Sucesos

Asesinan a taxista frente a un testigo

* El perjudicado se ahogó en su sangre, tras recibir dos estocadas mortales del hechor, quien al sentirse observado salió corriendo

María Mercedes Urroz

Noel Enrique Espinoza Ruiz, de 42 años, murió antes de ingresar al Hospital “Alemán Nicaragüense”, ahogado en su sangre, según el informe que brindó el médico de turno que estaba en la sala de emergencias de ese centro asistencial.
En la oficina de Información y Análisis de la Sexta Delegación de Policía dieron a conocer que Espinoza laboraba como cadete de taxi al momento de ser herido de muerte.
A las 9:30 de la noche del domingo pasado, Espinoza iba en el taxi Hyundai, gris, placas M 10027, propiedad de Franklin Gradys Toruño, con unas personas a las cuales siempre les hacía un recorrido, según explicó a la Policía Rigoberto Argeñal, colega del taxista.

El crimen
Una persona que observó el momento en que un sujeto huía del lugar donde estaba el vehículo aparcado, en el costado norte del Colegio de Las Américas II, vio al conductor del taxi luchando por su vida.
“El hombre desconocido salió de la puerta trasera derecha del carro, con un cuchillo en mano, corriendo”, relató el oficial encargado de dar la información.
El testigo pidió ayuda, momento en el que se acercaron varios vecinos de Las Américas II y uno que sabía conducir, pasó al herido al asiento del copiloto y lo trasladó de emergencia al Hospital “Alemán Nicaragüense”, donde lamentablemente llegó sin vida.
Espinoza recibió una estocada a la altura de la tetilla derecha y otra lesión en el rostro.

Segunda tragedia
El caso se sigue investigando para definir el móvil del crimen, porque al taxista no le robaron ni su cartera ni el celular.
No obstante, doña Alba Luz Ruiz, visiblemente afectada por la pérdida de su hijo mayor, aseguró que el crimen fue por robarle.
Recordó que hace seis meses, específicamente en septiembre, su compañero de vida, José de Jesús Ponce Torrente, de 75 años, fue arrollado cuando cruzaba la vía de los semáforos del Mercado de Mayoreo, tres cuadras al oeste, y ahora vive esta nueva tragedia.