Variedades

Un amor escrito en la pared


— Helena Ramos —

En repetidas ocasiones el poeta Carlos Martínez Rivas (1924-1998) dijo que él deseaba Ťser olvidadoť. Nunca sabremos con exactitud a qué se debía ese deseo, ni si fue completamente sincero expresándolo. De todas maneras, eso no importa. La obra y la leyenda de CMR son inolvidables, cada cual a su manera, aunque existe el criterio de que lo Ťverdaderamente significativoť está en las creaciones, mientras el interés por la vida y amores de un artista es sólo morbosidad o cursilería. ;


En la práctica, el propio Carlos Martínez Rivas no seguía esta norma. Conocía con lujo de detalles las biografías de sus autores favoritos, y basó varios poemas suyos precisamente en esas circunstancias vivenciales. ;


Los protagonistas de obras literarias eran para él personas reales, tal vez más reales que muchos de sus vecinos y conocidos. Los estudiaba, analizaba sus personalidades, compartía sus penas... No era una persona sentimental en el sentido habitual de esta palabra pero lloraba a lágrima viva releyendo pasajes que más lo apasionaban.;


ŤCrimen y castigoť;


Uno de sus numerosos libros de cabecera era ŤCrimen y castigoť del escritor ruso Fiódor Dostoievski (1821-1881). Una novela abismal, densa, sombría -toda calles lóbregas, cuartuchos desolados y destinos más desolados y lóbregos todavía- que plantea interrogantes temibles. El protagonista principal de la historia, Rodión Raskólnikov, se martiriza reflexionando sobre si él es una Ťbestia trémulať o Ťtiene derechoť, o sea, está por encima de las leyes que rigen a la gente común. Tratando de probar sus fuerzas, comete un asesinato, pero luego no puede con la conciencia y se entrega a las autoridades, porque siente que de otra manera no podría seguir viviendo.;


El desgarrado y neurótico Rodión está rodeado de otros personajes, que representan diversas aristas de Ťestar por encima de las leyesť (más en el sentido moral que jurídico). Uno de ellos es Svidrigáilov, un hombre con un pasado turbio, violador y presuntamente asesino.;


Al inicio de la novela Svidrigáilov, que acaba de quedar viudo -y se rumora que él tuvo que ver con la muerte de su mujer-corteja a la hermana de Raskólnikov, Dunia, una joven bella, obstinada, generosa; mediante un ardid concierta una cita con la muchacha y trata de abusar de ella pero Dunia -precavida y de armas tomar- trae consigo una pistola... Sin embargo, ella no puede dispararle a matar a su agresor, no por falta de valor sino por algo más profundo, más denodadamente humano. Y esta negativa de ser victimaria conmueve a Svidrigáilov. En vez de atacarla, como tenía planeado, sólo pregunta: Ť¿No amas? ¿Y no puedes? ¿Jamás?ť Dunia le responde: ŤĄJamás!ť, y él la deja ir. ;


Un tiempo después se suicida, y el desamor de Dunia poco tiene que ver con esta determinación. Un crítico ruso dijo que a Svidrigáilov Ťla conciencia le crece lentamente, como un tumor, y termina asfixiándoloť.;


Carlos Martínez Rivas, que a lo largo de su vida había leído ŤCrimen y castigoť por lo menos una docena de veces, en los ańos 90 consideraba a Svidrigáilov un personaje Ťmucho más profundo que Raskólnikovť. El breve diálogo entre Svidrigáilov y Dunia le hacía llorar cada vez que repetía: Ť¿No amas? ¿Y no puedes? ¿Jamás?ť;


Siendo un gran admirador y conocedor de la literatura rusa, CMR no hablaba este idioma, y leía las obras únicamente en traducciones al espańol, inglés y francés. Sin embargo, tuvo un gran interés en al menos oírlas en ruso. En una ocasión me pidió que escribiera en la pared de su casa, con caracteres latinos, aquella frase que lo conmovía: Nie lúibish? Y nie mózesh? Nicogdá? ;


El destino de la casa carlosmartiniana;


La inscripción desapareció como en 1997, cuando la casa fue pintada conservándose únicamente los dibujos y poemas-murales hechos con puńo y letra del poeta.;
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Luego algunos también han desaparecido. Cuando dońa Esperanza Mayorga, ex esposa de Carlos Martínez, estuvo viviendo en la casa después del fallecimiento de su marido, borró el memorable rostro del diablo -aquel que CMR vio en sueńos sentado sobre su pecho como un Ťjuguete horribleť- porque el dibujo la asustaba. En realidad de verdad, debió haber sido perturbador quedarse todas las noches a solas con aquella cara... Al fin y el cabo, el temor también puede ser un tributo.;


Durante un tiempo las personas interesadas en el legado artístico del autor de ŤLa Insurrección Solitariať estaban muy preocupadas por el destino de sus manuscritos, sus archivos y sus murales, porque la casa No.8 en Altamira D’Este había estado en venta y no se sabía a manos de quién podía ir a parar. Sin embargo, luego la familia desistió de la venta. Según Carlos Martínez-Rivas Mayorga, hijo del poeta, en breve allí se organizará un museo de CMR. Sería un final óptimo, o mejor dicho, un nuevo comienzo.