que ayudara al cuerpo humano a productor más cantidad de este anticuerpo, que nuestro sistema inmunológico libera en respuesta a las infecciones y otros peligros. Para ello hicieron escuchar distintos tipos de música a cuatro grupos de personas y analizaron la saliva de todos ellos. Así descubrieron que los oyentes de la llamada “música ambiental” experimentaron un aumento de su IgA.