Sucesos

Una forma de “ganarse la vida” en el penal


Yelba Tablada

JUIGALPA, CHONTALES
Con 5.6 gramos de marihuana fue capturada Yorlenis Marín González, al momento en que se la entregaba a su hermano, Juan Candelario, que guarda prisión en el Sistema Penitenciario de Chontales.
Marín González, de 21 años, llegó a visitar a su hermano, y tratando de disimular la entrega, le dio primero un paquete de cigarrillos, luego un litro de gaseosa y posteriormente la droga.
A la hora del ilícito, Jorge Manuel Fernández, Secretario de Educación Penal del Sistema Penitenciario, observó la maniobra de Yorlenis, y en ese instante reportó el caso al oficial de guardia.
Los agentes de la Penitenciaría rodearon a los hermanos y al requisarlos les encontraron en su poder la cantidad de marihuana ya mencionada, envuelta en una bolsa plástica, la que fue ocupada y entregada a los peritos de inspección ocular de la Policía de Juigalpa, que llegaron a atender el caso.
La mujer de inmediato fue detenida y al finalizar el trabajo de campo fue trasladada a las cárceles preventivas de la Policía local, donde está a la espera de que el Ministerio Público la acuse en el Juzgado correspondiente por tráfico interno de estupefacientes y psicotrópicos.
En los últimos días la venta de droga en la Penitenciaria se había convertido en un negocio rentable para los internos, y a pesar de los operativos de los agentes, no lograban controlar a la abastecedora, hasta que cayó la joven Yorlenis Marín González.
Encuentran más drogas
Asimismo, quince “churros” de marihuana, que estaban bien ocultos debajo de la almohada del reo Santos Julián Murillo Rodríguez, fueron ocupados por agentes antinarcóticos de la Policía de Chontales, durante un allanamiento en la Galería 17 del Sistema Penitenciario de Cuisalá.
Murillo Rodríguez, condenado a 30 años de prisión por asesinato, supuestamente se dedica a la venta de droga en el penal, y tras confirmar la existencia del producto, los uniformados le cayeron de sorpresa en la celda 1 de la Galería 17. La droga estaba envuelta en papel blanco lista para su comercialización, y cuando los peritos le practicaron la prueba de campo, dio un alto grado de pureza y un peso de dos gramos.
Al ser interrogado por los investigadores de Auxilio Judicial, el reo negó los cargos y contrarresto los señalamientos, al manifestar, que los quince “churros” de marihuana no eran de su propiedad, y que algún interno se “descargó” y se los colocó debajo de su almohada.
Al concluir el trabajo de ocupación, a Santos Julián le abrieron un nuevo proceso por tráfico interno de estupefacientes y psicotrópicos, por el cual deberá de responder ante la juez Local de Comalapa.