Sucesos

Policía a juicio por violar a adolescente


Lizbeth García

El Juez Séptimo Penal de Audiencias de Managua, Abelardo Alvir, admitió la acusación que la Fiscal Nubia Arévalo presentó este sábado en contra de un policía de la Estación Siete, de San Rafael del Sur, quien supuestamente violó a una adolescente de 14 años, la cual es hija de una de sus compañeras de trabajo. Supuestamente, el oficial usó el arma de reglamento que tenía asignada durante la comisión del delito.
El juez programó el juicio para Carlos de Jesús Avendaño Reyes, de 32 años, para el 20 de diciembre, día en que los miembros de un jurado de conciencia decidirán si es o no culpable del delito que le achacan.
Mientras llega la vista, el acusado permanecerá en arresto domiciliar, pero además no podrá salir del país, tendrá que firmar ficha de control de procesado dos veces por semana y someterse al cuido y vigilancia de un familiar.
La acusación explica que el crimen ocurrió el 25 de septiembre del año pasado, cuando la menor de 14 años pidió permiso en el Colegio Madre del Divino Pastor para irse a su casa, porque se sentía mal, y en el momento que estaba esperando el bus fue interceptada por el uniformado que descendía del mismo.
Éste le habría preguntado para dónde iba, y como la menor le dijo que a su casa, en la Comarca Nejapa, la invitó a irse a pie con él.
¡Qué “caballeroso”!
Pero al pasar por un predio montoso y desolado, supuestamente el policía la tomó de una mano, desenfundó su arma, le conminó a no oponer resistencia “porque vos sabés lo que te puede pasar”, le ordenó que se desvistiera y como la menor se negó a quitarse todo y quiso forcejear, presuntamente el acusado la redujo por la fuerza.
Aparentemente después la abusó sobre la sábana que había tendido en el suelo provocándole un sangrado vaginal por lo que le entregó una camiseta para que se limpiara y luego le advirtió que guardara silencio, empero en la noche la menor confesó a la madre lo ocurrido.
Según la defensa del acusado, Darling García Álvarez, la acusación no debió ser admitida, porque era contradictoria y oscura, porque dijo que su cliente no vive en el mismo sitio que la víctima, como dice el libelo, además, ni tiene arma.
También cuestionó la investigación policial porque hicieron el croquis del lugar de los hechos dos meses después de que supuestamente se cometió el delito, además, no hicieron la prueba de ADN para ver si había sangre en la sábana y si la misma era o no de su defendido.