Sucesos

Muerte accidental y un suicidio extraño


Róger Olivas

CHINANDEGA

A consecuencia de una descarga eléctrica falleció Juan Carlos Silva Cárdenas, de 30 años, quien habitaba de la bomba de agua, una cuadra al norte y dos cuadras al este, en el reparto “Modesto Ramón Palma”, de Chichigalpa.
El subcomisionado Justo Zamora, portavoz de la Policía de Chinandega, informó a EL NUEVO DIARIO que recibieron llamado de Elisia Martínez Rostrán, quien aseguró que Silva Cárdenas, su esposo, había amarrado un cable porque se produjo un cortocircuito.
Añadió la señora que Juan Carlos se bañaba cuando se produjeron chispas en el cable, el que se partió en dos, por lo que el hombre entró en contacto con uno de los extremos energizados, quedó “pegado” y murió debido a un paro cardíaco.
El vocero policial de este departamento aseguró que miembros del equipo técnico de la Dirección de Auxilio Judicial, DAJ-Chinandega, junto al forense, se presentaron al lugar, donde encontraron sin vida a Juan Carlos Silva Cárdenas, y a su alrededor, varios trozos de alambre eléctrico.

Se disparó delante de hijas
Además, el subcomisionado Zamora dijo que a las seis de la tarde del domingo último, Franklin Reynaldo Mondragón Aguilar, de 38 años, se suicidó al propinarse un balazo con un rifle calibre 22 en la yugular.
Añadió que el hecho ocurrió en la comarca El Chilamatillo, sector de El Zacatón, jurisdicción del municipio de Santo Tomás del Nance, cuando el campesino preguntó a sus dos hijas: ¿Qué pensarían si me ven muerto? Enseguida, sin esperar respuesta, se propinó el disparo. De acuerdo a las investigaciones policiales, Mondragón Aguilar no dejó por escrito las razones por las que se privó de su vida, pero sí un profundo trauma en sus hijas.