Sucesos

Acusan a policía que mató a hijo de subcomisionado

* Al momento de los hechos, el uniformado estaba de “discjockey” en una fiesta de 15 años, pero igual disparó

Lizbeth García

Un policía que completaba su salario por las noches amenizando fiestas como discjockey, o programador musical, fue acusado ayer en el Juzgado Cuarto Penal de Audiencias de Managua, pero no por sus mezclas de sonido, sino porque supuestamente disparó como loco en una fiesta de 15 años y mató a un joven que era hijo de un subcomisionado.
La Fiscalía pidió prisión para el acusado, Javier Antonio Ramírez Dávila, de 34 años, por el homicidio de Oscar Danilo Urbina Salinas, de 18 años, quien será representado en juicio por su madre, Dalila Judith Salinas, habitante del barrio “Nora Astorga”.
La acusación suscrita por Víctor Mena explica que el crimen se dio el 16 de septiembre, en el Anexo a Batahola Sur, donde, pasada la medianoche, el policía Ramírez dejó de poner música porque la quinceañera, Jessica Vanessa Reyes, iba a partir el queque, y paralelamente en las afueras de la casa había un pleito.
Aparentemente al oír el pleito, el policía sacó de la bolsa derecha del pantalón su arma de reglamento, y empezó a disparar “de manera desmedida” desde dentro de la casa, y luego salió al portón para realizar varios disparos de forma descontrolada contra los jóvenes que estaban peleando.
Al ver a la víctima de espaldas, supuestamente el policía le disparó a 136 centímetros de distancia. Urbina murió por herida perforante de los intestinos y sección de los vasos sanguíneos del abdomen, lo que derivó en hemorragia masiva.
La Fiscalía ofreció 23 testigos, el dictamen del forense Juan Carlos Medina y el peritaje de balística, entre otras pruebas, pero será hasta que el imputado comparezca ante la juez Martha Lorena Martínez que se sabrá si quedará en prisión o no.