Sucesos

Frío relato del que mató a su mujer

* Pese a que se habían separado, él llegó a buscarla en bicicleta, y después de pelear y golpearla, le propuso tener sexo * Como ella se negó, la estranguló y la sepultó, pero ahora culpa al “guaro”

María Mercedes Urroz

Julio César González Rodríguez, de 41 años, confesó cómo y por qué mató a su mujer, Graciela Francisca López Velásquez, de 33, en el sector conocido como Piedra Menuda, jurisdicción de Nindirí, Masaya.
Ayer, agentes de la Comisaría de la Mujer de Masaya se presentaron al lugar donde, supuestamente, en un ataque de ira González asfixió a su cónyuge y le dijo que si no iba a ser de él, no sería de nadie.
Debido al maltrato que desde hacía tiempo sufría, Graciela intentó separarse de Julio César, pero éste se resistió al abrupto fin de su amorío, por lo que decidió acabar con la vida de su compañera, quien dejó en la orfandad a tres hijos de siete, quince y diecisiete años, nacidos de una relación previa.
Aunque en el sitio donde González confesó haber enterrado el cuerpo de la mujer se encontró únicamente algunos huesos, el cabello, ropa y el hedor, fue difícil encontrar el cuerpo entero, ya que además de tener más de doce días de fallecida, las aves de rapiña acabaron disgregando los pocos restos de Graciela.
Según un agente policial, González relató que el ocho septiembre llegó en su bicicleta a la casa de la infortunada, para llevarla rumbo a su casa, en el sector de Piedra Menuda. Cuando iban en el camino, ambos discutieron y él la golpeó varias veces en el rostro, hasta hacerla sangrar. “Todo fue por el guaro”, argumentó el asesino.
“Le propuso que tuvieran relaciones sexuales… esa es una forma de dominar a la víctima, pero ella se negó, él la tiró y luego se subió sobre ella para asfixiarla”, dijo el agente policial.

Creen en “brujería”
Familiares de la fallecida declararon que Julio César González es “brujo”, ya que según ellos, con hechicería logró que Graciela le hiciera caso, además es la única explicación que encuentran para que cada vez que la llamaba, aun después de golpearla, ella se fuera con él como si nada.
“Ella le dijo que no lo quería, pero él insistía. Pensamos que ya no lo iba a volver a perdonar, pero siempre hacía ‘algo’ para que mi hermana volviera como corderito que va al matadero”, aseguró Marta Irene López, hermana de Graciela.
Aunque supuestamente Mario José González, primo del homicida confeso, no participó directamente en el crimen, salió a relucir que éste sí conocía de los hechos, ya que en una “bolenca”, Julio César González le confesó lo que hizo por machismo.