Sucesos

Sórdida historia al estilo “Rosita”

* Supuesta víctima tiene un recién nacido, según ella producto del abuso al que fue sometida con la venia de su hermana mayor * Los acusados, la hermana y el suegro de ésta, quedaron libres por la clausura del juicio, y la menor supuestamente está con su familia

Ernesto García

Otro capítulo de impunidad para un depredador sexual se escribió en los tribunales de justicia en Tipitapa, pero no por culpa de las autoridades, sino por la aparente indolencia de los familiares de una adolescente de 15 años, que alega haber sido mancillada por el suegro de su hermana

“La verdad os hará libre”, dice el texto bíblico que sobresalía en la camiseta azul con la que llegó Maryuri Isabel Mejía, de 38 años, a la reanudación del juicio donde ella y su suegro, Germán Cruz Rivera, de 58 años, fueron acusados de haberse coludido para perpetrar la violación de la hermana menor de Mejía.
Sin embargo, la verdad sobre este escabroso caso probablemente nunca se sepa, porque el juicio tuvo que ser clausurado porque la víctima y los testigos, quienes en su mayoría son parientes de Maryuri Isabel, no se presentaron a declarar ante el tribunal de jurados.
Este nuevo episodio de un supuesto delito de orden sexual salió a luz publica cuando la adolescente llegó al Centro de Salud de Tipitapa, para tratar de inscribir a su bebé de dos meses, quien supuestamente es fruto de los abusos sexuales a los que fue sometida.
Lo que dice la acusación
En la acusación presentada por la Fiscalía hace tres meses, en el Juzgado Penal de Audiencias de Tipitapa, se asegura que la menor fue abusada sexualmente por primera vez en el año 2000, cuando se trasladó a vivir con su hermana a Costa Rica.
En el relato hecho ante las autoridades de la Comisaría de la Mujer y la Niñez en Tipitapa, la menor refiere que la primera vez que fue abusada por el suegro de su hermana ella tenía nueve años.
Según el testimonio de la joven presuntamente mancillada, su hermana la sacó del cuarto donde dormía y la condujo a otro donde según ella la esperaba Germán Cruz Rivera, quien luego de acostarla en una cama y manosearla no vaciló en violarla.
Según la menor, quien no se presentó a ratificar lo dicho ante el tribunal de jurados, al día siguiente de la primera violación, Germán Cruz le dijo que ella estaba obligada a lavarle, cocinarle “y cumplirle siempre como mujer”.
15 días después del primer abuso, Germán Cruz habría entregado una cantidad de colones a su nuera, en pago por haberle permitido “hacerse” de quien en ese entonces tenía nueve años, según el relato reflejado en el escrito acusatorio.
Intentó matarla
En otra parte de la extensa relación de los hechos, la adolescente, quien ahora es madre de un niño de dos meses y medio, asegura que su presunto abusador intentó matarla, por celos, con un cuchillo, cuando ella tenía once años, pero no lo hizo porque intervino un sobrino del sospechoso.
Del escrito acusatorio se desprende que la niña luego regresó a Nicaragua, y por un tiempo estuvo con su progenitora, en Juigalpa, Chontales, pero por carecer de recursos económicos, ésta no la pudo sostener por mucho tiempo.
Al igual que la niña conocida como “Rosita”, cuyo padrastro, Leonardo Fletes Sánchez, recientemente fue condenado a 30 años de prisión por haber abusado de la menor hasta convertirla en madre, en este caso la supuesta víctima también fue abusada años después por el mismo hombre.
Según lo relatado en el escrito acusatorio, el 30 de mayo de 2006 la niña regresó a la casa de su hermana, Maryuri, pero esta vez en una comarca cercana a Tipitapa, donde se volvió a encontrar con su presunto verdugo.
Según la adolescente, quien se fugó del albergue donde fue trasladada en cuanto inició el juicio, en un afán por protegerla, en esa ocasión ella se rehusó a ser vejada otra vez y Cruz y su hermana, Maryuri, le dijeron: “Nadie te va a creer, porque ya no sos virgen”.
Del supuesto nuevo abuso sexual que comenzó en mayo del año pasado y se extendió por varias semanas, la menor quedó embarazada y dio a luz un bebé que ahora tiene dos meses y medio, según explica el escrito acusatorio.
¿Familia cómplice?
La fiscal auxiliar Kenia Jirón, quien solicitó la clausura anticipada del juicio por la inasistencia de los testigos y de la misma víctima, lamentó la falta de cooperación de éstos para el esclarecimiento de los hechos.
Aparentemente el hecho de que el delito haya ocurrido dentro del seno familiar fue el principal obstáculo para que la supuesta víctima se presentara a brindar su testimonio.
La fiscal Jirón, quien puso en conocimiento al juez Penal de Juicio de Tipitapa, Sergio Amador Perezalonso, de la fuga de la menor del albergue donde fue llevada, reveló que durante el proceso investigativo se conoció que la mamá de la supuesta niña violada, la rechazó cuando dio a luz y la obligaba ir donde su presunto victimario, a pedirle dinero para la manutención del bebé.
No obstante, la fiscal Jirón explicó que el Ministerio Público no podía seguir sosteniendo la acusación por la reiterada inasistencia de los testigos de cargo.
De los testigos que propuso la Fiscalía, sólo la forense se presentó en el juicio a brindar su testimonio, y confirmó que la menor es la madre de un bebé de dos meses de nacido y que ésta le dijo que fue abusada sexualmente.
No obstante, la forense explicó a los miembros del jurado que ella no podía certificar si la relación sexual que dio origen al embarazo fue voluntaria o involuntaria.
Al terminar la audiencia donde fue decretada la clausura anticipada del juicio que le permitió a los indiciado recuperar la libertad, la fiscal Jirón comentó que éste es un caso más de violación donde no se pudo esclarecer los hechos por la falta de cooperación de la víctima y los testigos, porque existe familiaridad o parentesco entre víctima y victimario.
Monjitas engañadas
La directora del albergue de protección infantil a donde fue llevada la adolescente, hermana Nohora Cruz Angulo Ramírez, confirmó que ésta se fugó del mismo tres días después de haber ingresado.
La religiosa expresó que funcionarios del Ministerio de La Familia, en Tipitapa, cuando llevaron a la adolescente, dijeron que ésta sólo estaría unos pocos días en el albergue, pero después no volvieron a aparecerse a pesar que les avisaron de la fuga de la menor.
Con el auxilio de otra religiosa, la hermana Nohora dijo que los funcionarios de MiFamilia no les informaron que se trataba de una niña con un parto producto de una violación. Explicaron que como centro de protección infantil sólo acogen a niños que tengan entre tres y 12 años.
“Aquí los únicos que han venido son los señores de la Policía, quienes nos dijeron que la muchacha está con sus familiares”, subrayó la religiosa. Ante el reclamo de las religiosas, EL NUEVO DIARIO consultó con la vocería del Ministerio de la Familia, y hasta el cierre de la presente edición no hubo respuesta.

“Yo perdono a mi hermana”
Radiante de felicidad y sin poder evitar las lágrimas, Maryuri Isabel Mejía dijo no saber por qué su hermana la acusó de semejante delito que la tuvo en la cárcel casi tres meses.
“Yo perdono a mi hermana, porque tengo a Dios en mi corazón”, afirmó Mejía, mientras empuñaba la mano derecha en señal de triunfo.
Mejía reconoció que la adolescente estuvo por un tiempo con ella en Costa Rica y luego en Nicaragua, pero negó que se la haya “servido en bandeja” a su suegro, Germán Cruz.
“No es cierto lo que dijo de mi suegro y tampoco que él (Germán Cruz) me haya pagado cien colones por ella, porque 100 colones (moneda oficial de Costa Rica) no son nada”, enfatizó la acusada.