Sucesos

Audaz rescate de dos jovencitas

* Habían sido engañadas por un furgonero, que les prometió “una vida mejor” en Guatemala, donde seguramente las prostituirían

María Mercedes Urroz

En un operativo “relámpago”, el miércoles por la noche se logró el rescate de dos jovencitas de 16 años, quienes estaban en las “garras” del guatemalteco José Ernesto Antón Díaz, de 37 años. Las jovencitas serían trasladadas ayer vía terrestre en un compartimiento secreto de un cabezal, con el “anzuelo” de siempre: una vida mejor.
Gracias a la denuncia de las familias de las dos muchachas, la Policía eficazmente realizó el rastreo hasta dar con su paradero, y así las interceptaron en una estación de combustible en la Carretera Norte.
A pesar del esfuerzo que realizó la Policía Nacional por poner tras las rejas al traficante de personas --después del exitoso operativo--, todo fue en vano, ya que por vencimiento de término la Fiscalía dejó en libertad a Antón Díaz, el que estaba siendo acusado por el delito de estupro contra las dos adolescentes.
Desde el pasado lunes, Antón Díaz estaba con las muchachas, pero el viaje se iba a ejecutar ayer, ya que el acusado labora como furgonero en Transportes Rosita, y trasladaba perlines de Guatemala a Nicaragua.
Según una de las muchachas, a quien identificaremos como “Vilma”, el acusado comenzó a “ganársela” diciéndole que en Guatemala todo iba a ser mejor, que no tuviera miedo, que dejara a su familia, que la llevaría al “paraíso”, cuando en realidad la llevaría al infierno.
“Me sentí presionada y fue cuando acepté irme a Guatemala, me dijo que me llevara a mi amiga, que nos íbamos a ir en la cabina, que allá –en Guatemala— nos estaba esperando su hermana”, dijo la adolescente.
Fuentes de todo crédito informaron a EL NUEVO DIARIO que este tipo de tramas siguen siendo utilizadas por los traficantes de personas, ya que las engañan y luego las hacen sus víctimas.
“Afortunadamente se logró recuperar a tiempo a las dos muchachitas de una posible explotación sexual comercial en Guatemala; lo más seguro es que en este caso las víctimas menores de edad serían comercializadas en Guatemala, en los conocidos lupanares’”, dijo la fuente.
Doña “María”, nombre ficticio de la mamá de una de las muchachas, dijo que su hija ha tenido varias noches de trauma, aun dormida llora, y nunca pensó que ese hombre –Antón Díaz— iba a llevarse a su pequeña. Asimismo afirmó que el jueves recibió tres llamadas desde Guatemala, en las que la amenazaban y le exigen que retire la denuncia.
“Recibimos una llamada de una mujer de nombre Carmen Díaz, quien nos dijo que nos la íbamos a ver con ella, después otras llamadas supuestamente de la esposa”, aseguró doña María.
Asimismo, dijo que a las muchachas el médico forense les realizó el examen; una de las muchachas sigue siendo casta, pero su hija aceptó que tuvo relaciones con el guatemalteco, por lo cual el acusado a través de su abogado le mandó un mensaje.
“Me dijo que cuánto dinero quería por retirar la acusación, que no había tenido nada que ver con mi hija, pero después me mando a decir que si quería se casaba con mi hija”, relató la señora.
Mientras tanto, la mamá de la otra adolescente, a quien llamaremos “Valeria”, lloraba, al imaginar que su hija podría estar en el país chapino; dijo a EL NUEVO DIARIO que su hija era amiga de “Vilma”, y que Antón Díaz se estaba aprovechando de ambas para trasladarlas a Guatemala.
“No es por falta de comunicación, por problemas, es una edad difícil, en que cualquiera les dice cosas al oído y las convence; las muchachas siempre andan juntas y pues creo que las convenció de irse, gracias a Dios que no logró su cometido ese bandido”, declaró Valeria.
El trabajo preventivo que realiza la Policía Nacional contra el tráfico y la trata de personas a veces no es suficiente para que quienes cometen ese delito sean sancionados. En otras ocasiones los casos se pueden caer por la falta de denuncia de quienes sufren este tipo de atropello. Lo más probable es que el guatemalteco José Ernesto Antón Díaz esté camino a su destino, Guatemala, sin que haya pagado a la justicia nicaragüense su falta.