Sucesos

Reasentamiento angustia a damnificados del Lago


— KARLA CASTILLO —

Agua potable, electricidad, escuelas, puesto médico y;
viviendas decentes son todavía utopías para los evacuados de;
los barrios costeros de Managua, los que desde ayer eran;
trasladados a un sector aledańo a la zona 6 de Ciudad Sandino.;


EL NUEVO DIARIO visitó ayer lo que quizás en adelante se llame;
el barrio de los "inundados", porque sus pobladores en su;
mayoría serán los desalojados por la crecida natural del lago;
Xolotlán. ;


Si bien Defensa Civil, la Alcaldía de Managua, el Ejército y;
la Policía, están procurando un lugar seguro para los;
damnificados -entiéndase que no sea vulnerable a las;
inundaciones-, éstos a su vez se enfrentan a la incertidumbre.;


PERDERAN TRABAJO Y ESCUELA ;


¿Cómo voy a hacer, si mi marido es pescador, mis hijos están;
estudiando en Acahualinca y mi trabajo está cerca de allí?,;
pregunta Rosa María González, quien no ve una solución a su;
vida en el traslado a Ciudad Sandino. ;


A ella, como a muchas otras personas, se les trastocó su;
existencia con la crecida del lago. Su marido no podrá pescar,;
ella tendrá dificultades en su traslado a su trabajo y sus;
tres hijos quizás pierdan el ańo escolar.;


Mientras deciden su suerte, esta familia representativa de los;
damnificados, está pernoctando en una escuela ubicada cerca de;
Acahualinca, de donde deben salir a más tardar hoy, porque no;
pueden interrumpir más tiempo las clases de los nińos. ;


El otro lado del asunto está en la zona 6 de Ciudad Sandino,;
donde los pocos vecinos que actualmente tiene este barrio -;
supuestamente se llama Carolina Calero número 2-, dicen que no;
hay condiciones para los nuevos pobladores. ;


"Aquí la luz con costo nos llega a nosotros, el agua potable;
llega hasta la esquina, no sabemos cómo van a instalar a esas;
personas aquí", explica Alfonso Henríquez, habitante del lugar;
desde hace nueve ańos. ;


NI TRANSPORTE NI ESCUELA ;


Henríquez destaca incluso el problema del transporte, porque a;
dos cuadras pasa la ruta 113, pero ésta no soluciona nada,;
porque en las horas "pico", la gente se va guindada de la;
puerta de los buses y ya han habido varios muertos o;
accidentados por esta situación. ;


Tampoco hay escuela cerca. Don Alfonso tiene una nińa de unos;
diez ańos, que no pudo estudiar este ańo, porque no halló cupo;
en el único colegio público que queda a un kilómetro, el "José;
Artigas". ;


El puesto de salud más cercano es el Hospitalito de Ciudad;
Sandino, que queda detrás del mercado, el cual está más lejano;
que la escuela. ;


Toda esta panorámica habla de lo que espera a los;
damnificados. Apenas ayer, la Alcaldía estaba enviando;
tractores a remover los terrenos y empezaban a lotificar. ;


Se suma a esto el hecho que muchos afectados por el huracán;
Mitch no salvaron nada de las aguas del Xolotlán. Así le;
ocurrió a don Manfredo Maradiaga, cargador del mercado;
Oriental, quien junto a su seńora, de oficio empleada;
doméstica, y sus siete hijos pequeńos, se trasladó a Ciudad;
Sandino. ;


Don Manfredo apenas tiene diez tablas -podridas, por cierto- y;
unas tres láminas de zinc, para levantar lo que será su nuevo;
hogar. Cree que alguien le ayudará, pero ve una contradicción;
en la actitud pasiva del gobierno, que no se ha preocupado;
mucho por ellos. ;


Lo único que han tenido garantizado estos afectados por Mitch;
es la alimentación y algunas ropas que la misma sociedad civil;
donó.