Sucesos

Dos enemigos con afán de exterminio

* Pese a que la víctima los invitó a beber licor, quizá con la idea de limar asperezas, lo emboscaron en el camino * El pobre hombre recibió tres balazos y cuatro puñaladas

Francisco Mendoza

MATAGALPA

Después que invitó a dos antiguos enemigos a tomar unas copas de licor, en una cantina de mala muerte, que funciona de manera ilegal, un hombre fue asesinado al parecer en respuesta a su cortesía. El infortunado recibió tres impactos de revólver calibre 38 y cuatro puñaladas en diferentes partes del cuerpo.
Este crimen se registró en la comarca El Barro, municipio de Wiwilí, departamento de Jinotega, y el fallecido es el ciudadano Juan Francisco Castellón Salinas, de 36 años, quien al parecer fue víctima de Fulgencio y de Joel Moreno, padre e hijo, con quienes supuestamente mantenían rencillas, lo que se contradice con la invitación que el primero habría hecho a sus enemigos, según las investigaciones realizadas por la Policía.
De acuerdo con los agentes del orden, Juan Francisco, junto a los que posteriormente le quitarían la vida, se dedicaron a tomar licor en una cantina de la comarca El Barro, y después de embriagarse se marcharon cada uno a su casa.
Todo marchaba normal, hasta que en el trayecto del camino se volvieron a juntar los tres, sin que Juan Francisco se imaginara que sería el último día de su vida.

Balazos y puñaladas
En el camino, al calor de los tragos, los tres hombres comenzaron una fuerte discusión, la que finalizó cuando Fulgencio sacó un revólver calibre 38 y realizó tres disparos contra Juan Francisco, que iba desarmado. Tres proyectiles alcanzaron en el hombro izquierdo a Castellón, quien al verse herido trató de escapar de su atacante, emprendiendo una desesperada carrera.
Pero los Moreno no estaban dispuestos a dejarlo escapar, por lo que según las investigaciones policiales, persiguieron a la víctima, a la que le dieron alcance a unos cuantos metros de donde lo habían tirado, debido a que los balazos habían hecho efecto en la humanidad de Juan Francisco, y al tenerlo en sus manos lo remataron a cuchilladas.
Juan Francisco recibió una cuchillada en el cuello que le cortó la yugular, dos heridas en el hombro izquierdo y otra en el brazo, las que terminaron con la vida del campesino.
Los autores de este hecho sangriento se dieron a la fuga, y dejaron tirado el cuerpo de Juan Francisco en medio del camino, en un charco de sangre.
La Policía aseguró que una patrulla se presentó al lugar del crimen para realizar las investigaciones correspondientes y tratar de dar con el paradero de los homicidas. El cuerpo de Juan Francisco fue reclamado por sus familiares, para darle cristiana sepultura.