Sucesos

Un ex militar en graves aprietos

* En su defensa asegura que más que un narcotraficante es un “sabedor” que se niega a ser informante de la Policía * Y aunque tiene incontables antecedentes, se aferra a su versión inicial, e insiste en que nada le han podido comprobar * Su familia lo apoya y espera que el jurado de conciencia no se deje influenciar por la presencia policial que habrá el día del juicio

Lesber Quintero

RIVAS
Medina Amoretty, por un lado, este cinco de octubre conocerá su futuro en cuanto a una acusación como coautor de los delitos de asesinato, asociación ilícita para delinquir y lesiones, y por otro, permanece postrado en una cama del hospital de Rivas, recuperándose de una herida de bala que le afectó el intestino.
Asegura que vive en estos dos mundos, el hospital y la cárcel, porque es víctima de una presión policial. “Por envidia y porque me niego a trabajar como informante de ellos –-las autoridades-- me tienen así, y están haciendo hasta lo imposible por condenarme y no ponerle mente a la acusación que yo introduje por intento de homicidio”, comentó.
Como se recordará, Luis Medina Amoretty es señalado por la Policía como integrante de una banda dedicada a asaltar a narcotraficantes para luego vender la droga que les quita.
En medio de dos bandas rivales
El ex militar se vio en serios problemas a partir del 28 de julio, cuando dos bandas se enfrentaron a balazos en el caserío La Fe, de la ciudad de Rivas, donde resultó con una herida de bala en el abdomen que le hizo diez perforaciones en el intestino.
En el mismo hecho perdió la vida Rómulo García Velásquez, un subinspector antidrogas que trabajaba encubierto en una de las bandas en disputa, según se supo después por información de la Policía Nacional, ratificada por su directora, la primera comisionada Aminta Granera.
De acuerdo a la acusación presentada por la Fiscalía, ambas bandas se habían citado en dicho lugar para realizar una venta de diez kilos de cocaína, pero a la hora estipulada se liaron a balazos. Medina Amoretty asegura que a él lo encontró la banda en la que andaba Rómulo, y cuando salió de la camioneta roja en que se movilizaba, uno de los miembros de la banda del agente encubierto, al cual identificó como Félix Ochoa Cisneros, le realizó el disparo cayó desmayado, por lo que no se percató de lo que luego sucedió, pero ahora dicho incidente lo tiene postrado y bajo proceso judicial.
Producto del impacto de bala, los galenos tuvieron que intervenir quirúrgicamente a Medina Amoretty y le practicaron una hileostomía. Dentro de dos o tres meses le realizarán otra cirugía, para reacomodarle sus intestinos.
Luis relata que él perteneció al Ejército Popular Sandinista hasta 1988, y fungió como jefe de la Cuarta Compañía del Batallón de Lucha Irregular, BLI, “Coronel Santos López”.
Al salir a la vida civil se trasladó a Costa Rica y luego se fue a trabajar a los Estados Unidos. A finales de 1998 regresó a Nicaragua. A partir de ese momento, según Medina, se dedicó al negocio de compra y venta de vehículos, y de ese negocio mantiene a su familia, conformada por su cónyuge, Walkiria Granados Muñiz, y los cuatro hijos que han procreado.
Sin embargo, la Policía empezó a seguir sus pasos, al punto que tiene un expediente con cerca de 30 antecedentes, pero según Medina Amoretty, todo se debe a una venganza porque nunca aceptó trabajar para ellos –-las autoridades
policiales-- como informante, ya que incluso asegura tener mejor información que la misma Policía ¿?.
“Sé información de altos oficiales...”
“Yo soy una pieza informante y me han propuesto en reiteradas ocasiones que trabaje con ellos, y sé, por ejemplo, de altos oficiales de la Policía que trafican droga, pero no acepto trabajar con ellos, porque para eso el Estado les paga a ellos, para buscar información confidencial”, exclamó, tras negarse a dar los nombres de los altos oficiales que según él le han propuesto trabajar con la institución y que transportan droga.
Al final de sus declaraciones indicó que la presión que la Policía le está imponiendo para que lo condenen es tal, que el cinco de octubre asistirán al juicio que se realizará en Rivas altos funcionarios de la Policía Nacional, para presionar a los miembros del jurado a que lo condenen.
De igual manera, reiteró que la Policía no quiere darle trámite a su denuncia en contra de Ochoa Cisneros, y esa, según él, es una evidencia clara de la venganza de la Policía Nacional, por no aceptar trabajar para ellos como informante de los negocios ilícitos.
Por su parte, su esposa, Walkiria Granados Muñiz, aseguró que precisamente debido a la presión de la Policía se vio obligada a denunciar ante los organismos que defienden los Derechos Humanos las supuestas anomalías a las que han sometido a su marido desde que sucedieron los hechos, y minimizó los antecedentes de su esposo al decir que ninguno es de gravedad.
Cabe señalar que Medina Amoretty habita en el barrio Buena Vista, y junto a su hermano, Pedro, ha estado detenido por múltiples incidentes con la Policía, pero el mismo Luis asegura que nunca le han podido probar nada y por eso queda en libertad.
Policía no da versión
EL NUEVO DIARIO trató una vez más de conocer la posición oficial de la Policía por medio del comisionado David Jarquín, responsable de Seguridad Pública de la Policía de Rivas, pero éste aseguró que no se había podido comunicar con su superior, para ver si lo autorizaba a dar declaraciones.
En este sentido llama la atención cómo la Policía ha guardado un silencio total sobre estos hechos, y lo único que informaron, mediante la primera comisionada Aminta Granera, es que Rómulo era un agente encubierto del área antidrogas, pero de Ochoa Cisneros y José Ángel Gonzaga Sandino, que eran los otros dos sujetos que se movilizaron de occidente a Rivas con Rómulo, no han dicho nada.