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Vigile sus "michelines"

El nexo estrés-grasa abdominal-riesgo circulatorio es de los más debatidos en la actualidad

EFE/REPORTAJES

La acumulación de grasa en el tronco y especialmente en el abdomen no es igual de inofensiva que la localizada en los glúteos y muslos. La obesidad central guarda una estrecha relación con el estrés y aumenta el riesgo cardiovascular, por lo que hay que vigilarla.
¿Sabía que la cinta métrica puede ayudarle a prevenir un infarto de miocardio, un problema coronario o un accidente cerebro-vascular?
Si quiere reducir su riesgo cardiovascular, no sólo debe vigilar su exceso de peso, presión sanguínea y niveles de colesterol: también debe controlar su talle.
Cuando la cintura excede cierto tamaño, es una señal precoz de que el corazón puede peligrar. Las personas sometidas a estrés crónico suelen ser más proclives a desarrollar el tipo de obesidad que se asocia con un mayor riesgo cardiovascular: la abdominal.
El estrés tiende a incrementar la grasa corporal, en todas las personas, aunque ésta se distribuye de forma diferente en el organismo de hombres y mujeres. Una hormona, el cortisol o cortisona, es el nexo de unión entre nervios y kilos de más.
El nexo estrés-grasa abdominal-riesgo circulatorio es uno de los asuntos más debatidos en los últimos congresos internacionales y en el seno de las asociaciones médicas, donde aumenta el consenso en que se trata de un factor clave a tener en cuenta a la hora de prevenir los problemas del corazón.
No es igual la obesidad central y abdominal que la periférica y gluteofemoral.
La primera se localiza en la zona de los glúteos y muslos, es más propia de la mujer y no se asocia con el riesgo cardiovascular.
Dime dónde engordas
En cambio la segunda, que consiste en la acumulación de grasa en el tronco, y sobre todo el abdomen, tanto en el espacio subcutáneo (bajo la piel) como en la región intraabdominal (dentro del abdomen), aumenta las posibilidades de sufrir una dolencia del corazón y los vasos.
La asociación entre obesidad abdominal y riesgo cardiovascular es indiscutible. Está demostrada la relación entre estrés y obesidad central y entre ésta y el riesgo cardiovascular, quedando igualmente vinculado el estrés con el riesgo cardiovascular, explica el doctor Francisco Javier Tébar, jefe de Endocrinología del Hospital La Arrixaca, de Murcia, en España.
Para este experto de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), ya no hay duda de que las personas con estrés crónico ven incrementado el depósito de grasa intraabdominal, elevando de esta forma su riesgo cardiovascular. Aunque puede haber diversos mecanismos implicados en la obesidad asociada con el estrés, el principal nexo de unión entre ambos factores es la hormona cortisol o cortisona.
El cortisol se produce principalmente en la corteza de la glándula suprarrenal ante el estímulo de una estructura que relaciona el cerebro con distintas glándulas y denominada eje hipotálamo hipófisosuprarrenal. Este eje se autorregula de acuerdo con la cantidad de cortisol circulante y las necesidades del organismo.
En otro nivel orgánico, denominado periférico, el cortisol puede transformarse en cortisona, que es una hormona menos activa, y a la inversa la cortisona puede transformarse en cortisol.
En el tejido adiposo hay una mayor transformación de cortisol en cortisona, lo que induce un estímulo del eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal. Por consiguiente, aumenta la producción de cortisol, hormona que induce cambios en la distribución de la grasa, originando un aumento de la grasa intraabdominal.
Ante el estímulo crónico de estrés, el cuerpo produce más cortisol y este estado de hipercortisolismo induce una menor respuesta periférica de esta hormona, lo que empeora progresivamente la situación.

Qué dice la cintura
Según el doctor Raúl Dos Santos, director del Instituto del Corazón de la Universidad de Sao Paulo, Brasil, los valores considerados normales de colesterol malo o LDL y de la presión sanguínea pueden ocultar el avance de la arterosclerosis, pero el tamaño de la cintura es un indicador más confiable para detectar de manera precoz el riesgo de infarto.
Medir la cintura de un paciente puede dar una idea más certera de su salud que calcular su índice de masa corporal o IMC, una ecuación que determina el peso ideal de cada persona en relación con su estatura; porque permite conocer su obesidad abdominal. El IMC puede ser bajo, pero el problema es dónde se aloja la gordura", comenta el experto.
"La obesidad abdominal es una señal de la posible presencia de un conjunto de factores de riesgo que componen el síndrome metabólico, el cual aumenta cuatro veces la probabilidad de morir por una enfermedad coronaria, según Dos Santos.
El tamaño del abdomen está condicionado no sólo por un exceso de comida que se ingiere, sino por la pertenencia tónica, según Dos Santos. Por ejemplo, las medidas para una persona caucásica son diferentes de las recomendadas para un descendiente de pueblos de América del Sur y Central.
La Federación Mundial de Diabetes ha establecido nuevas medidas abdominales óptimas para hombres y mujeres, según la etnia.
"La influencia tónica es importante porque establece que hay una tendencia genética a la acumulación de grasa abdominal", según el experto, que estudia la forma en que la pertenencia a una determinada etnia influye en la calcificación de la arteria coronaria.