Variedades

Una estrella del teatro: Magelda Campos


En la Sala de Teatro Justo Rufino Garay se presentó el monólogo “Diatriba de Amor”, de Gabriel García Márquez, adaptado y actuado por Magelda Campos y dirigido por Alfredo Guzmán. Encomiable la labor de Magelda Campos, en cuya primera noche de representación, su perfomance cautivó al público, no permitiendo que la atención decayera, lo hizo participar, cuestionó las prácticas habituales de la vida de parejas en nuestra sociedad, nos metió en el drama de una mujer y produjo en nosotros la convicción de estar frente al nacimiento de una estrella del tablao nica.
Magelda hizo gala de capacidad histriónica; correcta dicción, lenguaje gestual/corporal adecuado, desplazamientos oportunos y justificados en la escena, que nos hicieron vivir el momento supremo de una mujer al tomar la decisión de dejar a un poderoso marido con todos los defectos personales propios, así como denunció un contexto cultural también machista propicio a la debacle de cualquier amor.
Es admirable como Magelda Campos y el director Alfredo Guzmán con elementos sencillos lograron crear una cierta atmósfera propicia al desarrollo de este tópico literario de la guerra de los sexos contemporánea. La diatriba de una mujer en contra de su esposo que ha matado en ella las ilusiones, el placer, el amor, pero que al final se la juega por su dignidad, su libertad, la búsqueda del amor y la plenitud de vida. Tareas en las que invariablemente el ser humano fracasa.
Ignoro si Magelda o Alfredo conocen un extraordinario poema de Daysi Zamora sobre este tópico particular --el título se me escapa--, texto que tuve la dicha y el coraje de escuchar en el Festival Internacional de Poesía Joaquín Pasos, Granada 2005. Casi todo lo que dice Gabo está contenido en este poema de Daysi, en unos cuantos pero efectivísimos versos. Se los recomiendo.
Sobre la puesta en escena debo señalar que aunque la post modernidad quiera hacernos creer que en arte o en cualquier cosa se puede todo, no es así. Aún existe la verosimilitud, lo verosímil, lo creíble. Y en la mise en scene de Diatriba…percibo algunas incongruencias.
¿Qué hace ese asiento colgante de jardín en la sala de la elegante casona señorial de estucos dorados? ¿No era mejor una mecedora austríaca de negra severidad que introdujera los movimientos del balancín para acrecentar la tensión dramática?
La iluminación tampoco se supo explotar. Hubo momentos en que si la escenografía no ayudaba, por la elementalidad objetual escogida, la luz debió iluminar únicamente el cuerpo de la actriz, o detalles del cuerpo de la actriz o sólo su pelo encanecido por el furor de la convivencia. Porque la actriz, Magelda, lo verbalizado por ella es lo portador de toda la carga dramática. Recuerden que en este monólogo sólo está presente --con alevosía, ventaja, pero con derecho a la venganza-- una de las fuerzas en conflicto, la mujer. Del marido en otro espacio, no se escucha ni el pasar de las páginas del periódico. Sí se escuchó la voz de una empleada que creo sobra.
Sé que el teatro en Nicaragua está hecho como labor titánica de mujeres y hombres que lo aman, en medio de insalvables limitaciones económicas y de tiempo. Siempre el vil metal y el maldito implacable tiempo. Pero con todo, Bertold Brecht nos recuerda que nunca hay que excluir la imaginación creadora. Concluyo escribiendo que en ese reino de la palabra, el gesto y la imaginación nos ha revelado a una estrella, Magelda Campos. Ojalá su luz brille siempre.

Toma nota
“Diatriba de Amor” se presenta hoy y el 28 y 29 de octubre en la Sala de Teatro Justo Rufino Garay, ubicado contiguo al parque Las Palmas. Admisión: 60 córdobas. Hora: 7:30 pm.