Sucesos

Un decapitado y un apuñalado

* Cuerpos no han sido identificados, y Policía pide colaboración de la población, en Jinotega

Francisco Mendoza

JINOTEGA
Dos ciudadanos fueron asesinados en el departamento de Jinotega. Uno decapitado de un machetazo y el otro lanzado a las aguas del río Coco, completamente desnudo, después de que le habían quitado la vida.
El primer hecho se registró en Ayapal, municipio de Bocay, en el sector conocido como el Cerro de Atapal, donde fue asesinado un ciudadano, hasta el momento no identificado, de un machetazo que le cortó la cabeza de un tajo, y su cuerpo fue abandonado en un camino del lugar.
El cadáver, que estaba en estado de descomposición, fue encontrado por campesinos que se dirigían a sus labores cotidianas, porque al sentir el hedor se fueron a investigar de qué se trataba, y dieron con el cuerpo decapitado, por lo que dieron parte a las autoridades para que realicen las investigaciones correspondientes.
Investigadores de la Policía jinotegana se dirigieron al lugar del hallazgo para tratar de identificar a la víctima, pero hasta el momento no han tenido éxito debido a que no se encontró ningún tipo documento identificatorio.
Desnudo, flotando
en el río
Asimismo, en la comarca de Yalcampananí, ubicada a unos 80 kilómetros del poblado de Wiwilí, sobre la ribera del río Coco, habitantes del lugar rescataron un cuerpo que flotaba en el agua, completamente desnudo y en avanzado estado de descomposición.
Al sacar el cadáver del agua, el cual tampoco fue identificado, se observó que presentaba una herida de cuchillo a la altura de la tetilla izquierda, y otra en el tobillo derecho, lo que señala que los asesinos, después de terminar con la vida del afectado, lo desnudaron y lo lanzaron al río para que el cuerpo fuera devorado por los peces y lagartos, para de esta manera borrar todo elemento que los delatara.
El cuerpo fue enterrado en el cementerio de la comunidad. Según las autoridades, esta persona pudo haber sido asesinada cinco días antes. Según testigos, se trataba de un hombre alto, calvo y de unos 38 a 40 años de edad.
En los dos casos, la Policía está haciendo lo humanamente posible para tratar de identificar los cadáveres, así como a los autores de los dos crímenes, pero es necesario la colaboración de la población o de personas que tengan familiares desaparecidos con las características descritas.