Sucesos

Breves judiciales


Lizbeth García

Cocaína era bicarbonato
El ridículo hizo la Fiscalía porque tuvo que pedirle ayer al juez Séptimo Penal de Juicio, Octavio Rothschuh, que liberara y sobreseyera a Manuel de Jesús Ramírez Vivas, de 51 años, porque un mes después de haberlo acusado por tráfico de 16.7 gramos de cocaína, se dio cuenta que la “droga” que le incautaron al acusado en septiembre en su casa, ubicada en Santa Ana, en realidad era bicarbonato. El juicio oral para el acusado estaba programado para este lunes, pero ante los hechos quedó libre tras un mes y ocho días de estar preso injustamente. Durante el tiempo que estuvo detenido, don Manuel estuvo enfermo porque se le subió la presión arterial, además tenía una hernia abdominal y no puede caminar bien porque sufre de hemiplejía en el miembro superior izquierdo. Según la acusación, el día que lo capturaron, Ramírez portaba una bolsa plástica con polvo de cocaína, pero cuando la Policía llegó, la habría lanzado en un charco. La acusación agrega que como los vecinos del lugar estaban molestos porque se llevaban preso a don Manuel, lo trasladaron al Distrito Dos de Policía, donde lo requisaron para supuestamente ocuparle 14 piedras de crack que pesaron 0.6 gramos, las que estaban envueltas en una toalla de mano dentro de una bolsa plástica que portaba en uno de los bolsillos del pantalón, lo que también resultó falso porque, pese a que el acta de ocupación de la sustancia estaba ofrecida como prueba de cargo, nunca hubo peritaje, lo que indica que las piedras nunca existieron.
Policía “inteligente” a juicio por extorsión
Este siete de noviembre, el juez Octavo Local Penal de Managua, Celso Urbina, decidirá en juicio oral y público si el policía de Plaza El Sol, Vicente Aragón, de 40 años, chip número 9210, miembro del Departamento de Inteligencia de la Policía de Managua, es o no culpable del delito de extorsión en perjuicio José Antonio Marenco Alguera. De las pruebas que presentó la fiscal Evelin Ávila para ir a juicio, se desprende que el crimen que le achacan al capitán ocurrió el dos de septiembre de este año, cuando la víctima estaba en su casa con su mujer, y recibió una llamada telefónica del acusado que se le identificó como “José Esteban”. Éste le dijo que estaba investigando el negocio del denunciante, que es un centro de masajes llamado CPA Móvil, ubicado en Miraflores. Supuestamente el imputado le solicitó a Marenco mil córdobas “a cambio de su silencio”, porque podía tener problemas por el tipo de establecimiento que tenía. La víctima le dijo al policía que llegara a su casa, pero éste le dijo que no, “porque se podía dar color”. Preocupado porque él tiene su negocio legal, Marenco se fue a la Estación Dos y presentó la denuncia ante el jefe de Seguridad Pública, subcomisionado Marlon Sevilla, quien ordenó a dos policías que acompañaran a la víctima a la gasolinera Esso Linda Vista, donde Aragón había citado a don José Antonio. Aunque éstos se quedaron dentro del vehículo del denunciante, fueron testigos del momento en que el acusado confirmó con un movimiento de cabeza que él fue quien llamó a Marenco y luego tomó los 900 córdobas que la víctima le entregó. “Todo está solucionado”, habría dicho el policía antes de retirarse del lugar, momento en que fue detenido, pero luego en audiencia preliminar recuperó su libertad, pero tiene arresto domiciliar y está obligado a estarse presentando al juzgado todos los miércoles a firmar ficha.