Sucesos

“Síndrome Volz”

* Familia tipitapeña reclama por liberación de supuesto homicida en juicio del que ni siquiera se enteraron * Sobran explicaciones, pero el caso es que el crimen quedó impune

Ernesto García

No sólo Eric Volz, por su condición de extranjero y adinerado, tuvo a la justicia de su lado, sino también un joven tipitapeño que tras estar en la lista de los diez más buscados por la Policía fue puesto en libertad “en un abrir y cerrar de ojos”

La captura de Wilfredo Orozco Urbina, quien estaba en la lista “negra” de los diez más buscados por la Policía, y su inmediata liberación han levantado controversias.
Los familiares de José Miguel Hernández Sequeira, quien supuestamente murió a manos de Orozco, dicen que el juicio donde el supuesto homicida de su pariente fue liberado se realizó a espalda de ellos.
Orozco fue acusado el 2 de septiembre de 2003 por la muerte del joven Hernández Sequeira, hecho acaecido el 30 de agosto de ese mismo año, en una calle del barrio San Carlos, de Tipitapa.
La Fiscalía también formuló acusación por homicidio contra Jorge Luis Acosta, y llevó al “banquillo de los acusados” a otros tres jóvenes por los delitos de lesiones, exposición de personas al peligro y asociación para delinquir.
Sequeira fue ultimado de un impacto de bala con arma de fabricación artesanal, cuando “Los Malditos” y “Los Cuajaderos”, pandillas a las que pertenecían víctima y victimario, protagonizaron una sangrienta batalla en el Reparto San Carlos.
La Fiscalía acusó dos días después de los sangrientos sucesos, pero fue hasta el 19 de septiembre de 2003 que el juez Sergio Amador Perezalonso emitió la orden de captura contra Orozco.

Extraña aparición
Wilfredo Orozco Urbina era buscado por la Policía desde septiembre de 2003, pero se presentó ante el juez Pérezalonso hasta el 11 de enero de 2007.
La Policía no se enteró de la “aparición” del acusado en los juzgados, pese que la delegación está a sólo una cuadra del pequeño complejo judicial tipitapeño.
Los parientes de Hernández no se explican cómo es que la Policía no se enteró de la presencia del acusado en los Juzgados, si éste estaba en la lista de los 10 criminales más buscados.

Fiscalía complaciente
Pero lo más sorprendente para la familia del fallecido es que el 20 de febrero del año que finaliza, sin que mediara notificación alguna, se realizó la audiencia inicial y el juez Sergio Amador Perezalonzo le otorgó al presunto homicida el beneficio de arresto domiciliar, medida que fue solicitada por el abogado defensor y a la que la Fiscalía se allanó al no hacer oposición, por lo que el judicial no tuvo más remedio que mandar al acusado a su casa.
El 17 de agosto del año que está por finalizar, después de varias reprogramaciones, el juez Penal de Juicio de Tipitapa, Sergio Amador Perezalonso, dio inicio al juicio oral y público.
“Uno de los testigos, quien también era víctima, mencionó durante el juicio haber visto a (Wilfredo) Orozco en la escena del crimen, pero no lo señaló como el autor de los disparos”, refiere el acta del juicio.
Al igual que en otros juicios celebrados en Tipitapa, el Ministerio Público, ahora representado por la fiscal auxiliar Kenia Jirón, pidió la clausura anticipada del mismo.
Esta vez la representante de la Fiscalía alegó falta de testigos y supuesto desinterés de los familiares de víctima, sin embargo, éstos alegan que si no acudieron al juicio fue porque nunca les notificaron sobre la celebración del mismo.

Jueces cruzan espadas
Las suspicacias en torno a este proceso se profundizaron porque la jueza Penal de Audiencias de Tipitapa, Victoria López, explicó que era a ella a quien le correspondía decidir si el presunto homicida enfrentaría el juicio en libertad o bajo régimen carcelario.
La jueza López explicó que su colega Sergio Amador Perezalonso no cumplió con una circular de la Corte Suprema de Justicia, CSJ, que indica que los expedientes de los juicios donde no se había hecho audiencia para diciembre de 2003 debían ser remitidos al Juzgado Penal de Audiencias.
“Él (Sergio Amador) no me entregó todos los expedientes porque lo hizo con numeración alterna, y entre esos expediente estaba ese caso”, manifestó la jueza López.
El juez Perezalonso reconoció que no entregó todos los expedientes con las acusaciones pendientes de audiencia, y que efectivamente entregó con numeraciones alternas los expedientes a la jueza de audiencias.
Sin embargo, esta situación, según el juez de Juicios, se dio porque la circular de la CSJ sólo lo mandaba a entregar los expedientes de aquellos casos donde ni siquiera habían aceptado la acusación.
“En este caso ya habían diligencias realizadas, como la admisión de la acusación y la emisión de la orden de captura”, asegura el juez Amador Perezalonso.
En Tipitapa, el Juzgado de Audiencias fue creado hasta diciembre del año 2004, lo que quiere decir que desde la implementación del Código Procesal Penal, el judicial Pérezalonso hizo las funciones de juez de audiencia y de juicio durante dos años.

Policía sorprendida
La primera oficial de Auxilio Judicial de la Policía en Tipitapa, teniente Luz Marina Benavides, dijo que ellos se sorprendieron al conocer que Orozco fue puesto en libertad dos días después de su captura.
“A nosotros el juez no nos mandó la notificación donde revocaba la orden de captura que emitió inicialmente”, explicó la teniente Benavidez.
La funcionaria policial señaló que en los casos en los que se dan revocaciones de captura es al juez al que le corresponde informar de la misma, algo que en este caso no sucedió.
Benavidez reconoció que la falta de comunicación por parte de la Fiscalía y la autoridad judicial para informar que Orozco había sido absuelto pudo haber provocado un grave incidente si éste se hubiese resistido al arresto.

Familia señala parcialidad
Al margen de las explicaciones, para familiares de José Miguel Hernández Sequeira, en el juicio donde se exoneró de responsabilidad al victimario de su pariente, hubo parcialidad por parte de las autoridades.
María Auxiliadora Hernández dijo que ellos se enteraron de que Orozco fue absuelto de toda culpa hasta hace poco.
“Durante tres meses mi tía estuvo yendo semana a semana a la Policía en Tipitapa, pero nunca le dieron repuesta ni les notificaron nada”, reafirmó Hernández.
Ante el reclamo, el juez Sergio Amador Perezalonso dijo que le correspondía a la familia de la víctima estar pendiente de la captura o bien de la presentación voluntaria del imputado antes las autoridades.

De la cárcel al panteón
Cuando José Miguel Hernández murió a balazos, el 30 de agosto de 2003, sólo tenía una semana de haber salido de la cárcel.
En vida Hernández fue conocido como “Cosa de Horno”, porque después de abandonar sus estudios siendo aún un niño, se dedicó a ayudarle a su mamá a vender dicho producto.
Como suele suceder en la mayoría de los casos, José Miguel comenzó a transitar por caminos “torcidos” cuando hizo amistad con jóvenes pandilleros del barrio San Carlos, de Tipitapa.
“Aquí todos le decíamos que dejara esas amistades, pero él nunca hizo caso”, reconocen los familiares de “Cosa de Horno”, quien al morir en la reyerta callejera dejó en la orfandad a tres niños, de los cuales uno murió poco tiempo después a consecuencia de hidrocefalia.
El NUEVO DIARIO buscó la versión de Wilfredo Orozco para conocer cómo es que se libró tan fácilmente de la justicia, siendo uno de los diez más buscados, pero en su casa de habitación, en el reparto San Carlos, sus familiares dijeron que él está trabajando en Managua, en un lugar que no precisaron.