Sucesos

Horrendo parricidio en Ocotal


OCOTAL, NUEVA SEGOVIA
El instinto criminal lo tenía “pegado”, como si del acelerador averiado de un carro se tratara, y es que el joven de 17 años, de iniciales N.E.E.P., al momento de asesinar a su padre, Nelson Francisco Estrada Ponce, de 45 años, parece que no quería parar de picar con un puñal y después con un machete el inerte cuerpo. El parricidio ocurrió a eso de las 7:30 de la noche del último sábado.
Cuando la Policía llegó a la escena del crimen, el rostro del hombre estaba irreconocible, en medio de una laguna de sangre que casi anegaba el dormitorio. Ahí fue donde el infortunado descansaba antes de que los filazos le desfiguraran la cara.
Juan Aguilera, agente investigador de la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía neosegoviana, dijo que el cuerpo presentaba 17 estocadas de cuchillo y 4 cortadas de machete por todos lados, principalmente en el torso, es decir, costados, tórax, y heridas letales en la cabeza.
Tantas heridas y por los lugares donde fueron propinadas, hace suponer que el muchacho estuvo sobre su cuerpo asestando las cuchilladas. El oficial dijo que el pobre hombre estaba solo en la casa cuando llegó su hijo con el propósito maléfico, pues su mujer andaba en el culto de una iglesia evangélica. Como si de un escenario propicio se tratara, todo se dio bajo la tormenta eléctrica que aquel día cayó sobre la ciudad.
La Policía presume que al momento de darse a la fuga, el joven parricida tomó dinero de su víctima y una motocicleta, con la cual se retiró raudo del lugar del horrendo crimen.
La casa donde vivía el fallecido está situada frente a la Iglesia “Fuente de Sanidad”, en el anexo del barrio “Teodoro López”, al oeste de la ciudad.
La Policía todavía no ha logrado determinar el móvil que cargó de tanto odio e ira al muchacho, para que de esta manera cegara la vida al hombre que lo engendró.