Sucesos

Breves judiciales


Lizbeth García

Excarcelan a sindicalista
Esposado, descalzo, en short y con camisa fue llevado ayer al Juzgado Séptimo Penal de Audiencias el secretario de la Confederación de Maestros de la Educación, José Javier Siero Pereira, quien fue acusado por la supuesta autoría de lesiones sicológicas graves en perjuicio de su ex compañera de vida, Georgina Zapata, quien lo denunció en el Distrito Cuatro de Policía que supuestamente desde hace diez años la corre de la casa que ambos comparten, diciéndole groserías y obscenidades. Pero además, supuestamente Siero le dice que venda la vivienda, porque si no, le puede pasar algo. La denunciante dijo que Siero la habría amenazado diciéndole: “Cuántas veces ha aparecido gente muerta por los pandilleros... ¿cómo me probarían que fui yo?”, según rola en el expediente 354-07, donde se lee que producto de todo eso, la denunciante presenta un síndrome ansioso depresivo. Sin embargo, la causa fue archivada porque el juez Abelardo Alvir desestimó la acusación, puesto que no reunía los requisitos en cuanto a claridad, precisión y circunstancialidad, dado que no establecía las fechas en que se habrían dado las supuestas lesiones, por lo que el sindicalista fue excarcelado.
Testigo de homicidio denuncia amenazas
El testigo ocular del homicidio de Julio César Gutiérrez, de 23 años, Edwin Salmerón, reveló ayer ante la juez Segundo Penal de Juicio, María Mercedes Rocha, y la fiscal Sugey Fúnez, que supuestamente los sobrinos de los dos acusados por el crimen de su amigo han llegado al barrio Loma Linda a amenazarlo. El juicio para Marlon Javier Lezama Álvarez, alias “La Peluda”, y José David Vega, por homicidio y lesiones, arrancó ayer en la mañana y culminó en la tarde. El crimen ocurrió el primero de septiembre, faltando 20 minutos para las doce de la noche, cuando la víctima y sus amigos estaban tomando licor frente a la pulpería “Hilda”, y llegó una pandilla de hombres, entre ellos los acusados. “La Peluda” presuntamente portaba un arma “hechiza” con la que le habría disparado en el pecho a la víctima, mientras que Vega llevaba un cuchillo, con el cual aparentemente le habría propinado dos estocadas a Julio César para que “no se estuviera haciendo el muerto”. Tres testigos reconocieron y señalaron a los acusados como los autores del homicidio, pero nadie supo explicar el móvil, dado que hasta la víctima se sorprendió al ver a Marlon armado ese día, y le habría preguntado: “¿Por qué me vas a matar, si somos amigos?”, pero la respuesta que obtuvo fue: “¡Cómo caen los peluches!” El acusador particular, Adolfo Morales, comentó que el juicio estaba “duro” porque los abogados defensores estaban alegando que no había suficiente luz en el lugar de los hechos y que por consiguiente nadie pudo ver quiénes fueron los autores.