Sucesos

Arresto domiciliar para los homicidas del Cueto Club


Lizbeth García

Aunque cuatro de siete testigos reconocen a los acusados Carlos Javier Avilés, de 29 años, y Wuáscar Alberto Obregón, de 28, como las personas que “crucificaron” a navajazos a Carlos Augusto Tellería Cajina, de 25 años, éstos lograron salir de la cárcel e irse a su casa con “arresto domiciliar”.
La acusación quedó radicada en el Juzgado Cuarto Penal de Audiencias de Managua, a cargo de Martha Lorena Martínez, quien celebró la audiencia preliminar para darle a conocer la acusación a los sospechosos.
El defensor alegó que la solicitud de prisión que hizo el Ministerio Público no fue debidamente fundamentada, por lo que la juez en base al principio de inocencia les dio la casa por cárcel, pero los conminó a no salir de Nicaragua, a presentarse todos los días al juzgado a firmar ficha de control, y les advirtió que si incumplen las medidas los va a mandar a la cárcel. La audiencia inicial del juicio será el dos de octubre, día en que la juez decidirá si eleva la causa a juicio.
El escrito acusatorio explica que a la una de la madrugada del 17 de septiembre de 2007, los acusados estaban en el bar Cueto Club, en estado de ebriedad, y supuestamente alteraron el orden público porque, aparentemente, Obregón intentaba agredir a otro cliente con una navaja.
Los borrachos fueron expulsados del lugar y desgraciadamente cuando Tellería Cajina iba caminando sobre uno de los puentes que hay en el barrio El Edén, específicamente en el que está frente al Cueto Club, los acusados se le aproximaron. Avilés tomó de la camisa a la víctima, éste le dijo: “Yo no tengo ningún problema con ustedes”, sin embargo, cada uno de los imputados sacó su navaja y comenzaron a agredir conjuntamente a Tellería.
La víctima recibió seis estocadas, dos en la espalda, que le afectaron el pulmón derecho e izquierdo, otras dos en los antebrazos y dos más en el cuadrante superior izquierdo del tórax, que fueron fatales para la víctima, porque los filazos perforaron la arteria aorta y los pulmones.
El Instituto de Medicina Legal determinó que la víctima falleció por hemorragia masiva, mientras los acusados se dieron a la fuga, pero fueron perseguidos por vecinos del lugar que los capturaron del Cine Rex, una cuadra al oeste, una al lago y una al este, en la calle.