Sucesos

Preso coreano por pedir “chiqui chiqui”

* Fiscalía lo acusa por acoso sexual en perjuicio de una trabajadora de la Zona Franca a la que también habría manoseado

Lizbeth García

Por supuestamente perseguir a una obrera de la maquila para decirle “quiero chiqui chiqui”, y tocarle los senos, glúteos y partes íntimas, quedó en prisión hasta el doce de noviembre, el coreano Sujam Kim, de 50 años, quien deberá responder en juicio oral y público por la aparente autoría de acoso sexual y lesiones sicológicas.
La acusación que presentó la Fiscalía indica que Kim, quien era jefe de planta y supervisor de la empresa maquiladora Bolsa Mega Chemical, habría empezado a acosar a Isaura Marina Coronado, de 37 años, desde el 24 de enero de 2006 hasta el primero de junio de 2007, cuando la despidió porque no accedió a sus requerimientos carnales, presuntamente.
La defensa del acusado atacó la acusación porque no hay ni una sola fecha de ocurrencia del delito, pero además porque una persona que es acosada desde el primer día de trabajo no hubiese aguantado un año y medio para denunciar el delito, pero el juez admitió el escrito acusatorio, las pruebas y reconfirmó la prisión al extranjero, porque si bien es cierto reside en Nicaragua, para que no saliera del país fue mandado a capturar.
¿Relación entre trabajo y trasero?
Durante la audiencia, la víctima comentó que para empaquetar ropa no hacía falta que el extranjero le hincara el trasero con el dedo.
“Yo era operaria, pero él me ponía a trabajar como varón, cargando los rollos (de material) para tocarme las nalgas cuando me agachara”, explicó la dama al juez suplente Segundo Penal de Audiencias, José Luis Aráuz.
Coronado indicó que cuando le pedía horas extra a su jefe, éste le decía: “Yo (dar) dinero, (pero) yo primero tocar vagina”, e incluso reveló que en una ocasión el extranjero presuntamente ordenó a uno de sus empleados que la golpeara.
Explicó ante el juez que cuando ella se negaba a los requerimientos sexuales del coreano, éste la pateaba, la maltrataba verbalmente y le preguntaba: “Por qué no m... déjame probar (tu) vagina”. La acusación explica que por necesidad económica y temor a perder su trabajo, la víctima guardó silencio.
“Mire doctor, eso era diario, yo no sé por qué no me volví loca”, concluyó diciendo la mujer, quien le pidió al juez hacer justicia, porque Kim la habría amenazado con poner a la Policía en su contra si lo denunciaba.
La forense Yara Naya Fúnez determinó que la mujer sufre de ansiedad, depresión, temor, alteración del sueño y apetito, síntomas compatibles con estrés postraumático agudo, el que constituye lesión síquica grave.