Sucesos

Proxeneta se enriquece a costa de criaturas


— KARLA CASTILLO —

Es una mujer como las hay muchas en nuestra capital: piel;
clara, cuarentona, regordeta y siempre usa un delantal. La;
diferencia con cualquier otra seńora es que ésta se dedica al;
lucrativo, pero aberrante negocio de la prostitución de nińas;
pobres. ;


Con curiosidad al principio y preocupación después, varios;
vecinos del barrio Riguero Norte comentan que esta mujer, de;
quien se desconoce su nombre, está enriqueciéndose como;
proxeneta de criaturas, las que al parecer ofrece en talleres;
y empresas donde suelen trabajar muchos hombres.;


"VICTIMAS" SON CRIATURAS;


Haciéndonos prometer que respetaríamos su anonimato, una;
vecina narró a END que ha observado casi a diario cómo esta;
mujer, que tiene aspecto de comerciante, se hace acompańar de;
nińas cuyas edades oscilan entre los diez y trece ańos. ;


"Son nińas de aspecto humilde, no andan sucias ni descalzas,;
pero visten ropitas remendadas. Ella se las lleva a cualquier;
hora y las trae a medianoche o en horas de la madrugada",;
explica nuestra informante.;


La mujer, en algunas ocasiones, ha dicho que las nińas son;
sobrinas o "hijas de familiares". Pero la lógica dice que no;
es posible que tenga tantas parientes menores y que el;
denominador común entre ellas sea su tierna edad.;


NIŃAS VENDEN TORTILLAS;


"Me llama la atención que esta mujer se lleve nińas que en;
este barrio hemos conocido como vende tortillas. Es más, ya he;
observado que estas chavalitas en cuestión de semanas, después;
de andar con ella, prefieren botar las tortillas y se van a;
buscar la vida de la manera más fácil que les sale", seńala la;
seńora. ;


Quizás nadie se percataría de la actividad a la que se dedica;
esta ciudadana, de no ser porque hace varios ańos "reclutó" a;
una nińa que vendía tortillas en el vecindario.;


Hará unos tres o cuatro ańos, cuando la pequeńa tortillera;
tenía once ańos, que se le vio en compańía de esta extrańa;
mujer y en la misma rutina, salir a cualquier hora del día y;
regresar a la medianoche. Las tortillas de la nińa iban a;
parar a un barril de basura.;


En aquel entonces, la presunta proxeneta era visitante asidua;
de una casa ubicada frente a una empresa de seguridad. Allí,;
la mujer pasaba horas encerrada con una o dos nińas, mientras;
tanto los vecinos veían entrar a varios vigilantes que tras;
finalizar sus labores, hacían raras visitas a ese domicilio.;


De repente, la pequeńa tortillera desarrolló su endeble cuerpo;
y se convirtió en una adolescente, al mismo tiempo que;
empezaba a lucir un embarazo. Parió y hoy nadie sabe de su;
bebé, pero los que la conocen desde nińa la ven pasar en horas;
nocturnas, con ropa muy reveladora y maquillada;
escandalosamente.;


"Yo misma he visto a esta muchacha que hoy tiene como quince;
ańos, vendiendo su cuerpo en el sector del cine González, por;
eso no me queda la menor duda que quien la metió a ese negocio;
es la mujer que pasa por aquí con las chavalitas", subraya la;
habitante del Riguero Norte. ;


En el mismo camino van otras nińas del Riguero Norte, a;
quienes sus padres permiten salir en horas de la noche, sin;
ninguna vigilancia y sin temor a que les ocurra algo. ;


La denunciante deja en manos de las autoridades del Ministerio;
de la Familia la investigación de este caso, porque no es;
posible que mientras se pregona un estilo de vida ex;
temporáneo, las nińas pobres caigan en las redes de la;
prostitución, a través del "trabajo" de personas;
inescrupulosas como la de esta historia. ;