Sucesos

Breves judiciales


Lizbeth García

Programan juicio para policías acusados por triple homicidio
El próximo ocho de noviembre, en el Juzgado Décimo Penal de Juicio, los miembros de un tribunal de jurado decidirán si los policías Walter Mauricio Mendoza, de 21 años, y Luis Enrique Sánchez, de 38, son autores o no del homicidio de tres supuestos asaltantes que murieron a balazos en una redada ocurrida a mediados de este año en Acahualinca. Según la acusación, Ángel Ramón Ojeda Balmaceda, de 37 años, perdió la vida de un balazo en la cabeza, el que le fue propinado accidentalmente por su propio compañero, Luis Manuel Urban Ticay, de 33 años, quien falleció tras recibir un proyectil en la región pectoral derecha, mientras que Jorge William Castillo, de 26, murió de un disparo en la cabeza. Los proyectiles que privaron de la vida a estas dos personas presuntamente salieron de las armas de los policías para repeler el ataque del que fueron víctimas, e incluso, el abogado defensor, José Benjamín Dávila, apuntó durante la audiencia inicial con carácter de preliminar, que los uniformados actuaron en legitima defensa y en cumplimiento del deber, porque estaban de servicio, no obstante, aclaró que pese a la peligrosidad de la banda, que puso en peligro muchas vidas, porque el día de los hechos habían asaltado a varias personas, la Policía hizo disparos de prevención antes del suceso fatal. A juicio de la defensa, los policías deberían ser sobreseídos, no obstante el judicial encontró merito para elevar la causa a juicio. Durante la vista pública, la Fiscal Urania Fonseca pidió prisión para los uniformados, pero el juez suplente Décimo Penal de Audiencias, Norge Rivera, decidió mantener en libertad a los policías, porque al presentarse voluntariamente al juzgado antes de que los capturaran demostraron que no tienen intención de evadir la justicia. Mientras llega el juicio, los acusados deberán presentarse a firmar ficha de control de procesados los lunes y viernes, y también tienen prohibido salir del país, o comunicarse con los familiares de las víctimas y los testigos.
Rechazan acusación mal redactada
Porque la acusación no era clara, ni precisa, ni circunstanciada, el juez suplente Norge Rivera rechazó la acusación que el Ministerio Público presentó contra José Luis Torres Orozco y Michelle Vanessa Ramírez, quienes fueron apresados el cinco de octubre porque supuestamente se dedican a la venta de drogas en su casa, ubicada en el barrio La Fuente. El escrito acusatorio explicaba que la Policía allanó la morada de Ramírez cuando el hombre se estaba en el lavadero de ropa picando una piedra de crack con una hoja de afeitar. Supuestamente, el acusado al ver a la Policía “se descargó” echando agua en el lavadero, sin embargo, un trozo de roca se le cayó precisamente cerca de donde estaba. Mientras tanto, la dama aparentemente estaba cortando el papel de aluminio que serviría para envolver la droga, sin embargo, el abogado Óscar Ruiz logró demostrar que el “cuento” no estaba bien contado.
Cárcel para pistolero
La fiscal Blanca Rosa Calero presentó en el Juzgado Quinto Penal de Audiencias las pruebas que tienen para demostrar que, supuestamente, Denis Antonio Montoya Suárez, alias “El Mono”, de 22 años, y Alex Ramón Suárez Alfaro, de 21 años, son coautores de los delitos de homicidio y lesiones en perjuicio de José Alexander Calero Peña y Ericka del Carmen Calero, respectivamente. El crimen ocurrió el diez de junio de 2007, a las nueve de la noche, cerca del antiguo cine México, cuando los acusados se bajaron del taxi gris, placas T07001, portando una pistola cada uno. Aparentemente, Montoya llegó gritando a la casa de la víctima, retándolo a salir, y cuando lo hizo le puso el arma en la cabeza, caminaron seis metros y luego le “destapó” el cráneo de un balazo. Cuando Ericka del Carmen trató de auxiliar a su hermano, presuntamente Suárez le disparó en el busto derecho, luego los dos pistoleros se dieron a la fuga. El móvil del crimen, según la Fiscalía, fue la molestia que le provocó a Montoya el reclamo que diez minutos antes les había hecho Calero, porque lo habían escapado de atropellar. De los dos acusados, sólo “El Mono” está preso.