Sucesos

Ataque sexual en asalto a restaurante

* Joven trabajadora no fue penetrada por ex vigilante, pero éste le succionó los pechos y la manoseó, para luego llevarse todo el dinero con otros dos compinches

María Mercedes Urroz

Un verdadero trauma atraviesa una joven de 23 años, quien fue atacada sexualmente por un sujeto, en el baño de su centro de trabajo, la madrugada del 28 de octubre pasado.
Claudia, nombre ficticio de la afectada, estaba en un restaurante de comida rápida, situado en Bello Horizonte, junto a la cajera del local, y se disponía a “arquearse”, pues ya todos los trabajadores se habían marchado a su casa y el último cliente de la jornada hacía rato se había retirado. En la caseta que está ubicada cerca del parqueo se encontraba el vigilante Álvaro Javier Sotelo, de 29 años.
A la 1 y 40 minutos de la madrugada, apareció un sujeto en el estacionamiento, y el vigilante Sotelo pensó que se trataba del supervisor, que con su respectivo uniforme de la empresa llegaba a verificar que estuviera en su puesto, pero cuando éste salió de la caseta el hombre lo intimidó con una pistola, y entonces el cuidador notó que estaba con dos sujetos más.
El falso supervisor, quien realmente es un ex trabajador de la empresa de vigilancia para la cual labora Sotelo, fue identificado como Miguel Ángel Centeno Gómez, de 29 años.
Intimidado, el vigilante llegó a la puerta trasera del restaurante con Centeno Gómez. Tocaron el timbre y una de las muchachas, al ver que se trataba de trabajadores de la empresa de vigilancia que cuida el local, abrió la puerta y entonces empezó el martirio.
A Sotelo lo metieron en un cuartito donde guardan las pertenencias los trabajadores del restaurante, le taparon la boca con la corbata y le amarraron los pies y las manos.
Los dos sujetos que acompañaban a Centeno Gómez se fueron a la parte delantera del local y pidieron a la cajera que les diera el dinero, pero en la prisa optaron por forzar la caja y cargaron con todo lo que había dentro.

Ruega a degenerado
Ya con el dinero en su poder, Centeno Gómez le ordenó a “Claudia”, con la pistola en la cabeza, que se quitara la ropa. La muchacha, llorando y nerviosa, rogó que no le hicieran daño, pues es virgen. Cuando se quitó la ropa entonces se le cayó una toalla sanitaria ensangrentada, ya que estaba con su período.
Se presume que por motivos obvios, el agresor desistió de penetrarla, pero le ordenó: “Dame de mamar”. Acto seguido, el agresor succionó un seno de la muchacha, que lloraba ante el ultraje que sufría sin poder defenderse, pero más aún cuando el tipo la obligó a que lo besara, mientras él la manoseaba.
Poco después, los tres delincuentes huyeron con más de 55 mil córdobas, 461 dólares y varios cheques, asimismo con el arma de reglamento que portaba Sotelo, una pistola calibre 38.
De inmediato, las muchachas fueron a presentar formal denuncia ante el Distrito Cuatro de la Policía y lograron identificar a Centeno Gómez en el álbum de los trabajadores y ex trabajadores de la empresa de vigilancia que cuida el local.
Agentes de la Cuarta Delegación de Policía lograron la captura de Miguel Ángel Centeno Gómez, tras el pleno reconocimiento de las víctimas. No obstante, los policías no encontraron dinero ni cheques de los sustraídos en el restaurante.
Centeno Gómez residía del Hotel Las Colinas, una cuadra al este, en el barrio “Francisco Salazar”. Se pide a quienes hayan sido víctimas de este sujeto, interponga la denuncia en la estación policial.