Variedades

Desde el Barro al Sur


— Humberto Jiménez Penha (*) —

¿Cómo es posible que una mujer dueńa de 80 manzanas de tierra, se vea obligada a venderlas para lanzarse a la aventura ciega de la migración? Pues sí, es posible, y ésta es apenas una de las 200 realidades distintas pero con una raíz común -la pobreza- que diariamente abandonan Nicaragua en dirección a nuestro vecino país del sur, más prospero y estable. ;


Y como si eso no bastara, decide tener otro hijo tratando de obtener la residencia para darse cuenta que todo su esfuerzo la legaliza a ella, a su marido y a su pequeńa bebé, quien a su corta edad ignora el drama familiar de sus progenitores, no así a sus seis primeros hijos, pues el nacimiento de su hermana sólo viene a aumentar la población. ;


La imagen se va a negro y una infinidad de golondrinas sobrevuelan desorientadas un cielo irisado de tonos rojizos, naranjas y amarillos al igual que al final de la película cuando vemos a decenas de jóvenes, viejos, nińos, mujeres y hombres caminando sin aparente rumbo fijo a lo largo de una frontera que no desvela su procedencia, es idéntica, como igual es el deseo de los inmigrantes a lo largo de toda la civilización: trabajo, paz y un pedazo de tierra donde vivir y morir.;


Es con las reveladoras palabras de esta madre de familia nicaragüense radicada en Los Chiles, Costa Rica, que expone de una manera sencilla y directa el drama de miles de sus compatriotas que se ven obligados a dejar su pasado en busca de un futuro incierto, que inicia la última película documental de las cineastas Martha Clarissa Hernández y María José Alvarez, ŤDesde el BARRO al SURť, simbólico título que sintetiza una verdad acuciante en nuestro país.;


ŤBarroť como símbolo de lo que somos, de una realidad que nos envuelve y sobrecoge como ese insistente y fino polvo, tan imperceptible como molesto que penetra todas las junturas de nuestra vida, como esas imágenes reveladoras del inicio del documental en Occidente que expone de forma magistral la realidad de esa región, que en algún momento llegó a ser próspera y que hoy es uno más de las innumerables zonas de nuestro país hundidas en una depresión económica que no parece tener fin y que ha obligado a muchos de sus hijos a emigrar en busca de mejores oportunidades.;


Una de estas familias desmembradas es la de dońa Alma Nidia Valverde, de El Sauce, que ya ha visto partir a dos de sus hijas hacia Costa Rica. La mayor de ellas, ya de regreso a su patria, recuerda con tristeza todas las dificultades que tuvo que pasar en el vecino país, mientras su hermana menor, Alma Nubia, actualmente empleada como doméstica cerca de San José, reconoce su suerte al encontrar unos patrones comprensivos que le dieron oportunidad al contratarla a sus escasos quince ańos y han sabido valorar su trabajo.;


TRISTES SUEŃOS;


Aunque también admite el vacío emocional que representa la lejanía de los seres queridos y el aún futuro incierto, pese a su presente garantizado, como lo demuestra sus deseos de volver a Nicaragua y conseguir trabajo en Ąla zona franca! Tristes sueńos a los que nos han relegado nuestros gobernantes.;


Pero la historia de Alma Nubia es una entre muchas de nicaragüenses que han logrado sobreponerse a las dificultades y nostalgias para iniciar una nueva vida, como Jarret Brown, que sin haberse formado profesionalmente y ni siquiera leer un manual, instala y programa antenas parabólicas en San José, feliz de su vida y de sus logros; pero también están los casos de Beverly Pacheco, una tecnóloga médica que ante la falta de trabajo en nuestro país emigró y que por el color de su piel en más de una ocasión le han negado la oportunidad de ejercer su profesión.;


O los casos de muchos otros que debido a su ilegalidad migratoria, muchos patrones y empresas se aprovechan para pagarles menos de lo que es debido o ni siguiera cancelarle por el trabajo efectuado denunciándolo antes las autoridades que se encargan de deportarlos a Nicaragua.;


Pero lo que deja claro este excelente trabajo es que en el fenómeno migratorio de Nicaragua hacia Costa Rica, no existe buenos ni malos, sino una realidad palpable que produce el éxodo masivo de nuestros connacionales. ;


Y es que, como lo seńala un cura de la Pastoral social de Costa Rica, la migración siempre ha existido, que en un momento de nuestra historia entre los ańos 70 y 80, sus causas hayan sido los conflictos políticos, no quita el hecho que el verdadero trasfondo social de este fenómeno es el económico, sobretodo en los últimos diez ańos, donde parece haberse incrementado a niveles históricos. ;


ŤNuestra gente es el principal rubro de exportación de nuestro paísť, apunta el brochure de presentación de la película, en vez de Ťestar aquí produciendo la tierrať, termina diciendo un nica desde Cárdenas en Rivas; mientras la reflexión de su mujer es más pragmática al mencionar que en Costa Rica hay trabajo y al final de mes todos tienen su paga, mientras que en Nicaragua todos están de brazos cruzados ante la falta de empleo y dinero para cosechar la tierra.;


PINCELADA SOCIAL;


ŤDesde el BARRO al SURť es un documental que logra ahondar un problema que nos atańe a todos, con un equilibrio admirable al recorrer con extremada sutiliza una realidad tan tendenciosa y proclive al maniqueísmo que nuestros políticos bufos nos han intentado convencer para apartar nuestras miradas de las verdaderas raíces del problema.;


El tema de la migración es un tema complejo y extenso, el cual no se puede simplificar, y aún es desconocida su implicancia socio-cultural en los pueblos partícipes de este fenómeno social; pero lo importante de este documental es que nos abre una puerta a la reflexión de una manera sencilla que logra abordar los diferentes matices de esta realidad. Una pincelada más de la crónica social que María José y Martha Clarissa han venido esbozando desde su incursión en la dirección documental.;


Ya en el aspecto técnico sobresale sobretodo la personalidad de sus realizadoras, tan incisivas en sus abordajes de los temas sociales de nuestro país, como en su preocupación por rescatar y darle el verdadero valor a la mujer nicaragüense, que como en todas las esferas de la sociedad, es la que realmente carga con todo el peso en sus espaldas. ;


Sentimiento que es realzado con maestría por la fotografía de Frank Pineda, tan prolífica de detalles, sutil al descubrir los sentimientos humanos a través de una cámara impecable, convirtiendo su mirada en la extensión natural de las ideas y sensaciones de sus directoras. ;


Aspecto que también es reforzado por la partitura musical de Ricardo Wheelock Z, que en su primera incursión al arte audiovisual nos hace presagiar el nacimiento con pie derecho del compositor que el cine nicaragüense nunca ha tenido, ya que logra con sus acordes musicales, lejos de las pretensiones típicas de otros músicos que no entienden la función de la música de cine en una película, ser el complemento ideal de unas imágenes de por sí muy sugerentes, describir musicalmente un sentimiento, más que acompańar las imágenes.;


Y claro, no podemos olvidar el fino trabajo de Gerardo Arcen la edición de la película, que logró conjugar los diferentes logros del filme y dotarla del ritmo preciso, y que es el corolario de un trabajo impecable que logra transportarnos de la Nicaragua profunda con la agonía de ese cerdo dando sus últimos estertores ante la risa de sus victimarios, tan repulsivo como revelador, hasta la Costa Rica plástica, colmada de publicidad y ajetreo típico de toda urbe desarrollada de nuestro hemisferio, en un viaje que va del desencanto a la esperanza, de los sueńos a la impotencia y que mańana cualquier de nosotros puede llegar a ser el protagonista.;


* Co guionista de ŤLa vida es silvarť. Ganadora del premio Goya.