Turismo

Norte de crisantemos

El mal estado de la carretera está desperdiciando el potencial turístico del norte de Nicaragua, donde el cultivo y procesamiento del café, flores y hermosos paisajes bien podrían aprovecharse como un destino del turismo rural

María Haydée Brenes

Matagalpa- Jinotega
Las brumas y centenares de cerros cubiertos por el espeso bosque, así como el fresco ambiente, nos dan la sensación de que Matagalpa pertenece a otro país, sin embargo, los constantes saltos que da el vehículo, los zigzag para evitar los “cráteres” de la que fue una capa de pavimento y hoy sólo son parches negros en un camino de tierra, nos hacen recordar que aún estamos en Nicaragua, donde las carreteras, sobre todo las del Norte, son un desastre.
Rodeamos la reserva natural “Cerro El Arenal” en compañía de un grupo de personas que recién concluyó la parte teórica de un taller sobre las alternativas del uso de bromuro de metilo, un insecticida de alto espectro que se ha utilizado en otros países para combatir plagas, pero que tiene una alta incidencia en la destrucción de la capa de ozono y el recalentamiento global, la mayoría de ellos son biólogos, agrónomos, especialistas en botánica que observaran las opciones que han desarrollado los productores de flores en Nicaragua sin necesidad del dañino bromuro.
Y es que si algo ha caracterizado a los dueños de las propiedades adyacentes a la reserva natural es la conciencia que han despertado sobre su responsabilidad para preservar el medio ambiente sin dejar de aprovechar sus recursos y generar empleos.
Un inmenso jardín
En el kilómetro 144 carretera a Jinotega hacemos nuestra primera visita en la floristería “Los Muchachos”, donde apresurados vemos a cuatro hombres empacar rápidamente en cajas de cartón ramos de crisantemos blancos y amarrillos recién cortados que deben ser trasladados a Managua.
Dentro de baldes con agua y ya colocados en ramos esperan los otros crisantemos que han sido cortados esta madrugada, los cuales deberán empacarse y refrigerarse para ser trasladarlos al resto del país, así como a Guatemala y a El Salvador.
Juan Ramón Gómez, el dueño de esta propiedad, destacó que hace veinte años se dedican al cultivo de flores, y en menor cantidad, de helechos; todos los cultivos son abonados y regados de forma manual, así cada trabajador tiene un área determinada dentro del gran jardín para cuidar desde que son pequeñas y débiles plantitas hasta que son cortadas, pues hicieron brotar hermosas flores.
“Son cinco hectáreas las que están dedicadas al cultivo de las flores; esta cantidad nos permite que durante todo el año las cosechemos y comercialicemos”, destacó el productor.
Helechos a Italia
La siguiente estación la hicimos en la propiedad de la empresa “Helechos de Nicaragua”, ubicada en el kilómetro 142 carretera a Jinotega. Aquí no hay flores, sino hermosos helechos --para quienes, como yo, no son muy duchos en esto, les cuento que los helechos son esas hermosas hojas verdes que las floristerías ponen en los ramos que hacen-- y otra planta llamada treefern, la cual es mucho más rala, pero igualmente sirve para adornar.
El ingeniero Romualdo Cisneros, Gerente General de la empresa que emplea de manera permanente a 60 personas, de quienes el 70 por ciento son mujeres de la comunidad cercana llamada “Aranjuez”, comentó que sus helechos se distribuyen tanto en Nicaragua como en Italia, Holanda, Japón, y muy pronto comenzará a exportar a California.
“Tenemos 18 hectáreas de producción, todos los insumos, como abono y pesticidas, son orgánicos, las podas y todos los manejos que se le dan a las plantas se hacen de forma manual, pues nuestro mercado es sumamente exigente, y nosotros le garantizamos calidad en nuestro producto. Estamos trabajando con otros viveros en la zona para que alcancen la calidad que nosotros tenemos, y así convertirnos en acopiadores para exportar mayores volúmenes”, destacó el ingeniero Cisneros.
El ingeniero Cisneros, como otros administradores y dueños de propiedades en el sector, tiene dentro de sus proyectos de desarrollo la creación de senderos interpretativos dentro de los viveros, así como otros más grandes, para que los visitantes aprovechen la ocasión para deleitarse admirando la naturaleza y degustando comida de la zona, sin embargo, todo depende de que se construya una carretera de calidad.

En agosto
Maritza Sobalvarro, delegada del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (Marena) y encargada de la reserva “Cerro El Arenal”, anunció que para agosto próximo se habrán concluido los senderos y el centro de información de la misma, con lo cual comenzará una nueva etapa: la sostenibilidad de la reserva a partir del turismo.
“En la zona hay muchas cosas que ver y disfrutar, no sólo la biodiversidad, sino también los cultivos de flores y plantas medicinales que proyectos de organizaciones no gubernamentales gestionan como una fuente de energía alternativa”, comentó Sovalbarro.